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Caos en la movilidad de A Coruña: "Llevo más de 100 euros gastados en bus, taxi y tren y nadie me asegura que llegue"

La huelga de autobuses interurbanos y los paros de maquinistas han provocado cancelaciones, retrasos y un gran desembolso económico para algunos usuarios, que se sienten desprotegidos

Estación de buses de A Coruña en el primer día de huelga indefinida

Inés Vicente Garrido

A Coruña

La movilidad en A Coruña ha saltado por los aires este miércoles en una mañana que combina el inicio de la huelga indefinida de autobuses interurbanos con los paros intermitentes de los maquinistas ferroviarios. Lo que para los despachos es una negociación de convenios, para los usuarios en los andenes se ha traducido en una odisea de frío, incertidumbre y un desembolso económico. Desde primera hora de la mañana, la estación coruñesa de ferrocarril y la terminal de autobuses han sido el escenario de cancelaciones en cascada y rostros de frustración.

Facturas de "chiste" para poder trabajar

El testimonio de Serafín Rodriguez refleja la desesperación de quienes viven en zonas rurales. Manager de un equipo de eSports, debía trasladar a sus jugadores a Madrid para una competición nacional de League of Legends. Lo que debía ser un viaje ordinario se convirtió en un agujero económico: "Tenía un bus a las 7:00 desde Corme y no se cumplieron los mínimos. Pagué 45 euros de taxi hasta Carballo, por que ponía que sí que había buses, y allí tampoco salian, así que otros 45 euros hasta A Coruña. 90 euros solo para llegar aquí", relata desde la estación de trenes de A Coruña donde ha comprado un pasaje hacia Madrid, que espera que no sufra cancelación. "Al final llevo más de 100 euros gastados en bus, taxi y tren y nadie me asegura que llegue", afirma.

Serafín Rodriguez, afectado por la huelga de buses y trenes, con los recibos de sus gastos

Serafín Rodriguez, afectado por la huelga de buses y trenes, con los recibos de sus gastos / CARLOS PARDELLAS

Para Serafín, el problema no es el derecho a la huelga, sino la "desprotección del ciudadano": "Es lamentable. La gente de Carballo o de pueblos dormitorio depende de esto para vivir. Pagar un taxi de 45 euros es una broma, se te va el sueldo del día". Sus jugadores, procedentes de Oviedo y Alicante, también han visto cómo sus trenes desaparecían de la parrilla de servicios.

"Acá no me informan de nada"

En la estación de autobuses, la estampa es parecida. María Romero aguarda en el frío desde las ocho de la mañana con la esperanza de llegar a Carral para trabajar como interna a una persona mayor. "Tengo que ir a pincharla porque tiene mucho azúcar. Ya he avisado de que llego tarde, pero es que acá no me informan de nada", explica María. Su queja va más allá de la espera; denuncia que no le aseguran que salga ningún autobús: "Es una rabia, al final siempre perdemos los mismos. Si hoy no tienes coche, no puedes hacer nada".

María , afectada por la huelga de buses indefinida

María Romero, afectada por la huelga de buses indefinida / CARLOS PARDELLAS

A pocos metros, Beatriz Sánchez consulta el panel con escepticismo. Trabaja a turnos y su salida hacia Ferrol está en el aire. "Hablé con un conductor y me dijo que a las 10:30 saldría uno, pero no lo pueden asegurar. Esperaré un poco más y, si no, me tendré que buscar la vida", comenta. La falta de información oficial obliga a los viajeros a depender de la buena voluntad de los conductores que, a pie de vehículo, intentan orientar a una masa de gente perdida.

La huelga llega al CIFP Anxel Casal

El impacto de la huelga trasciende el ámbito laboral y alcanza de lleno a la comunidad educativa. Adriana Pallas, delegada de segundo de Animación Sociocultural y Turística del turno de mañana del CIFP Ánxel Casal, describe un escenario de inquietud entre el alumnado. "De momento hay mucha gente que está aprovechando las faltas que le quedan. Pero en cuanto se les acaben, se acaban", explica. Aunque en este primer día la incidencia resulta contenida en su clase, advierte de la incertidumbre a largo plazo: "Hay gente que no sabe cómo va a llevar la situación".

La representante estudiantil subraya que la asistencia se convierte en un factor crítico en plena recta final del curso. "Las faltas son limitadas. Una vez se superan, llega la pérdida de evaluación", recuerda. Pallas alerta de las consecuencias académicas que puede provocar una huelga ajena a la voluntad de los estudiantes. "Estamos a un mes de irnos a prácticas y hay gente que se juega el curso o una asignatura". El centro, añade, concentra alumnado de numerosos municipios. "En mi clase hay gente de Betanzos, Oleiros o Pontedeume. La mayoría depende del bus y casi nadie tiene vehículo propio", explica la estudiante de Guisamo que llegó a recolectar 550 firmas de afectados.

"Mañana nos van a traicionar"

La tensión en el conflicto del transporte interurbano no solo se mide en servicios cancelados o estaciones vacías. También se percibe en el discurso de los trabajadores. En el sector de los buses, Ernesto López, sindicalista de la CIG expresa un malestar profundo ante la evolución de las negociaciones y la posibilidad de que este jueves se valide un acuerdo por parte del resto de sindicatos (CCOO y UGT) que, según defiende, "ya fue rechazado por la plantilla". "La situación está muy mal", resume con contundencia.

López critica la falta de consenso real entre las organizaciones sindicales --UGT y CCOO sí secundaron el preacuerdo con la patronal-- y habla de desmarques que, a su juicio, debilitan la posición de los trabajadores. "Se descuelgan y nos dejan tirados", afirma. Su principal reproche apunta al preacuerdo negociado en su momento. "Fue rechazado mayoritariamente por la plantilla. No entendemos que quieran revivir ese acuerdo y firmarlo. El referéndum dijo mayoritariamente que no".

Desde su perspectiva, ignorar la decisión colectiva no solo genera desconfianza, también erosiona la credibilidad sindical. "Nos parece una traición sindical y un atentado a la legalidad". El representante del sector se muestra convencido de que la firma del preacuerdo resulta inminente. "Seguro. Mañana por la tarde estará firmado. Tengo claro que mañana nos van a traicionar", pronostica. A partir de ese momento, advierte, el escenario cambia por completo. "Si lo firman, la huelga sería ilegal. No podríamos seguir con la huelga".

En el otro conflicto, en la estación de tren, los maquinistas críticos mantienen su calendario de paros hasta este miércoles, se espera que el jueves el servicio ferroviario recupere finalmente la normalidad. No obstante, el conflicto del autobús no tiene un final claro y dependerá de los avances en la mesa de negociación de este jueves.

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