Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

As Toliñas dedican su Entroido a las madres: "Disfrazarme es una liberación"

Isabel Sánchez y Begoña Mosquera muestran el proceso de transformación de comerciante y profesora a choqueiras del año en A Coruña por su disfraz dedicado a las madres

Así se preparan As Toliñas, las choqueiras del Entroido 2026 en A Coruña

Carlos Pardellas

A Coruña

"Ella está loca como yo, y yo estoy loca como ella", así comienza Isabel Sánchez su relato sobre cómo empezó su relación con Begoña Mosquera, compañera de Entroido y de nominación como choqueiras del año 2026 por el Ayuntamiento. "Bego era la profesora de mi hijo, después coincidieron nuestras hijas en la misma clase", relata Sánchez, tras mostrar a LA OPINIÓN cómo ambas, comerciante y profesora, se transforman en As Toliñas.

La pareja carnavalera, compuesta por una profesora del colegio público Curros Enríquez, Begoña, y la dueña de la copistería Papiro, en Orillamar, Isabel, inició su amistad hace más de veinte años. Amistad que se iría transformando hasta convertirse en una tradición que, en el caso de Mosquera, viene de familia. "Mi bisabuela era hermana del tío Canzobre, que era el que componía todas las letras del Carnaval, entonces ya nos viene de toda la vida. Yo no llegué a conocer a mi bisabuela, pero la tenemos presente en todas las comidas familiares. Consuelo, se llamaba, fue cigarrera en la Fábrica de Tabacos", recuerda Mosquera.

"Si no fuera por las madres..."

Su disfraz de este año va dedicado a las madres, "las que trabajan, las que no trabajan, las que están de amas de casa, las cuidadoras. Que si no fuera por ellas...", explica Mosquera. Madres ellas mismas, reivindican las labores cotidianas y necesarias, pero generalmente invisibles. "Paso todos los fines de semana limpiando, recogiendo. Somos las típicas madres currantas con los niños, con la casa, pendientes de todo", cuenta Mosquera. Precisamente por eso, están decididas a vivir este Carnaval "a tope y sin vergüenza".

Pese a considerarse "un poco hiperactivas", nunca tuvieron problema a la hora de ponerse de acuerdo para decidir el disfraz. "Cuando empezamos a pensar en una idea le damos mil vueltas", confiesa Mosquera. "De repente me manda un mensaje para decirme que se le ocurrió algo, pero a lo mejor son las 12 de la noche", completa Sánchez, riendo. Van descartando opciones hasta quedarse con alguna que les permita interactuar con la gente. "Siempre buscamos un disfraz que nos permita ir por la calle de la Torre metiéndonos con la gente, pero en plan divertido. Que la gente se ría es lo más importante para nosotras", dice Sánchez.

Este año, al haber sido nombradas choqueiras, la celebración supone un compromiso mayor. Sin embargo, siguen viviéndola igual que otros años y la máxima de pasárselo bien es lo que motiva su esfuerzo. "Nunca habíamos ido al concurso de comparsas, pero a los bomberos siempre íbamos a verlos en Reyes", bromea Sánchez.

Para el dúo, disfrazarse es un ritual que va más allá de maquillarse y cambiarse de ropa. "Para mí disfrazarme es una liberación", expone Mosquera. Su amiga, por su parte, reduce el acto a una palabra: risa. "Pase lo que pase en esta vida, la vida es una sonrisa y solo se vive una vez. En la tienda a veces me vienen clientes un poco tristes, y siempre intento que salgan de aquí con una sonrisa", relata Sánchez.

Tracking Pixel Contents