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Sara Merso presenta su primer disco en A Coruña: "Tengo una confianza muy profunda en lo que hemos hecho"

El concierto será el viernes 30 de enero a las 22.00 horas en la sala Garufa Club

Sara Merso, en una fotografía promocional

Sara Merso, en una fotografía promocional / José Manuel Pérez

Tras más de 15 años sobre los escenarios, la cantante Sara Merso presentará su primer disco, , en solitario. En este debut reivindica un trabajo que, tal y como describe, "apuesta por lo orgánico, la emoción y la verdad de la música".  se presentará el directo el viernes 30 de enero (22.00 horas) en la sala Garufa Club de A Coruña. Las entradas están a la venta en woutick.com y en taquilla el día del concierto a un precio de 20 euros.

Después de 15 años sobre los escenarios, ¿qué la impulsó a dar el paso definitivo para lanzar su primer trabajo en solitario?

No fue tanto una decisión mental o racional, como una acumulación de canciones que iban saliendo, que iba canturreando y sumando. En algún momento llegué a tener escrita una canción entera y me quedé solo con la primera frase. Años después cogí esa primera frase que realmente era como el germen y era lo que tenía que ser. Desde ahí me reconecté con lo que había en esa frase y la acabé de hacer como tenía que ser. Se me acumulaban cosas que querían salir y pensaba, ‘pues hay que ponerse a gestarlas y parirlas’.

Este disco busca reivindicar lo humano frente a la inteligencia artificial. ¿Cómo ha plasmado esa idea en el proceso?

Una vez más no es tanto una cuestión racional, no es que me siente y diga: ‘pues voy a hacer esto y lo voy a hacer así’. Digamos que esto es una forma de describirlo y una conclusión que saco casi observando a posteriori y me gusta ver que en realidad encaja con lo que soy yo. Soy una persona que por supuesto agradece mucho las comodidades de la tecnología, que son evidentes e innegables para todo el mundo, pero que nunca me he sentido especialmente atraída. No soy una persona a la que le haya llamado nunca la atención el futurismo, más bien me atrae un poco lo ancestral. En el disco no hay música de bancos de sonidos, son músicos tocando, haciendo música, y cantantes cantando. La banda está grabada en vivo también por permitir que esa parte que hay de jazz no es solo estética sino también de que haya la esencia del jazz, que haya una parte mayor o menor de improvisación.

Hay jazz, pero también soul, folk o blues. ¿Cómo consigue mezclar todos esos géneros para que se sientan parte de una misma historia?

Si se sienten parte de una misma historia lo tendrá que decir la gente que lo escuche (ríe). Yo lo siento así porque son canciones que están en mí y que para mí son coherentes con la música que he escuchado, la música que a mí me ha tocado, la que a mí me sale cantar de verdad. Es cierto que son bastante dispares, ya desde los ingredientes que hay en cada una de ellas. Cada una de las canciones entre sí es bastante distinta de otra. Yo creo que en el momento en el que tú te desarmas, te desnudas y no metes concepto ni estrategia, es como todo muy natural. Un dejar salir, un dejar ser.

De esas canciones ha elegido a Diamonds como carta de presentación. ¿Qué representa para usted? ¿Por qué la eligió como adelanto?

Diamonds para mí es la niña bonita. Me gusta como si no fuera mía. Me parece bonita, pero que me lo parece como si fuera de cualquier otra persona y digo, ¡ay, qué canción bonita! Me resulta una mezcla de sencillez, pero al mismo tiempo de sensibilidad. Tiene como luz, para mí era así como una perlita.

Es una canción que al escucharla por primera vez parece que ya la conoces.

A mí también me pasa. Esa canción empieza cuando yo un día estoy saliendo de la ducha y me sale el estribillo. Me gustó tanto que dije: ‘coge el móvil y grábalo’. Al momento dije: ‘pero ¿esto qué es? Esto seguro que ya existe y no me estoy dando cuenta’. Y dejé pasar tiempo y tiempo y le di vueltas y es como, no, no existe. Suena a conocido, porque no inventa nada, pero no existía y surgió así.

Pablo Añón firma los arreglos y la dirección musical. ¿Cómo ha sido trabajar con él?

Desde el primer momento tuve claro que quería que fuera él el arreglista. Lo conozco hace muchos años. Yo le había visto arreglar cosas de otra gente, había visto y escuchado incluso cómo le llegaba una cosita, un esqueletillo y en qué lo transformaba, o como él mismo, cogía cualquier canción popular tradicional, un villancico y cómo lo arreglaba. Para mí se daba una cosa que es muy importante, que respetaba lo que yo considero que es la esencia de los temas. Coincidíamos en diagnosticar lo esencial. Con él siempre coincidí en a dónde llevaba la música y confié totalmente. Entonces para mí estupendo, porque era llevarle los fundamentos de la canción, y luego él proponía acordes más ricos. Me parecía que sabía dar con lo que para mí era esencial y fundamental y llevarlo al mejor lugar posible.

Hablaba de su gran equipo humano, ¿qué le ha aportado rodearse de él?

Fue muy bonito. Yo en lugar de estar agobiada y nerviosa, ya que me coincidía con otras cosas, yo entré en estudio para empezar a preparar y a montar un domingo por la tarde y acababa de llegar de Madrid  de un examen de la oposición. Podía ser lo más estresante, pero fue todo lo contrario. Los músicos y las cantantes son unos muy buenos. Entonces era todo lo mejor posible. Musicalmente y personalmente fue muy bonito. Luego también el técnico que grabó, aparte de ser un grandísimo profesional, tiene un carácter que yo llegaba allí y en lugar de ponerme nerviosa, me tranquilizaba.

El próximo viernes lo presenta en Garufa. ¿Qué se puede esperar del público que vaya a verle? ¿Cómo va a ser ese espectáculo?

Hay mucha ilusión y muchas ganas. Hay mucho mimo, mucho amor y mucho respeto a la música. Está hecho todo desde un lugar muy bonito.

¿Y usted cómo lo vive? ¿Con algo de nervios a pesar de la experiencia?

Pues mira, últimamente tengo una vida tan trepidante, con tantos nervios por tantas cosas, toda la vez en todas partes, que estoy yo con este mantra de que lo que sucede conviene (ríe). Digo, pues me está viniendo bien porque no tengo mucho tiempo para ponerme nerviosa. Ahora empiezo ya a sentirme un poco nerviosa, porque bueno, es muy importante para mí. Por otro lado es como que tengo una confianza muy profunda en lo que he hecho yo, en lo que se ha hecho en conjunto, en todos mis compañeros y mis compañeras. Entonces, por un lado están los nervios de ser una persona humana que está viva y por otro hay algo como que todo va a estar bien.

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