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La huelga de buses interurbanos de A Coruña, camino de ser indefinida desde el 2 de febrero

La mediación entre patronal y sindicatos en el Consello Galego de Relacións Laborais fracasa al no abordar los empresarios la negociación del nuevo convenio

La patronal asegura que un sindicato se niega a condenar los daños causados en ruedas y lunas a 70 buses, y las “coacciones” a los trabajadores

Reunión de sindicatos y patronal del transporte de viajeros de la provincia de A Coruña, este lunes en el Consello Galego de Relacións Laborais.

Reunión de sindicatos y patronal del transporte de viajeros de la provincia de A Coruña, este lunes en el Consello Galego de Relacións Laborais. / Xoán Rey/Efe

La huelga del transporte de viajeros por carretera de la provincia de A Coruña en defensa de un nuevo convenio sectorial se encamina hacia su carácter indefinido a partir del próximo lunes, ya que la mediación convocada para este lunes entre la patronal y los sindicatos en la sede del Consello Galego de Relacións Laborais en Santiago concluyó sin que ni siquiera se llegase a negociar.

No hubo reunión. La patronal tenía la idea clara de que no hubiera ninguna mediación planteando vaguedades, inconcreciones y disculpas para darle un portazo a la parte social, a los viajeros, y lo que nos parece más grave, al presidente de la Xunta”, manifestó el portavoz de Transportes de la CIG, Ernesto López Rei, a la salida del encuentro.

Ya le comunicamos el pasado jueves a los sindicatos que aceptamos la mediación condicionada exclusivamente a que ejerciten su derecho de huelga sin violencia en las coacciones a las personas ni daños a los autobuses”, declaró por su parte Carlos García Cumplido, presidente de Transgacar, la Federación Galega de Asociacións de Transporte de Viaxeiros en Autocar, quien aseguró que se produjeron el pasado viernes, último día de huelga, y que este lunes les expusieron “en tanto no cese a esta violencia no estamos en disposición de negociar un convenio”.

García Cumplido detalló que hubo “más de 70 autobuses con ruedas pinchadas y lunas rotas durante estos días” y añadió que “prácticamente no se han prestado servicios mínimos”, así como que los sindicatos dicen no haber causado los daños “porque reconocerlo sería reconocer que están cometiendo un delito”. Señaló que transmitieron que “hubiese bastado con que manifestaran su oposición de forma pública a la violencia y a la coacción”, pero que “hay un sindicato en concreto que se niega”.

“No nos pidieron la condena expresa, es mentira, utilizaron eso como disculpa, no hubo ni siquiera opción a que el mediador nos pidiera una condena, es radicalmente falso”, comentó López Rei, quien añadió que en la reunión se advirtió a los empresarios de que aunque condenaran la violencia no tendría por qué acabar.

“En A Coruña no vi entrar ningún bus con desperfectos y es uno de los centros neurálgicos de la huelga”, destacó el sindicalista, quien exigió que “los actos de violencia que dicen que hubo que los pongan encima de la mesa y digan dónde y cuándo”, ya que en la reunión no se aportaron pruebas.

“Amañar contratos también es violencia”, añadió López Rei en alusión a que dos empresas del sector, Monbus y Alsa no pueden contratar con la Xunta en 2026 al haber sido condenados por el Tribunal de la Competencia por la formación de una Unión Temporal de Empresas para repartirse el mercado en licitaciones de transporte.

El presidente de Transgacar calificó por su parte de “público y notorio que ha habido estos daños” y que dispone de fotografías, así como que “ha habido acciones de piquetes que han impedido la salida de autobuses de las estaciones de autobuses y de las cocheras”. También mencionó que en Santiago, a cuyo transporte urbano también afecta la huelga, el paro ha sido total “porque los piquetes impedían la salida de los servicios mínimos" y añadió que "ha habido roturas de todo tipo, no solo en Santiago y A Coruña sino incluso en Costa da Morte”.

Sobre el fracaso de la mediación, López Rei recordó que Alfonso Rueda solicitó a las dos partes que reanudaran la negociación, interrumpida en las semanas pasadas al levantarse la patronal de la mesa, y dijo que los representantes de las empresas “marcharon de aquí sin llegar a hablar ni una palabra de negociación”. El dirigente sindical se preguntó si Rueda “está dispuesto a asumir que aquellos que explotan las concesiones de la Xunta le den un portazo en los morros”, ya que si es así considera que “Rueda no manda nada”.

García Cumplido replicó que se le comunicó al mediador que no había ningún problema en conversar “siempre y cuando cesase en la violencia y el viernes volvimos a tener daños”. Según dijo, “hacer huelga significa no ir a trabajar, no significa poder romper la propiedad de los demás”.

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