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Los buses interurbanos y escolares de A Coruña inician el miércoles una huelga indefinida

Asambleas convocadas por la CIG en las estaciones de autobuses de A Coruña, Santiago y Ferrol votan a favor del paro

Ese mismo día se reanudarán las negociaciones con la patronal en busca de un acuerdo para el sector

Viajeros en la estación de autobuses de A Coruña durante una jornada de huelga en enero.

Viajeros en la estación de autobuses de A Coruña durante una jornada de huelga en enero. / Casteleiro

A Coruña

Los trabajadores asistentes a la asamblea del personal de las empresas de transporte de viajeros por carretera de la provincia de A Coruña aprobaron en la noche de este viernes el inicio de una huelga indefinida a partir del próximo miércoles. La reunión fue convocada en las estaciones de autobuses de A Coruña, Santiago y Ferrol por el sindicato CIG, el único de los tres con representación en este sector que rechazó el preacuerdo alcanzado el pasado lunes y contra el que votó el 70% de los empleados que participaron en la consulta realizada el miércoles. Según la CIG, el resultado en A Coruña y Santiago fue "unánime" a favor del paro, mientras que en Ferrol la asamblea no había concluido a la hora de cerrar esta edición.

Aunque la patronal y las centrales UGT y CC OO habían sido convocadas para la mañana del viernes a una nueva reunión para intentar desbloquear el conflicto, la imposibilidad de asistir los representantes del primero de esos sindicatos hizo que el segundo optase por posponer el encuentro hasta el lunes.

La huelga indefinida estaba convocada inicialmente para el pasado lunes como última opción tras los paros alternos que se produjeron en el sector durante los dos meses anteriores. El preacuerdo logrado ese mismo día paralizó su arranque durante una semana, ya que la oposición de los trabajadores a los términos pactados con las empresas hace que se reactive esa medida de presión.

La CIG apostaba por la reanudación de las conversaciones de forma inmediata y entiende que no haberlo hecho el viernes fue una “maniobra para entorpecer y boicotear una salida negociada al conflicto”, ya que considera que la patronal “solo buscar desgastar al personal como castigo por el resultado de la votación”.

En esa consulta votaron 831 trabajadores en contra del preacuerdo, mientras que otros 336 lo apoyaron, 20 votaron en blanco y los de 14 personas fueron nulos. En ese resultado tuvo una trascendencia decisiva la actitud de las acompañantes de los buses escolares, ya que en su inmensa mayoría rechazaron la propuesta porque no contenía mejoras para ellas.

El pacto incluía una subida salarial del 3,4% para 2025 y 2026, una jornada máxima anual de 1.800 horas y pluses de absentismo de hasta 1.000 euros al año. Durante las jornadas de huelga realizadas en diciembre y enero se decretaron servicios mínimos, aunque los empresarios denunciaron que no se cumplieron, así como que se produjeron actos vandálicos contra los autobuses. La CIG negó la existencia de esos episodios de violencia y acusó a la patronal de buscar excusas para eludir la negociación.

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