Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Un caballero andante perdido en el instituto Monte das Moas: "La historia entra mejor cuando se vive"

Alberto Fachado, un profesor coruñés que convierte sus clases de Historia en viajes en el tiempo con disfraces, humor y hasta bailes de TikTok del siglo XIX

Alberto fachado, profesor del IES Monte das Moas caracterizado de Amadís de Gaula

Casteleiro

A Coruña

En el IES Monte das Moas, en A Coruña, es posible cruzarse con un faraón por el pasillo, con un fraile franciscano en la puerta del aula o con un centurión romano que pasa lista. Detrás de cada personaje está Alberto Fachado, profesor de Historia con 33 años de docencia a sus espaldas y una idea clara: "La Historia entra mejor cuando se vive". El disfraz no sustituye la materia. La acompaña. Cada aparición responde a la programación del curso. Si toca Egipto, llega un faraón inventado, "Tutanjamón, por ejemplo", con el que el alumnado realiza una entrevista sobre dioses, costumbres y rituales. Si el temario se centra en Grecia, entra un hoplita o Alejandro Magno. Con Roma, aparece un centurión. Hace poco, un fraile franciscano explicó las órdenes mendicantes. "El show de los personajes dura diez minutos. Luego hay ficha, trabajo y contenidos. Esto no es una carnavalada", asegura el docente.

El primer día que apareció disfrazado en clase sintió vergüenza. También notó las miradas de conserjes, compañeros y familias mientras cruzaba el centro vestido de personaje histórico. Aun así, decidió tirarse a la piscina. "Los más pequeños, de Segundo de la ESO alucinaban. Ver al profe de romano o de egipcio fue una sorpresa muy agradable". Fachado ha pasado por 16 institutos a lo largo de su carrera. Desde 2011 tiene destino estable en Monte das Moas, donde ahora imparte cinco grupos de 2º de ESO y uno de 2º de Bachillerato. Fue allí donde empezó esta faceta más teatral. Dos compañeros aficionados al cosplay y a la recreación histórica encendieron la chispa. Su hijo, historiador y arqueólogo, dio el empujón final. "Pensé: antes de jubilarme, por lo menos me doy el gusto", explica.

Clases "más dinámicas"

El ambiente en estas clases "más dinámicas" cambia. Hay más atención. También más preguntas. "La sorpresa les despierta. El tema, que a veces resulta denso, entra algo mejor". No todos reaccionan igual. Algunos grupos se muestran más fríos. "El que no quiere aprender, no aprende ni aunque entre con un unicornio", admite con realismo. Aun así, muchos agradecen la propuesta. Antiguos alumnos y familias se lo han dicho con el tiempo. "Es bonito que vengan a agradecerte el trabajo que haces", confiesa. Preparar cada clase exige horas extra. Pensar el personaje. Buscar vestuario. Adaptar el discurso a la edad. Diseñar materiales. "Igual estoy una o dos semanas con una recreación. Esto no sale de un día para otro", explica a la vez que asegura que esta dinámica "se le ha ido de las manos".

La iniciativa no se queda solo en el disfraz. También salta al lenguaje de su alumnado. El curso pasado, sus estudiantes crearon falsos perfiles de Instagram de personajes de la Antigüedad. Aristóteles opinaba sobre Platón. Alejandro Magno presumía de conquistas. Julio César presentaba su currículum como si buscara trabajo. "Eso sí que fue un exitazo. Hicieron cosas maravillosas". Con los mayores, propone bailes de época grabados con el móvil: "Como un TikTok del siglo XIX. Les enseño como eran los bailes de la época y los convierten en trends".

"El disfraz es un medio, no un fin"

En sus redes personales comparte algunas caracterizaciones, siempre sin mostrar a estudiantes. Aun así, la experiencia corre de boca en boca por el instituto. Algunos compañeros se animan. Otros no superan el sentido del ridículo. "Esto consiste en hacer el payaso serio. El disfraz es un medio, no un fin", afirma. Después de más de tres décadas de clase, Fachado encontró en esta fórmula un antídoto contra la rutina. "Al final te devuelve la ilusión. Vas a casa y piensas qué personaje toca ahora". Su objetivo no es despertar curiosidad: "La Historia tiene fama de aburrida porque son muchos datos. Si la acercas a la vida, cambia la mirada de los chavales. Y si, de paso, queda un recuerdo divertido de aquel día en que el profesor entró vestido de templario o de médico de la peste, mejor todavía". Porque, como defiende este docente coruñés, "reír y aprender nunca han sido enemigos".

Tracking Pixel Contents