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De sardinas a jerséis: la sorprendente transformación de un puesto en el mercado de Monte Alto

El nuevo 'stand' de Maica Alvedro está dando que hablar por su curiosa forma de exponer la mercancía

Maica Alvedro en su tienda Yago's, el puesto más peculiar del mercado de Monte Alto.

Alicia Pardo

La reapertura del mercado de Monte Alto el pasado diciembre trajo al barrio la alegría de unas instalaciones renovadas y, a los placeros, la opción de abandonar la carpa provisional en la que se habían congregado durante los últimos tres años a la espera de las reformas.

Pero también ha supuesto innovaciones inesperadas para los clientes, muchos de los cuales aún miran dos veces al mostrador que flanquea la entrada de la calle Cuento para cerciorarse de que lo ven es real.

Y es que allí se encuentra desde hace un mes Yago's, el puesto al que Maica Alvedro tuvo que mudarse tras dejar su tienda en los antiguos bajos comerciales del mercado. "Antes tenía una tienda normal. Ahora tengo una pescadería de ropa", resume entre risas la placera, mientras pasa la vista por el mostrador de su stand.

Donde normalmente se encontrarían sardinas y salmones, hay expuestos jerséis de rayas, leggings y calcetines. "Los que estábamos fuera del mercado tuvimos que volver a licitar y esto fue lo único que me dio el ayuntamiento. Tengo grifo por si quiero lavar la ropa y menos mal que no me han puesto balanza", bromea.

Mientras habla, una señora se acerca a recoger un chándal aprovechando el tiempo de espera hasta que llegue su turno en la verdadera pescadería. El stand de Alvedro aún no tiene probador, así que a la clientela le toca llevarse las prendas a casa o usar el cuarto de baño para ver si el conjunto le sienta como debe.

La curiosidad de la gente, sin embargo, supera esta pequeña traba sin problemas. Cuenta la adjudicataria que la reconversión de la tienda "está funcionando", y que, de hecho, está "vendiendo más" que durante el periodo que pasó en Indalecio Prieto.

"A veces te cuesta entrar en una tienda, pero aquí llegas y lo tienes todo a mano. O lo amas o lo odias, pero a los jóvenes les parece gracioso porque es diferente", explica, aunque reconoce que el nuevo espacio le obliga a comerse "un poco el coco".

Atrás quedó el escaparate, los muebles y el mostrador a medida que tenía en su antigua tienda y que "ya no valen para nada". El nuevo sitio es "espacioso", pero "es difícil colgar las cosas", un obstáculo que está sorteando con un par de burros, dos maniquíes y mucho tiempo doblando prendas.

Una clienta mira las prendas de la tienda de Maica Alvedro en el Mercado de Monte Alto.

Una clienta mira las prendas de la tienda de Maica Alvedro en el Mercado de Monte Alto. / Casteleiro

Más de 30 años con un puesto en el mercado de Monte Alto

Aunque la adjudicación es nueva, la tienda de Maica Alvedro lleva más de 30 años en el mercado de Monte Alto. Ella está "desde el principio", cuando le tomó el relevo a su suegro y, al igual que el resto de comerciantes, se alegra de lo "actual" y "bonito" que ha quedado tras las obras.

Asegura que, durante el tiempo que no estuvo abierto, Monte Alto parecía "un barrio fantasma". "En esta zona, las personas mayores tienen que subir muchas cuestas para acceder a los sitios. Y, sin el mercado, estaba como sin vida. La gente lo echaba de menos", explica la placera, que conoce a compañeros y clientes "desde siempre".

En el mercado aún quedan unos cuantos puestos vacíos, a la espera de nuevos adjudicatarios que los llenen de artículos y charlas vecinales. Cuando lleguen, allí estará Yago's para recibirlos, probablemente con una nueva remesa de bolsos, ropa, sandalias y fulares extendidos sobre el mostrador de metal y listos para que alguien les eche el anzuelo.

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