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Luisa Simón, dueña de un piso turístico cerrado en A Coruña: "Era un complemento, daba empleo y pagaba impuestos: ahora está vacío"

La propietaria de una VUT de Os Castros explica que la clausuró por temor a una multa del Concello, y defiende que la actividad dinamizaba el barrio

Luisa Simón, en la entrada de su vivienda de uso turístico en Os Castros.

Luisa Simón, en la entrada de su vivienda de uso turístico en Os Castros. / CASTELEIRO

El Concello defiende la limitación de los pisos turísticos como una forma de sacar presión sobre el alquiler convencional, pero tanto el PP como la asociación de propietarios de viviendas de uso turístico, Aviturga, niegan que restringirlos sea beneficioso. Y es que hay propietarios, como la coruñesa Luisa Simón, dueña de un piso en Os Castros que está dado de alta como vivienda de uso turístico (VUT) pero que no opera como tal para evitar una sanción del Concello, que prefieren tenerlo sin uso si no pueden arrendarlo a visitantes. "No lo voy a alquilar", descarta Simón, que indica que lo usará su hijo, que vive fuera de la ciudad, cuando venga de visita con su familia, y, cuando no, "está vacío".

"Lo habíamos comprado a medias con mi hijo", explica la vecina, que está jubilada como con su marido, y "lo usábamos cuando venía". Pero hace algo más de una década lo dieron de alta en el registro de la Xunta y empezaron a utilizarlo para albergar a visitantes cuando estaba libre. "Era un complemento familiar: cubría gastos y no mucho más", explica Simón, que añade que siempre cumplió con la normativa, haciendo el check in de visitantes, llevando los datos a la Policía Nacional y pagando "muchísimo" a Hacienda por estos ingresos. También le daba trabajo a una mujer que hacía limpieza y a una lavandería. "En el bar de enfrente hemos dejado las llaves, la gente comía allí, recomendábamos cosas de la zona", indica la vecina, que añade que "el Ayuntamiento no sabe lo que se está perdiendo".

"Seguridad jurídica"

Su piso está en un ático, y el Concello señala que, aplicando el PGOM, no puede estar abierto, por lo que Simón cerró el piso turístico a finales de 2024, temiendo una multa, aunque sigue estando de alta en el registro autonómico. Para Simón, dedicarlo al alquiler convencional no es una opción, ya que quiere mantener la opción de que lo use su hijo y cree que falta "seguridad jurídica". "Tengo amigos que tienen a una persona a la que no pueden echar" de una vivienda de su propiedad aunque no le paga todos los meses, insiste la vecina, que explica que su vivienda ha quedado vacía cuando antes generaba ingresos e impuestos y daba un servicio a familias españolas y extranjeras que venían a la ciudad. Entre ellas, "muchas que tenían familia en el barrio, venían en Navidades o en verano" y preferían quedarse en un piso para tener espacio propio.

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