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César de la Fuente, científico coruñés premiado por descubrir antibióticos con IA: "Las superbacterias se asocian con 5 millones de muertes al año"

El investigador ha recibido el Premio Rafael Hervada a la Investigación Biomédica, convocado por la Fundación San Rafael, por su trabajo para vencer a las bacterias multirresistentes que amenazan la salud pública mundial

El científico César de la Fuente, este miércoles en el Hospital San Rafael

El científico César de la Fuente, este miércoles en el Hospital San Rafael / Iago López

A Coruña

El investigador coruñés César de la Fuente, «considerado uno de los científicos más brillantes e innovadores, a nivel mundial, en la vanguardia de la biotecnología y la biología computacional», recibió este miércoles el Premio Rafael Hervada a la Investigación Biomédica, convocado por la Fundación San Rafael. Un galardón que ha reconocido el trabajo del coruñés para vencer a las bacterias multirresistentes que amenazan la salud pública mundial aplicando la inteligencia artificial.

Usted es de A Coruña. ¿Qué siente al ser reconocido en su ciudad?

Es un absoluto orgullo que este premio venga de mi casa. Siendo uno de los premios más prestigiosos y antiguos del país, lo tomo con mucho cariño y con un sentido de responsabilidad hacia el futuro, de llevar el nombre de Rafael Hervada en todo lo que haga.

¿Cómo se aplica la inteligencia artificial en el estudio de antibióticos?

La inteligencia artificial ya ha tenido muchas funciones prácticas en nuestro mundo. Nosotros hace más de una década empezamos a juguetear un poco, a emplear estas herramientas computacionales para el diseño y descubrimiento de nuevos antibióticos. Lo que hemos logrado en los últimos 10, 11 o 12 años es acelerar el proceso por el cual descubrimos antibióticos. Ahora en lugar de tener que esperar 5 o 6 años para encontrar moléculas que son prometedoras, en el ordenador lo podemos hacer en cuestión de minutos u horas. Entonces el cambio de paradigma es una aceleración. Hoy puedo decir que podemos hacer este proceso a velocidad digital en lugar del paradigma tradicional.

La tecnología permite hacer unos análisis mucho más rápidos, ¿cuál es la labor humana en el proceso?

Es esencial, yo creo que el presente y el futuro de la ciencia es una colaboración muy estrecha entre las máquinas y los seres humanos, que somos los científicos y las científicas que estamos en el laboratorio. Realmente colaboramos, los algoritmos recorren la información biológica como los genomas, los proteomas y los metagenomas, ahí encuentran moléculas que creen que van a ser muy prometedoras, pero luego tenemos una reunión y decidimos a ver cuáles vamos a sintetizar y cuáles vamos a validar experimentalmente en el laboratorio. Es una colaboración muy estrecha entre máquina y humano, y yo no veo un futuro donde las máquinas nos van a desplazar, yo veo un futuro donde los humanos están en control en el proceso de investigación científica y luego nos aprovechamos de las máquinas para hacer cosas que son superhumanas, analizar muchos datos que sería imposible para nuestro cerebro de procesar o encontrar patrones en datos de alta densidad. Pienso que aceleran procesos y creo que eso va a ser fundamental en mejorar cómo hacemos la ciencia y también en acelerar el proceso de descubrir cosas nuevas.

La resistencia de los antibióticos es uno de los grandes peligros, se habla de que en 2050 podrían causar una nueva pandemia. ¿Cómo está ahora mismo ese problema?

Pues es ya un problema de salud global tremendo, la Organización Mundial de la Salud ya lo ha dicho varias veces, hoy en día las superbacterias, estas son bacterias que tienen resistencias a varios antibióticos, se asocian con alrededor de 5 millones de muertes al año en el mundo. Cabe recalcar que los antibióticos sólo son necesarios para tratarte cuando tienes una infección, pero realmente toda la medicina moderna depende de los antibióticos, es decir, muchas intervenciones rutinarias como cirugías, trasplante de órganos, tratamiento de quimioterapias en pacientes que están inmunodeprimidos o para un parto incluso. Son intervenciones del día a día serían muchísimo más peligrosas sin antibióticos. Creo que tenemos que pensar en estos medicamentos como tesoros sin los cuales colapsaría la medicina tal y como la conocemos hoy en día.

En la investigación analizaron un mamut, ¿cómo puede ayudar en el siglo XXI a analizar a un animal extinto?

Sí, hemos recorrido la información biológica de la biología ancestral, hemos hecho un viaje a través del holoceno y del pleistoceno y esto ha incluido investigar la información proteómica del mamut lanudo, diferentes elefantes antiguos, el perezoso gigante y muchas otras criaturas que existieron en algún momento en nuestro planeta pero que desafortunadamente a través de diferentes procesos de extinción desaparecieron. Como podemos investigar su información biológica a la que tenemos acceso, tenemos esta oportunidad de extraer moléculas que existieron de aquella para hacerle frente a problemas que tenemos hoy en día como el problema de las superbacterias. Esta es una de las maneras en que pensamos en esto. La otra es que pensamos en las moléculas como documentos de información, lo que nos permite extraer información de lo que ocurrió de aquella para aprender cómo funciona la evolución y los diferentes procesos que dieron efecto a lo largo del tiempo.

Durante todo este trabajo, ¿cuál diría que ha sido el descubrimiento más sorprendente para usted y su equipo?

Yo creo que la aceleración del proceso de descubrir antibióticos. En lugar de años, ahora en minutos podemos hacerlo. Ha sido un éxito inimaginable debido a herramientas computacionales como la IA, pero también por muchos humanos en laboratorios haciendo experimentos para generar datos para entrenar a esos algoritmos, y luego también problemas de ingeniería que hemos logrado resolver a nivel de escalar cuántos datos podemos analizar.

Usted como coruñés que has logrado convertirte en un referente a nivel mundial ¿qué le diría a los jóvenes?

Les animaría a dedicarse a la ciencia, a la investigación. Es un mundo en el que no hay día igual, no hay monotonía y tiene esta oportunidad de resolver puzles cada día. Entonces aquellas mentes jóvenes e inquietas, le animaría a dedicarse a la ciencia. Aparte es la mejor manera de ayudar al mundo y de beneficiar a la humanidad y mejorar un poquito el mundo tan imperfecto que tenemos.

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