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Un futuro para los arcados de O Parrote: la Cámara de A Coruña se encargará de su gestión

El órgano proyecta una "sala multifuncional" para actividades del Club Cámara Noroeste, cuyas instalaciones lindan con los bajos

El Club Cámara Noroeste, frente a los arcados

El Club Cámara Noroeste, frente a los arcados / LOC

A Coruña

Los locales portuarios de O Parrote van recuperando vigor después de décadas sin uso tras el traslado a la dársena de Oza de los varaderos en 1991. Si el pasado mes de octubre se hacía público el acuerdo entre la Autoridad Portuaria con la Fundación Enki para que esta última destinase parte del espacio a un punto de encuentro y atención a sus usuarios, y como banco de préstamo de material deportivo adaptado, ahora los arcados tendrán un nuevo inquilino.

Se trata de la Cámara de Comercio de A Coruña, que adecuará y explotará los locales de O Parrote anexos a las instalaciones del Club Cámara Noroeste. Tal y como ha informado el órgano cameral, la Autoridad Portuaria viene de aprobar la concesión para el uso del local de 250 metros cuadrados, que, avanzan, se convertirá en una "sala multifuncional", vinculada a la actividad social y empresarial del Club. En esta sala "se llevarán a cabo actividades de dinamización empresarial" para socios de la entidad.

La Cámara considera que el nuevo equipamiento "reforzará el papel del Club como punto de encuentro para empresas de la comarca", que permitirá ampliar la oferta de servicios y fomentar "la actividad económica y social del entorno".

Estos bajos son conocidos por las arcadas que les sirven de acceso. Fueron utilizados como almacenes por los talleres de reparación naval que funcionaron en O Parrote hasta la remodelación de este lugar a principios de los noventa del pasado siglo. La marcha de los varaderos los dejó sin actividad salvo alguna de tipo ocasional como la de la Fundación Inladi en 2003.

La construcción del aparcamiento subterráneo en esta zona impidió que pudieran ser utilizados desde 2007 hasta 2014 debido a las complicaciones que surgieron en esa obra. Una vez concluida, el Puerto convocó un concurso en el que dos empresas se hicieron con los locales. Una pretendió abrir un restaurante denominado El Baluarte, mientras que la otra cedió la concesión a J&L Spain, que proyectaba explotar una bar de tapas, aunque ninguno de estos negocios, que debían exponer en su interior los restos de la muralla de la ciudad, llegó a ver la luz. Años más tarde, el Club Cámara Noroeste se instaló en el local anexo.

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