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"Las piedras que te hacen tropezar" ya tienen mapa en las calles de A Coruña

La Asociación para A Recuperación da Memoria Histórica (ARMH) y el Concello recuperan la identidad de los represaliados en una guía sobre la ciudad en los años 30

Presentación del folleto turístico de A Coruña en los años 30

Presentación del folleto turístico de A Coruña en los años 30 / CARLOS PARDELLAS

"Nunca volveré a ver a mi Coruña", susurró Martín Ferreiro Álvarez antes de morir en el campo de concentración de Gusen, y esas palabras, rescatadas del olvido por su nieto José Luis Salamán, resonaron este martes en la calle Santiago durante la presentación de una guía que pretende que nadie más desaparezca de la historia local. Este nuevo folleto turístico, impulsado por la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) con el apoyo del Concello, no es un catálogo de monumentos al uso, sino un mapa de la dignidad que recorre los stolperstein, esas pequeñas piedras doradas que hoy custodian las aceras coruñesas para recordar a los deportados a campos nazis en la A Coruña de los años 30.

El acto se convirtió en un refugio para las familias, como la de Ángel Vázquez, quien relató con viveza el calvario de su tío Adolfo Bregua Mouriño, un sindicalista de la CNT que pasó dos años escondido antes de huir en barco desde Gijón hacia una Francia que lo recibió con el frío y la crueldad de los campos de refugiados en la playa. "Durante muchos años en mi casa no se podía hablar de mi tío, yo no pude conocer su historia", explica su sobrino. El miedo, el exilio y la distancia dejaron "vidas silenciadas". Ángel explica que su tío fue un "sobreviviente" que pudo pasar sus últimos días acomodado en Brasil, pero que él nunca le pudo conocer "su historia" y con esta guía, para él, se pone en valor "todo lo que sufrió, tanto él como el resto de coruñeses exiliados".

José Luis recuerda que el tío de Ángel fue uno de los hombres que escuchó las últimas palabras de su abuelo en el campo: "Ellos y otros coruñeses estuvieron juntos hasta que a mi abuelo murió en noviembre de 1941" . Para él, aquellos deportados representan "la esencia de una ciudad siempre liberal, siempre antifascista". No describe a los antepasados como héroes de estatua, sino como hombres corrientes que "defendieron la democracia y pagaron el precio más alto". Esta ruta de stolpersteine deja un recorrido por la ciudad de 17 piezas que conmemoran las vidas de los 17 exiliados que José Luis define como "la luz de la ciudad en tiempos de oscuridad". "Los stolpersteine lo que representan cuando nos tropezamos con ellos o cuando un turista llega a la ciudad es que sepan que están delante del corazón de A Coruña", asegura el nieto de Martín Ferreiro, que tiene su piedra conmemorativa en la calle Mariscal Pardo de Cela, 3.

Folleto turístico sobre la Coruña de los años 30

Folleto turístico sobre la Coruña de los años 30 / CARLOS PARDELLAS

Margarita del Castillo Guzmán, nieta de Adrián del Castillo Soutelo, tomó la palabra con serenidad. Su abuelo vivía en la calle San Andrés, donde otra de estas piedras adorna la acera para recordarlo. Él acabó deportado a Alemania. "Lo mataron de hambre y después en la cámara de gas. Somos víctimas secundarias", dice sin rodeos. Nietos y sobrinos que crecieron con silencios, con versiones a medias y con ausencias difíciles de explicar. Margarita agradeció el trabajo de la asociación y de los investigadores porque ahora saben "cómo terminaron sus familiares" y pueden compartir esa verdad: "Entre todos hacemos una hermandad".

Dentro del folleto turístico se presenta una ruta por los lugares más significativos de los años 30. El recorrido incluye la antigua Prisión Provincial y el cercano Campo da Rata, así como el Monumento a Alfredo Suárez Ferrín. También la Dársena, escenario de la quema de miles de libros en 1936. Ese mismo año, el Teatro Rosalía de Castro —otro punto destacado de la ruta— fue bombardeado por los golpistas. La Casa Museo Casares Quiroga y el edificio de las Cigarreras se incorporan a esta guía histórica, que se completa con el monumento dedicado a José Moreno Torres y a los combatientes del Batallón Galicia en la playa de Oza.

Esa dimensión colectiva resulta clave en la nueva guía. La ruta conecta biografías con espacios concretos de A Coruña. Sitúa a la ciudad dentro de la memoria europea de la deportación y amplía la idea de patrimonio. Desde la AEMH explicaron que los stolpersteine, colocadas frente a los últimos domicilios conocidos de las víctimas, buscan "recordar que aquellas personas formaban parte de la vida cotidiana de la ciudad". El investigador David Lozano y la portavoz Carmen García-Rodeja insistieron en que este proyecto busca "desenterrar" los lugares que las guías convencionales ignoran, desde la redacción de la revista Alfar en la rúa Real hasta los puntos donde el pluralismo ideológico fue perseguido.El concejal de Turismo, Gonzalo Castro, subrayó que la reparación y la restauración de la memoria resultan ineludibles para una sociedad democrática que hoy se enfrenta a nuevas olas de intolerancia. Con la mirada puesta en el 90 aniversario del golpe de 1936, el compromiso municipal es "limpiar las instituciones de símbolos franquistas" y convertir estos stolperstein en el corazón de una ciudad que, a pesar de todo, mantiene viva la antorcha de la libertad que aquellos hombres y mujeres defendieron con su propia existencia.

La web para rastrear víctimas y represores

En la tarde de este miércoles la Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica da Coruña presentará una base de datos sobre víctimas y represores de la Guerra Civil y la dictadura, que estará disponible en su web. La nueva herramienta bajo el nombre Mulleres, homes e homiños reunirá 18.280 fichas individualizadas con información biográfica, relaciones familiares y políticas permitirá búsquedas por lugares y categorías.

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