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Fernando Mosteiro, coordinador de Trasplantes del Hospital de A Coruña: "Un donante local y varios trasplantes pueden movilizar a 150-200 personas"

El Chuac anotó un doble récord en 2025, al realizar 313 trasplantes de órganos y sumar 51 donantes, situando por primera vez a un hospital gallego en el ‘top 10’ de la donación.

"Esto sería imposible sin la generosidad de la población", reivindica el coordinador de Trasplantes

El doctor Mosteiro insiste en que "en España somos unos privilegiados": "Somos el país en el que más posibilidades hay de ser trasplantados, en caso de necesitarlo. Y todo a coste 0"

El doctor Fernando Mosteiro, coordinador de Trasplantes del Chuac, en el Hospital Universitario de A Coruña.

El doctor Fernando Mosteiro, coordinador de Trasplantes del Chuac, en el Hospital Universitario de A Coruña. / Carlos Pardellas

A Coruña

-2025 fue «un año de récords», con 313 trasplantes de órganos y 51 donantes en el Chuac. ¿Cuáles son ahora los principales retos?

-El esfuerzo de las coordinaciones de trasplantes y, sobre todo, de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), está en aumentar los donantes. Las tasas de negativas familiares en España, de media, rondan el 20%, lo cual significa que una de cada cinco familias dice "no" a la donación. Ahí hay un problema. En A Coruña somos afortunados, ya que nuestra tasa se situó, el año pasado, en un 8,9%. Esto no es porque seamos especialmente buenos haciendo las entrevistas, sino porque tenemos una población urbana, la gente está muy concienciada y es mucho más solidaria respecto al problema tan grande que es estar esperando un trasplante. Pero el objetivo fundamental y principal para nosotros siempre es disminuir las negativas. Es lo único que podemos hacer para mejorar y aumentar el número de donantes.

-Explíquese.

-Cuando alguien fallece en el hospital y puede ser donante, chequeamos para confirmar que tiene órganos que se puedan extraer y trasplantar a otras personas sin riesgo para ellas. Este es el fundamento principal de la valoración de un donante. Sigue habiendo enfermedades —sobre todo, tumorales mal controladas—, que hacen inviable que una persona pueda ser donante de órganos, aunque la familia esté concienciada. Y luego, hay otro gran grupo de pacientes que, pudiendo ser donantes, no lo son: aquellos cuyas familias dicen "no" a la donación. En el primer supuesto, poco podemos hacer: esperar que la ciencia evolucione y consigamos controlar esas dolencias. Por tanto, el único factor que nos impide tener órganos para poder trasplantar, a día de hoy, es que las familias digan "no". Y en un 20% de los casos en España continúa siendo así.

-¿Cómo es la logística de un trasplante y qué supone para un hospital como el Chuac esta actividad?

-La logística es un poco complicada. En los hospitales, generalmente, hay una jornada ordinaria, de lunes a viernes, donde se hacen todas las intervenciones programadas. Después, están los procesos de urgencia: las personas que están en sus casas, tienen un accidente o alguna patología y acuden al hospital, de manera urgente, y que, en algunos casos, tienen que ser intervenidas también, lo cual se suma a la cirugía ordinaria. Esto ya genera un estrés al sistema. Pero luego venimos nosotros, la actividad trasplantadora, otra situación de urgencia, porque las donaciones no se pueden programar. Una persona fallece cuando fallece y, una vez que esto sucede, y que la familia autoriza la donación, hay que hacer la extracción. Primero, porque los órganos no se pueden mantener durante horas, esperando a tener un quirófano disponible y, segundo, porque la familia quiere disponer del cadáver para poder realizar el acto funerario que consideren. Y, si la donación, ya en sí, es un acto generoso y solidario, hay que intentar trastornar lo menos posible a la familia.

"Uno de los problemas que tenemos en el Chuac es que contamos con un número de quirófanos determinados y, además, no disponemos de quirófanos exclusivamente dedicados a hacer trasplantes, como los que sí tienen, por ejemplo, en el Hospital La Fe de Valencia o en el Vall d’Hebrón de Barcelona"

-Y ahí comienza, en sus propias palabras, el «encaje de bolillos».

-Esta logística genera muchos quebraderos de cabeza a la dirección del hospital, porque si tienes programadas un par de operaciones y, de madrugada, los cirujanos que iban a realizarlas están trasplantando un corazón y unos pulmones, y terminan a las 7 de la mañana, obviamente, a las 8 no van a comenzar las cirugías que tenían programadas. Esto conlleva que esas intervenciones tengan que ser pospuestas. Uno de los problemas que tenemos en el Chuac es que contamos con un número de quirófanos determinados y, además, no disponemos de quirófanos exclusivamente dedicados a hacer trasplantes, como los que sí tienen, por ejemplo, en el Hospital La Fe de Valencia o en el Vall d’Hebrón de Barcelona. Nuestros quirófanos están siempre ocupados y, si no es así, es o bien porque no hay cirugía o bien porque suele ser fin de semana y no hay urgencias. Pero los donantes surgen cuando surgen. Y, a veces, hay que reprogramar con muy poco margen de maniobra.

-¿Por ejemplo?

-Nos avisan a las 12 de la noche de que hay que ir a buscar un corazón a Barcelona, el equipo sale a las 2 de la madrugada para allí, regresa con el órgano a las 3 y media, empiezan a implantarlo a las 4 y terminan a las 9 de la mañana. El quirófano donde se realiza ese implante no podrá utilizarse a primera hora de la mañana, aunque hubiese una cirugía programada a las 8, por lo que esa intervención, a veces, hay que pasarla para la segunda hora de la mañana, y la que estaba programada para esa hora, se traslada a la tarde o tiene que quedar para el día siguiente. Esto genera problemas al sistema, además de provocar algo de frustración al propio paciente que va a ser intervenido. Aunque, al explicarles el motivo, la gente lo entiende.

"Hay un órgano que, independientemente de que el donante esté en un hospital trasplantador o no, siempre, siempre, siempre irá a extraer un equipo del hospital donde se vaya a implantar: el corazón"

-¿Siempre viaja un equipo del Chuac para recoger los órganos donados?

-No siempre. Depende dónde esté el donante. Si es en un hospital como La Fe de Valencia o el Vall d´Hebrón de Barcelona, por ejemplo, con equipo trasplantador, ellos se encargan de extraer el órgano, lo empaquetan y nos lo envían a través de un avión, en un vuelo privado. El sistema está tan rodado y tan bien organizado que si La Fe da la validez para el órgano, es que el órgano es válido. Y lo mismo, a la inversa (si se la damos nosotros). Esto supone un ahorro logístico. No obstante, hay un órgano que, independientemente de que el donante esté en un hospital trasplantador o no, siempre, siempre, siempre irá a extraer un equipo del hospital donde se vaya a implantar: el corazón.

-¿Por qué?

-Porque la cirugía de trasplante cardíaco implica realizar unas suturas en los vasos, cada equipo las hace de una manera, y necesita un fragmento de vasos… Y, como hasta ahora, nunca se ha decidido dar el paso de que un equipo extraiga el corazón que otro va a implantar, continúa haciéndose así. Aunque, seguramente, con la experiencia que tenemos, los años que han pasado y las técnicas que hay, que están ya muy homogeneizadas, en un corto de plazo de tiempo, los corazones acabarán enviándose como el resto de órganos.

Médicos del Hospital de A Coruña durante un trasplante.

Médicos del Hospital de A Coruña durante un trasplante. / Víctor Echave.

-¿Cuántos profesionales pueden llegar a implicarse en todo el proceso de un trasplante?

-En cada quirófano suele haber un par de cirujanos, otros tantos anestesistas, tres o cuatro enfermeras, una o dos auxiliares y un celador. Es decir, en torno a diez personas. Pero es que también hay profesionales implicados, fuera del quirófano, que necesitamos que colaboren: de Laboratorio, de Microbiología, del Banco de sangre, de Anatomía Patológica... Sumados al personal extrahospitalario, cuando tenemos que enviar algún órgano fuera: mensajeros (que han de trasladarlo en una nevera hasta el aeropuerto); personal del aeropuerto (si es de madrugada, hay que dejar Alvedro abierto)… Cuando tenemos un donante local y varios trasplantes, se movilizan en torno a 150-200 personas que, además, tenemos que estar sincronizadas, debido a los tiempos de isquemia.

"La tecnología es un factor importante y, en unos años, ampliará, seguramente, los márgenes para poder trasplantar órganos que hoy no se trasplantan"

-¿Qué son?

-El tiempo que puede transcurrir desde que extraemos el órgano a un donante, hasta que se lo implantamos al receptor. En el caso de los órganos torácicos (corazón y pulmones) son de 4 o 5 horas. Por encima de ese margen, no van a funcionar. De hecho, si tuviésemos un donante cardíaco en Canarias, casi con toda seguridad, a día de hoy, diríamos que no podíamos ir a buscar ese corazón, porque ya solo el vuelo serían dos horas y media, a las que habría que añadir la extracción, el empaquetado, la implantación al receptor... Y digo "a día de hoy" porque hay máquinas de perfusión ex vivo, que está valorando la ONT (para ciertas situaciones excepcionales y extremadamente graves), para colocar el corazón, tenerlo latiendo durante tiempo, y que amplían el periodo de isquemia hasta 8-9 horas. En el pulmón pasa algo parecido, y en los riñones y el hígado se están utilizando ya, entre comillas, ‘con cierta normalidad’ porque los dispositivos son bastante más baratos. En el Chuac contamos ya con una máquina de este tipo para recuperar hígados que están un poco en el límite. La tecnología es un factor importante y, en unos años, ampliará, seguramente, los márgenes para poder trasplantar órganos que hoy no se trasplantan.

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