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El furtivismo se profesionaliza en A Coruña: "Tras un año de veda, había menos percebe que antes"

Las autoridades incautaron 2.472 kilos de pescado y mariscos en la base de A Coruña el año pasado | El sector alerta de los graves perjuicios del marisqueo ilegal: «Cuando arrancas todo el percebe, la piedra queda pelada y no se recupera»

Operativo contra el furtivismo en A Coruña

Operativo contra el furtivismo en A Coruña

A Coruña

Los furtivos hacen su agosto, y los legales pagan la cuenta. Es la dinámica que muchos profesionales del sector denunciandesde hace años y que ahora han visto intensificarse en A Coruña por varios factores, entre los que destaca la profesionalizaicón de los furtivos y la inefectividad de las medidas preventivas y sancionadoras. «Es un colectivo que se dedica a esquilmar recursos. Se están metiendo en el percebe, el erizo y el pulpo, sobre todo. En O Portiño está casi exterminado. La legislación, tal y como está concebida, no facilita que dejen de hacerlo», lamenta Javier Mariñas, patrón mayor de la Cofradía de Pescadores y Mariscadores de A Coruña.

El año pasado, se llevaron a cabo cerca de 700 inspecciones en la base de A Coruña, que tuvieron como saldo unas 193 infracciones, según datos facilitados por la Consellería do Mar. A lo largo de 2025, las autoridades intervinieron en A Coruña 2.472 kilos de pescado y marisco obtenidos ilegalmente. La peor parte se la lleva, sin duda, el erizo, con 641 kilos comisados, seguido de variedades de crustáceos como la centolla, con 488, la cigala, con 282, la vieira, con 186, o el percebe, con 123 kilos. Entre los cefalópodos, el más requisado fue el pulpo, con 183 kilos confiscados, y entre los pescados destacan los 66 kilos de lubina intervenidos.

Además de un delito, esta práctica supone un agravio comparativo para los profesionales que trabajan legalmente y que respetan los tiempos de veda, una circunstancia que aprovechan los furtivos. «Para un furtivo, todos los días son hábiles, y tienen dos mareas por día. Con un furtivismo esquilmador diario no podemos hacer ninguna veda. Cuando van los legales a trabajar, esa zona está esquilmada. Pasa mucho en el percebe: estuvimos un año sin trabajar en O Portiño, y cuando volvimos a abrir, había menos percebe que cuando vedamos», lamenta Mariñas.

El furtivismo, lamenta, no solo es perjudicial para los intereses del sector, sino también para el medio natural, ya que los métodos que los mariscadores ilegales emplean para extraer el producto dañan gravemente el entorno e impide que las especies se regeneren. Los furtivos se valen de herramientas como raspas para arrancar el producto de la roca, sin seguir las normas de selección. El año pasado, se requisó numeroso material destinado a este uso, con 27 raspas, más de 160 redes, 610 nasas para la captura de pulpo, nécora o camarón, así como otros útiles como embarcaciones, equipos de buceo o anzuelos.

Tampoco, abunda Mariñas, se respetan las tallas mínimas para recolección y comercialización de las especies. «Es una doble esquilmación. Los percebes se reproducen en colectivo, por lo que las piedras, cuando les sacas completamente el percebe o el mejillón, crea limo,quedan peladas y no se recuperan», explica Mariñas, que denuncia incautaciones de gran volumen de producto que los furtivos arrancan sin seleccionar por tamaño. «En torno al 70% de lo que cogen es inmaduro», detalla. Lo mismo ocurre con el pulpo en la zona de O Portiño, criadero natural de la especie debido al abrigo de sus islas. «Está totalmente esquilmado», asegura el patrón mayor.

La Cofradía coruñesa colabora con las autoridades para perseguir estas prácticas. El último caso se dio esta misma semana, cuando la Policía autonómica requisó 23 kilos de percebe extraído ilegalmente de la zona de la Torre; pero los profesionales legales del marisqueo demandan nuevos métodos para disuadir, perseguir y sancoinar estas prácticas, ya que los actuales, basados en las multas, no funcionan para una actividad basada en la economía sumergida.

«Casi todos los furtivos son insolventes, no pagan las multas. No se ha conseguido dar con una condena efectiva para apartar a este colectivo de las piedras, porque trabajan en negro. El día que se hagan legales y tengan nómina, tendrán que pagar las multas, por lo que es muy difícil de legalizar», explica Mariñas, que propone ensayar métodos como la imposición de órdenes de alejamiento de las piedras. «La Cofradía es la mayor interesada en recuperar los recursos y dar una vida digna a todo el que vive del mar, también a los furtivos que el día de mañana pueden ser legales», añade Mariñas.

«Para el furtivo todos los días son hábiles. En torno al 70% de lo que cogen no da la talla, es inmaduro»

El patrón mayor desliga esta práctica de sucesos «puntuales» y asegura que los infractores han profesionalizado sus métodos en los últimos años, en los que se ha ido convirtiendo en una actividad delictiva organizada. «No son robagallinas, esto se está consolidando cada ez más. Hay una profesionalización del furtivismo, son acciones reiteradas y organizadas. No cogen un par de kilos para sobrevivir, son cantidades ingentes de producto para vender. Para eso hay un mercado sumergido», alerta.

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