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4 de febrero, Día mundial contra el Cáncer

Emilia Priegue, paciente de mieloma múltiple y usuaria de la AECC en A Coruña: "El cáncer te hace perder el ritmo de vida"

Taller de teatro, pero también club de lectura, pilates, tiro con arco, rutas saludables... Son algunas de las opciones que ofrece el programa ‘EnRede’ de la AECC, que busca fomentar actividades deportivas y culturales que permitan «crear lazos» entre pacientes y familiares para evitar el aislamiento que puede originar la enfermedad

Emilia Priegue (izqd.), junto con otras compañeras, durante la lectura de un guión, durante una sesión del talr de teatro de la AECC, en la sede de la asociación (C/Real, 1, 1º), en A Coruña.

Emilia Priegue (izqd.), junto con otras compañeras, durante la lectura de un guión, durante una sesión del talr de teatro de la AECC, en la sede de la asociación (C/Real, 1, 1º), en A Coruña. / Casteleiro

A Coruña

"Estas clases de teatro en la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) no son una terapia, obviamente, pero a mí me van fenomenal y me están ayudando mucho, también, en todo este proceso", resalta Emilia Priegue Iglesias, vecina de A Coruña, de 73 años, y paciente de mieloma múltiple, un cáncer hematológico que afecta a las células plasmáticas y que, en su caso, le fue diagnosticado "hace ya alrededor de 20 años".

"Estuvo silente unos 15 años y, justo antes del confinamiento de la pandemia de covid, dio la cara", rememora Emilia, quien apunta que, para el abordaje de su enfermedad, "ahora mismo", se "están usando varios protocolos".

"Lo que hicieron conmigo fue un trasplante de células madre, después de haber pasado, también, por quimioterapia. El trasplante me lo realizaron en 2021 y, de momento, me ha funcionado muy bien", celebra, antes de recordar que, "justo al salir de la ‘residencia’ [en referencia al Hospital Universitario (Chuac)]", después de esa intervención, fue cuando entró en contacto con la Junta Provincial de la AECC.

"Creo que nos habían dado unos papeles en el hospital y, entonces, fue mi marido a hablar con ellos. Yo estaba muy débil, y tardé un poco en ir. Pero, cuando finalmente di el paso, comencé con unas clases de pilates para fortalecerme, porque había perdido mucha masa muscular, estaba muy fatigada y casi no podía caminar. Lo hacía, pero tenía que estar sentándome a cada rato. Me encontraba muy débil. Demasiado", hace hincapié Emilia, quien aclara que, después de someterse al trasplante de células madre, pasó "un mes en aislamiento".

"En la AECC, comencé yendo a pilates, y fue allí, en plena clase, cuando Inés [López], la fisioterapeuta de la entidad, nos informó de que había plazas en un taller de teatro. Y me apunté, porque me chifla. Soy una pena, como actriz no tengo futuro ninguno, pero el teatro me encanta"

"En aquel momento, me dijeron que había batido un 'récord de curación': que había sido la persona que menos tiempo había estado", señala, antes de retomar el relato en el punto en que lo dejó: "En la AECC, comencé yendo a pilates, y fue allí, en plena clase, cuando Inés [López], la fisioterapeuta de la entidad, nos informó de que había plazas en un taller de teatro. Y me apunté, porque me chifla. Soy una pena, como actriz no tengo futuro ninguno, pero el teatro me encanta. Como espectadora soy el no va más. Antes, no me perdía nada", subraya, con entusiasmo.

Emilia Priegue (izqd.), junto con otras compañeras, durante una de las sesiones del taller de teatro, en la sede de la AECC (C/REal, 1, 1º), en A Coruña.

Emilia Priegue (izqd.), junto con otras compañeras, durante una de las sesiones del taller de teatro, en la sede de la AECC (C/REal, 1, 1º), en A Coruña. / Casteleiro

"Me gusta ver a los actores, cómo interpretan... Incluso, a veces, pensaba: ‘¡Cómo me gustaría ser capaz de hacer una actuación como esa!’. Pero soy penosa", reitera, entre risas, acerca de una actividad en la que, resume, se lo pasa "muy bien". "Los grupos que se han formado son fantásticos. Lo organizan todo de manera que funciona de maravilla", destaca Emilia, antes de exponer cómo fue su primer día en la actividad, hace ya "un par de años".

"La enfermedad te hace perder el ritmo de vida totalmente, pero también amistades: te metes en casa, te creas unas condiciones de vida diferentes... Cada persona funciona de manera distinta, pero yo me quedaba mucho en casa"

Sin "límites" ni "tonterías sociales"

"Cuando llegué, Marga, la profesora, nos mandó hacer una especie de ejercicios, movimientos... Ella ponía música, y teníamos que movernos como quisiéramos. Me recordó mucho a un programa de televisión, en el que una mujer neoyorquina corría de una forma muy rara por Central Park... Ella decía que ‘había que soltar el caballo que llevamos dentro’. Y yo, en aquella primera clase de teatro, sentí algo así. Marga nos dijo que hiciésemos lo que nos diese la gana con la música. Fue divertido, la verdad, porque cada una hacía las tonterías que quería. Unas cosas mejor que otras, pero el caso es que lo hacíamos. Sin vergüenza, como se suele decir. Lo pasamos muy bien y acabamos tronchándonos de risa. Quitándonos esos límites que, a veces, nos imponemos por tonterías sociales", explica, sobre una actividad que, recalca, le aporta "muchísimas cosas".

Apoyo entre iguales

"Hacer algo que me gusta, para empezar. Encontrar gente que está en unas circunstancias parecidas porque, la verdad, la enfermedad te hace perder el ritmo de vida totalmente, pero también amistades: te metes en casa, te creas unas condiciones de vida diferentes... Cada persona funciona de manera distinta, pero yo me quedaba mucho en casa. Salgo mucho, eso sí, a caminar con mi marido. Siempre dimos caminatas largas, para hacer ejercicio. Y, desde que me recuperé, volvimos a la carga...", prosigue Emilia, quien reconoce que, entre pacientes, además, se entienden "mejor que nadie".

"Compartimos, un poco, la experiencia, y siempre alguna tiene una solución para otra"

"Compartimos, un poco, la experiencia, y siempre alguna tiene una solución para otra. Por ejemplo, el otro día, había una chica que lo estaba pasando bastante mal con la quimioterapia, y una de las compañeras le comentó que ella, cuando tenía ese tratamiento, llegaba a casa y se preparaba un baño con agua salada. Le explicó el tipo de sal que ella ponía en la bañera, cómo se metía, que la relajaba muchísimo y le rebajaba ese mal momento. Porque la quimio te deja muy tirada, eh...", refiere, basándose en su propia experiencia.

"En mi caso, tuve que hacer varios ciclos, y unas inyecciones que me ponían en el hospital de día, en el hombro, bajo la piel... Y tengo los pies y las manos prácticamente inutilizados. Es muy duro, muy duro...", reflexiona Emilia, quien incide en que, en el taller de teatro de la AECC, también comparten «ese tipo de experiencias», y "cada una aporta un poco sus ‘soluciones’ para sentirse mejor", añade, antes de resaltar que, aunque "la clase de teatro no es una terapia", a ella le "va fenomenal".

"Animo a cualquier persona que esté pasando por esta enfermedad a que se acerque a la AECC y se anime a participar. Y lo mismo a sus familiares, ya que muchas de estas actividades se dirigen también a ellos"

La "ayuda" de la AECC

"Animo a cualquier persona que esté pasando por esta enfermedad a que se acerque a la AECC y se anime a participar. Y lo mismo a sus familiares, ya que muchas de estas actividades se dirigen también a ellos. Y les van a ser de gran ayuda, porque no todo el mundo puede afrontar el cáncer con la misma actitud. No hay ‘entusiasmo’ en una enfermedad así, pero la forma en que le haces frente ayuda mucho a sobrellevarlo. Y si encima cuentas con el apoyo de gente como los profesionales de la AECC, que siempre tienen una sonrisa en la cara, te tratan fenomenal y te ayudan en todo lo posible... Es un punto de amarre para continuar con ganas de vivir y de hacer cosas", concluye.

"El taller de teatro es una excelente manera de socializar"

"Este ya es el tercer año que se lleva a cabo este taller de teatro, dentro del programa EnRede, que alcanza su séptima edición", explica María Ramallo, logopeda de la Junta Provincial de la AECC y organizadora de la actividad, antes de detallar la finalidad del proyecto.

"Nace porque, desde la asociación, somos conocedores de que el cáncer se convierte en una de las experiencias más estresantes en la vida de la persona que tiene la enfermedad, y también de sus familiares. De ahí que, aparte de las prestaciones asistenciales que llevamos a cabo (logopedia, psicología, nutrición, fisioterapia, trabajo social y voluntariado), realicemos actividades grupales que buscan fomentar la adquisición de hábitos de vida saludable y promocionar la vida social activa, entre los usuarios de diferentes sedes en la provincia", especifica.

"El taller de teatro, en concreto, nace con la finalidad de desarrollar la comunicación verbal y no verbal (tanto gestual como corporal), y mejorar la coordinación, concentración, capacidad de expresión, creatividad e imaginación, así como la capacidad de trabajo en equipo y la superación. Además, favorece la empatía y la autoestima, y potencia la capacidad de improvisación... ¡Y es una excelente manera de socializar!", resalta, acerca de una actividad impartida por "una profesora con 35 años de experiencia como actriz, y 30 como directora de la escuela donde trabaja", y para la que "todavía hay plazas disponibles" [igual que para el club de lectura, que se estrena este año].

"Se lleva a cabo todos los jueves, en horario de 16.00 a 17.15 horas, de manera presencial, en la sede de la AECC (C/Real, 1, 1º). Los interesados en participar en esta actividad (pacientes de cáncer o familiares), totalmente gratuita [como todas las que ofrece la entidad], solo tienen que pasarse por allí para informarse, o llamar al teléfono Infocáncer: 900 100 036", finaliza.

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