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Más de 300 estudiantes mensuales en A Coruña para hacer el examen de extranjería: "Hay mucha demanda"

Ecos do Sur es una de las ONGs coruñesas que ayudan a preparar la prueba, con alumnado de todas las edades y procedencias

Faith, alumna del curso preparatorio de Ecos do Sur, con su bebé en la clase de la ONG

Faith, alumna del curso preparatorio de Ecos do Sur, con su bebé en la clase de la ONG / CASTELEIRO

A Coruña

Centenares de personas acuden cada mes a la Fundación Escuela Universitaria de Relaciones Laborales de A Coruña (Erlac), con esperanzas de pasar la CCSE, examen necesario para optar a la nacionalidad española. Aquellas procedentes de países de habla no hispana, deberán superar, asimismo, el DELE A2 (examen para acreditar el nivel de español). “Lo que pasa es que hay mucha demanda", explica la responsable de los exámanes de la Erlac, Marisol Fidalgo.

La CCSE, también conocida como prueba de conocimientos constitucionales y socioculturales de España, está elaborada por el Instituto Cervantes. Con un coste de 85 euros, es uno de los requisitos que la ley establece para adquirir la nacionalidad. Podrán presentarse los candidatos de cualquier procedencia, siempre y cuando sean mayores de 16 años y con capacidad legal para obrar. Ecos do Sur es una de las ONGs de A Coruña que ayudan a prepararla. "Damos importancia a inculcarles los valores de la sociedad de acogida", dice la profesora de la organización, Alicia Barros.

Los estudiantes disponen de un tiempo máximo de 45 minutos para responder a 25 preguntas tipo test, las cuales se engloban en dos grandes apartados: por un lado, cuestiones sobre el Gobierno y legislación española (constituyendo el 60% de la prueba); cultura, historia y sociedad españolas por otro.Tras unos 20 días de espera, se publican los resultados, siendo aptas todas aquellas personas que hayan acertado, como mínimo, 15 de las 25 preguntas. Faith, alumna del curso preparatorio de Ecos do Sur, manifiesta: "Quiero hacer el examen, por eso estoy aquí".

La Erlac

Según Marisol Fidalgo, responsable de los exámenes del centro, estos se realizan siempre el último jueves de cada mes. “Lo que pasa es que hay mucha demanda, tenemos tantos estudiantes que solemos ampliarlo también al último miércoles del mes”, comenta. Hacen ocho turnos en total, cuatro cada día, y en cada uno reciben a unas 40 personas, lo que asciende la suma a más de 300 estudiantes mensuales. Puntualiza, no obstante, que en Erlac solo crean convocatorias para la prueba CCSE. Aquellas personas que quisieran realizar el DELE, tendrían que dirigirse al Centro de Linguas de la Universidade da Coruña. El examen lingüístico se agrupa en cuatro competencias: comprensión de lectura, expresión e interacción escritas, comprensión auditiva y expresión e interacción orales.

Además, el Erlac es un centro no alfabetizado; esto quiere decir que las personas que así lo soliciten al Ministerio de Justicia podrán realizar la prueba de manera oral, siendo Fidalgo la encargada de leerles las preguntas. “Hay dos tipos de personas no alfabetizadas: aquellas que nunca estudiaron, que no saben leer ni escribir, y las que se consideran no alfabetizadas por idioma extranjero”, explica. Algo importante que deben recordar los que obtengan el diploma del CCSE, recuerda Fidalgo, es que tiene una vigencia de solo cuatro años. "Si lo aprueban y consiguen la nacionalidad, evidentemente no caduca. Pero algunos dejan pasar el tiempo, y luego tienen que presentarse otra vez", aclara.

La importancia de comprender

Ecos do Sur es una de las ONGs que ayudan a estas personas a preparar las convocatorias. Dan dos cursos de formación: uno para el DELE, de 100 horas, y otro para la CCSE, de 50. “Para preparar la CCSE hacemos unos ocho o nueve cursos al año”, anota la responsable de formación y docente de la ONG, Alicia Barros. En cuanto a la prueba lingüística, el número se reduce a uno o dos anuales, dado que la Escuela de Idiomas Oficial es, asimismo, una opción válida para prepararla. "Además, el precio del DELE asciende a casi 140 euros, entonces la gente suele pensarse bastante si presentarse o no", explica la profesora de Ecos do Sur. Pese a utilizar el material de estudio proporcionado por el Instituto Cervantes, que renuevan cada diciembre, van más allá de las 300 preguntas del temario. “También damos importancia a inculcarles los valores de la sociedad de acogida”, aclara Barros.

Un día del curso, que tiene una duración total de dos semanas, lo dedican a la cultura de A Coruña. “Queremos que realmente entiendan la cultura de España, y por qué somos diferentes gallegos de andaluces. A veces me preguntan que por qué no aparece el pulpo como comida típica española, pero la paella sí”, recuerda riendo. La semana del 9 de febrero dedicarán un día, si el tiempo lo permite, a recorrer la ciudad vieja, un tour de unas tres horas para empaparse de las costumbres y curiosidades locales. "Les explicamos la historia de cuando los ingleses vinieron, los franceses, quién fue María Pita, qué significan los cruceiros, las iglesias románicas que hay por el casco viejo...", declara.

Una pregunta del temario de este año es sobre Isabel Coixet, directora del filme Elisa y Marcela. "Esas dos chicas casualmente se casaron en la iglesia de San Jorge, que está al lado de María Pita. Entonces vamos aprovechando lo que tenemos por aquí, y lo enfocamos a lo que los alumnos luego se van a encontrar en el material de examen", dice Barros. Otro capítulo de su clase inmersiva por la ciudad incluye la Plaza de Azcárraga, donde se encuentra una flecha del Camino de Santiago, patrimonio de la humanidad. "Falta que al final se tomen el pulpo y el Ribeiro", bromea.

El problema es que cada vez tienen más demanda. “Cada vez que anunciamos que abrimos convocatoria para un nuevo curso, nos llegan más de 40 solicitudes para las 15 plazas que tenemos”, dice. Tanta es la demanda, que las primeras fechas disponibles para presentarse a la prueba son en mayo de 2026. En la ONG seleccionan a los candidatos por orden de inscripción, intentando dar prioridad a gente en riesgo extremo de exclusión social o a los más preparados para enfrentarse a la prueba.

Aunque procuran mantener un equilibrio entre el número de hombres y mujeres, lo cierto es que suelen acudir más las segundas. "Tenemos gente más joven, más mayor, hombres, mujeres, diferentes nacionalidades...", expone Barros, poniendo de manifiesto el alto grado de heterogeneidad del curso. No obstante, el número de jóvenes suele ser significativamente menor. El motivo, explica, se encuentra en la convalidación que se ofrece al presentar estudios oficiales (de manera que no sería necesario hacer la prueba), requisito común en esas franjas de edad.

En el curso impartido las dos primeras semanas de febrero, el alumnado de Ecos do Sur proviene de orígenes variados: Perú, Colombia, Nigeria y Brasil. "Venir a clase me viene muy bien, porque soy de Brasil. Es una cultura similar, pero no tanto", comenta Mylena en su cuarto día de formación. "Aprendemos mucho sobre geografía, literatura, arquitectura... Pensaba que el curso sería más básico, pero aprendemos de todo", confiesa.

Faith, por su parte, combina los biberones con los apuntes. Atiende a las explicaciones de Barros con un bolígrafo en la mano derecha y su bebé de dos meses en la izquierda. "No es fácil, tengo que levantarme muy temprano, me duermo muy tarde, también. A lo largo de la noche tengo que levantarme varias veces... Es muy difícil, pero yo quiero hacer el examen, por eso estoy aquí. Además, nos llevamos muy bien con la profesora", apunta. Su otro hijo duerme en un carrito, a su lado.

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