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Dos años sin móviles en las aulas en A Coruña, un gran paso hacia la «salud digital»

Alumnos del Curros Enríquez alertan sobre la importancia de saber usar las nuevas tecnologías y las redes sociales: «La clave está en que nos enseñen cómo hacerlo»

Los profesores aplauden la medida, pero consideran necesaria la "implicación de las familias"

Alumnado del Curros Enríquez, en clase, con Antonio Leonardo Pastor y Natuska Naylor

Alumnado del Curros Enríquez, en clase, con Antonio Leonardo Pastor y Natuska Naylor / Casteleiro

A Coruña

Al entrar en un aula de sexto de Primaria se escuchan gritos y preguntas. Hay estuches llenos de colores de todo tipo y folios por las mesas. El corcho está lleno de carteles que sirven de recordatorio de los trabajos hechos en equipo. Las mochilas están esparcidas por el suelo y la pizarra deja señales de la lección que toca. Lo que no hay por ningún lado son móviles. Es la dinámica diaria desde 2024, cuando la Xunta aprobó un protocolo por el que los alumnos de los centros educativos gallegos no pueden usar el teléfono en los mismos durante la totalidad de la jornada escolar. Ni recreos, ni comedores y tampoco clases extraescolares. Desconectar para conectar con la vida, con los compañeros, con los profesores y con el aprendizaje. Dos años después, estudiantes de entre 11 y 12 años del colegio Curros Enríquez de A Coruña están más que adaptados a esta situación. "Somos niños. El de las redes sociales es un mundo que aún no es para nosotros", expone Atia Barreiro.

Esta alumna cree que "es muy importante que desde pequeños" sepan cómo utilizar las nuevas tecnologías y todo lo que esconden. "Ahora claro que no las podemos utilizar, pero la clave está en que nos enseñen cómo hacerlo. Así no habrá problemas", señala.

Su compañera Icía Cillero asegura que el móvil "es una herramienta buena", pero también tiene "sus cosas malas", de ahí la necesidad de saber manejarla. "No lo sabes usar pero crees que sí, y ahí vienen las sorpresas. No estamos preparados", expone la pequeña, que indica que también en clase hablan sobre este tema. "En el Día de los Derechos de la Infancia trabajamos los derechos digitales", recuerda. Así aprendieron lo que es la "salud digital" y los pasos que están dando para que sea una realidad.

Basta con hacer una pregunta a la clase para conocer el impacto de los móviles en edades tempranas: más de la mitad tienen un terminal y muchos utilizan redes sociales. Algunos alumnos reconocen que tienen "redes para subir fotos y vídeos", aunque "a veces" sus padres les "ponen límites".

Las familias "no son conscientes del peligro"

Su profesora Natuska Naylor alerta de que "los problemas de salud digital, que hay muchos, se dan en la familia". "Algunos padres piensan que si le quitan el móvil a su hijo se va a quedar aislado del mundo. Que si todos tienen móvil, el suyo también. Pero no son conscientes de todo lo que hay metido dentro del teléfono", analiza.

Desde el aula, nota que "a los alumnos les haces reflexionar y lo entienden", pero las familias "no son conscientes del peligro": "Deberíamos estar mucho más preocupados". La docente lamenta, además, que "en muchos casos, son los padres y madres los que abren las cuentas en redes sociales". El mundo digital "es fundamental", admite, "pero hay que saber utilizarlo".

CURROS ENRIQUEZ REPORTAJE SOBRE MOVILES EN LAS AULAS

Alumnos del colegio Curros Enríquez en su aula. / Casteleiro

De hecho, pese a la norma, todavía hay algún móvil que suena en clase o en el recreo. El protocolo manda requisarlo y solo los padres o tutores del alumno infractor pueden retirarlos. El director del Curros Enríquez, Antonio Leonardo Pastor, opina que "la implicación de las familias" es clave en este camino. De todos modos, si algún estudiante tiene que llevar el teléfono por motivos personales, puede hacerlo si la familia pide permiso, pero dentro del centro "debe tenerlo apagado y dejarlo en secretaría o dirección". Son, sobre todo, los alumnos que van y vienen solos del colegio o que atienden extraescolares fuera y necesitan estar en contacto con la familia.

Preocupada por el panorama, Naylor mira hacia otros países y su relación con las redes sociales. No descarta que aquí se acabe siguiendo el ejemplo de algunos. "En Australia prohibieron las redes sociales a menores de 16 años. Vamos a tener que llegar a eso y es bastante triste", opina.

Hace solo unos días la Xunta aprobó un plan de bienestar en el entorno digital con medio centenar de medidas para desarrollar antes de 2030, como los contratos voluntarios entre los centros educativos y su alumnado para regular de manera conjunta el uso de los dispositivos tecnológicos fuera del horario escolar o un programa de formación sobre alfabetización mediática para que los menores aprendan a «identificar, analizar y verificar» contenidos digitales, huyendo de los bulos o las fake news. También se plantean actividades para las familias y el profesorado con el fin de formarlos en el uso de distintas herramientas.

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