Medio siglo en Os Castros: el bar de las ligas de mus que conquista con su tortilla casera
El local, famoso por sus tapas, lleva desde los años 70 siendo un punto de reunión imperdible para los vecinos del barrio
"Lo preparo todo como si viniera a comer mi familia", dice la encargada, Cristina Martínez

Andrés Trillo y Cristina Martínez, propietario y encargada de la emblemática cafetería. / Carlos Pardellas
Cada barrio tiene una cafetería especial que ha estado ahí desde que la gente tiene memoria. Una a la que va siempre la misma clientela, donde saben si te gusta el café solo o con leche y que sirve unas tapas que no te saben igual en otros establecimientos.
En Os Castros, los vecinos tienen claro cuál es ese bar que se entreteje en las rutinas diarias de sus habitantes. Lleva abierto desde principios de los 70, prácticamente al mismo tiempo en el que se construyó el edificio desde cuyo bajo despacha café y tapas al vecindario.
"El Burdeos no es como otros sitios. Aquí no te aburres. Siempre tienes con quien charlar y echarte unas risas", cuenta Cristina Martínez, encargada del bar desde hace una década y clienta habitual desde mucho antes, cuando acudía en los 90 a tomar el café.
Recuerda que, en esos tiempos, era el hijo de los primeros propietarios el que regentaba la cafetería, en la que permaneció hasta el final de su vida laboral. Hasta dos generaciones familiares llegaron a jubilarse tras el mostrador de este histórico local de A Coruña, que pasó a las manos de Andrés Trillo -el actual dueño- en febrero de 2015.
El Café Burdeos, más de 50 años de historia en Os Castros

El Café Burdeos, durante los años 70, en la que era antes la Avenida de los Caídos. / Álbum de María del Mar. Blog As Xubias Os Castros A Gaiteira
Si bien ya no cuenta con el icónico rótulo que sobresalía de la fachada durante los 70 ni con los coches aparcados en batería frente a su entrada, el Burdeos no ha cambiado tanto en estos 50 años. Sigue, por ejemplo, conservando las icónicas letras de color vino en honor a su nombre, así como a una clientela prácticamente inmutable.
Hoy, dice Martínez, sigue acercándose a su barra "la misma gente", la mayoría vecinos ya jubilados, que pasan la tarde entre cafés y partidas. Algunos de ellos tienen incluso una pequeña peña de mus y "celebran campeonatos cada pocas semanas" entre las paredes de lo que se ha convertido, a fuerza de costumbre, en un segundo hogar.
"Siempre ha sido un bar muy tranquilo. Somos como una familia, hay mucha confianza y un trato de tú a tú que no existe en otros establecimientos", comenta la encargada, que, sin embargo, ha empezado a notar ciertos cambios. Y es que cada vez aparece por el Burdeos más gente joven, "caras nuevas" que cruzan la entrada atraídas, o bien "por el boca a boca", o por el olor de las tapas que Martínez trajo consigo.
Ella y nadie más es la responsable de cada uno de los pinchos que se deslizan por el mostrador de esta cafetería coruñesa de los 70 y que la han convertido en un referente para los amantes de la buena tortilla. "También gustan los callos y el jamón asado, pero la tortilla es la tapa estrella. Tardo casi una hora en hacerla, porque pocho las patatas muy lento y no uso productos procesados", explica la cocinera, que lo prepara todo "como si viniera a comer mi familia".

El propietario y la encargada del bar Burdeos, en la barra del local. / Carlos Pardellas
Se trata de un savoir-faire heredado, ya que el gusto por los fogones se lo contagió su abuela. "Siempre me decía que a la cocina había que dedicarle tiempo y cariño, porque, si haces las cosas a toda mecha, se nota. A mí cocinar me gusta, aunque cuando llegué aquí me daba miedo hacerlo para tanta gente", explica.
Tanto es así que el Burdeos -y el propio barrio de Os Castros- estuvieron a punto de perder su tapa de tortilla predilecta. De hecho, solo les salvó del desastre una pequeña 'artimaña'. "Cuando llegué, dije que no iba a pisar la cocina, pero mi jefe me engañó. Un día me dijo si podía hacerla y ya no salí de aquí", recuerda entre risas Martínez, que espera que el Burdeos permanezca abierto "muchos años".
Por ahora, todo apunta a que será un deseo cumplido. Andrés Trillo, propietario del café desde hace 11 años, ha decidido que seguirá lo que ya parece ser una tradición consolidada en la cafetería: jubilarse tras la barra. Además, y para la tranquilidad del vecindario, su marcha no será el fin del Burdeos ni de sus partidas de mus. "Me dice que, cuando él se vaya, yo me quedo. Y eso es lo que me gustaría. Lo mantendré tal y como está porque, para mí, el Burdeos es perfecto".
- El aeropuerto de A Coruña perderá 120.000 pasajeros con el fin de las rutas a Málaga, Valencia y Londres
- Un microondas, tirado junto a un contenedor de papel en A Coruña
- Las alternativas para entrar y salir de A Coruña durante el corte total de A Pasaxe durante una semana
- La obra en el inicio de Alfonso Molina, en A Coruña, descubre un muro del siglo XVIII
- Un trabajador de Teléfonica en A Coruña, ante el ERE: 'Me siento telefónico y seguiré siendo telefónico
- El Montecarlo de A Coruña encuentra en el baile un punto de encuentro vecinal: 'A Gaiteira necesitaba un ambiente más sano
- Un nuevo frente frío entrará en A Coruña en la noche de este domingo
- El auge de las lavanderías en A Coruña hace que pasen de solución puntual a rutina semanal: 'Hay gente que ya no tiene lavadora en casa