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Usuarios de Axuda no Fogar presentaron 82 quejas en 2025 por rotación excesiva de auxiliares o cambios horarios

Las trabajadoras explican que las horas de la prestación que el Concello no asigna a las empresas generan desajustes en sus cuadrantes | El Gobierno local juzga que el volumen de incidencias "no es significativo" con respecto al número de horas prestadas

Una usuaria del SAF con una profesional

Una usuaria del SAF con una profesional / LOC

A Coruña

Usuarios del Servizo de Axuda no Fogar (SAF) de A Coruña elevaron al Concello un total de 82 quejas en el año 2025 por incidencias derivadas de esta prestación. Así lo detalla el Gobierno local en una respuesta escrita a preguntas del PP, en la que abunda que la mayoría de estas quejas se deben, sobre todo, a rotación de auxiliares, desajustes en los horarios o problemas en el desempeño del servicio. Estas incidencias, señala el Gobierno local, se resuelven en el plazo medio de un mes, un período de resolución que achaca a la «complejidad propia» del servicio. Muchos de estos problemas, abundan, requieren actuaciones que no se pueden realizar de forma inmediata. «En muchos casos es necesario cambiar de auxiliar por otra con un perfil profesional más adecuado para la persona usuaria», indica el Gobierno local, lo que también lleva a reorganizar cuadrantes de trabajo, adaptar horarios o reajustar otros servicios «para garantizar la seguridad a usuarios y personal auxiliar».

El Ayuntamiento también considera que el volumen de quejas recibidas «no es significativo» en relación al «elevado número de horas» de la prestación que se dispensan a lo largo del año en el municipio. «En consecuencia, no se puede hablar de una situación de deterioro generalizado del servicio», juzga el Gobierno local, que achaca los problemas a «incidencias puntuales» que son «atendidas y resueltas» por los servicios técnicos municipales.

Precisamente, la cuestión de las horas asignadas es motivo de disputa entre la Xunta y el Concello. Actualmente, el SAF tiene en A Coruña más personas en lista de espera que dentro del sistema, con 1.200 personas pendientes de atención frente a los 560 usuarios que reciben la prestación en la modalidad de dependencia. Mientras que el Ayuntamiento achaca esta situación a que «se presta exclusivamente con el número de horas mensuales asignadas por la Xunta, sin posibilidad de ampliación por decisión municipal», Política Social detalla que tienen «más de 2.500 horas de SAF abonadas y pendientes de asignar a usuarios», además de que «tampoco solicitaron durante el año pasado más incremento de horas». Además de generar listas de espera, la coyuntura ocasiona problemas en la logística laboral de las profesionales, ya que, aseguran, la asignación de horas influye en la rotación de auxiliares y los cambios horarios.

«Cuando se da esta situación de que no se asignan las horas a la empresa, se produce una desregularización en los cuadrantes. Puede haber movimientos de horario que motiven esas quejas», explica Mari Morales, trabajadora del SAF desde hace 30 años y presidenta del comité de trabajadores de uno de los lotes que gestiona AttendeCare, una de las empresas adjudicatarias del servicio en A Coruña en la actualidad. Con todo, explica Morales, la situación varía considerablemente en función de la empresa que gestiona el servicio, especialmente para las auxiliares: «Hay una gran diferencia. En AttendeCare, por ejemplo, si no se realizan las horas asignadas en el contrato porque el Concello no se las da a la empresa, las trabajadoras las cobran igual. La empresa asume la pérdida de horas. Con la otra empresa, Os Ventos, hay mucha problemática», detalla Morales.

La rotación «excesiva» de auxiliares, más allá de cambios coyunturales, es otro de los frentes abiertos a subsanar. «Puede haber un cambio de profesional o de horario de forma puntual o extraordinaria, por bajas, vacaciones o asuntos propios. Tampoco es bueno que una auxiliar permanezca muchos años en el mismo domicilio, porque se crean ciertos vínculos, pero muchas empresas cambian demasiado para organizar a su manera. Se hace demasiado», señala Morales.

El Concello reconoce, no obstante, que un servicio esencial como el SAF «debe estar sometido a una revisión permanente y a una mejora continua», y avanza que prepara el nuevo contrato del SAF, con novedades que incluyen «mejoras orientadas a reforzar los sistemas de seguimiento y control del servicio» y dotar de mayor capacidad de intervención a Servicios sociales municipales. Las trabajadoras se sentaron esta semana en María Pita para tratar esta cuestión, y se muestran optimistas ante el nuevo pliego y la nueva ordenanza a la que el pleno dio aprobación inicial a mediados de este mes.

Tal y como explica el sindicato CIG, presente en la reunión, las modificaciones de la ordenanza incluyen un aumento de horas del servicio según grado de dependencia, se regula la ordenanza fiscal —a mayores ingresos, más copago—, excluye las tareas domésticas de las funciones de las trabajadoras y recoge propuestas como la realización de una campaña de sensibilización sobre la labor que realizan las profesionales. Una cuestión especialmente delicada desde el verano pasado, cuando una trabajadora del servicio fue asesinada en O Porriño por un usuario de la prestación, lo que motivó protestas en el sector y destapó la desprotección al que el personal estaba sometido. «A raíz de esa desgracia, parece que se está más encima del tema. Es cierto que el Concello colabora y está pendiente, pero la Xunta suele obligar a realizar el servicio pase lo que pase. Sigue siendo necesario un protocolo a nivel Galicia», insta Mari Morales.

La nueva ordenanza también incluirá un aumento de la financiación del SAF hasta los 25 euros por hora, tras el acuerdo al que la Xunta llegó con la Federación Galega de Municipios y Provincias con la Xunta, que subirá su aportación progresivamente los próximos tres años: 16 euros en 2026, 17 en 2027 y 18 en 2028. Un acuerdo que la concejala de Benestar Social, Nereida Canosa, definió a este diario como «aceptable» pero «inicial», ya que los Ayuntamientos continúan licitando por encima de lo que la Xunta aporta.

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