El desaparecido teatro de A Coruña donde se celebraban bailes de máscaras y hoy pagas tus impuestos
El inmueble, ubicado en pleno casco antiguo, fue el escenario de fastuosas fiestas, en las que se llegaron a reunir hasta 800 personas

Calle de la Franja, en el centro de A Coruña. / Carlos Pardellas
Como todas las ciudades, A Coruña tiene sus propios fantasmas. Edificios que una vez reinaron en la urbe y en cuyas puertas se daban cita los coruñeses, y que acabaron desapareciendo barridos por la historia.
Algunos de ellos no se limitaron a desvanecerse, sino que experimentaron transformaciones impactantes, como ocurrió con uno de los epicentros culturales de la burguesía del siglo XIX en la ciudad. En pleno casco antiguo, existió un teatro que albergaba algunas de las mayores diversiones de la época y que fue demolido para dedicar el espacio a un fin mucho menos agradable para la ciudadanía: la gestión de los impuestos municipales.
Los vecinos de aquel tiempo conocían el inmueble de diversas formas. Algunos se referían a él como el Teatro de Variedades o el Teatro Viejo, y otros como el Teatro de Bernardo del Río. Sin embargo, para la mayoría de los vecinos el lugar era, simplemente, el Teatro de la Franja, en alusión a la calle en la que estaba situado.
Allí, en el lugar donde hoy se erige la sede del Área Económica Municipal, se alzaba el desaparecido inmueble, un pintoresco edificio aquejado de constantes problemas estructurales que, aun así, se las arreglaba para organizar una parte importante del ocio de la urbe.
Sus bailes de máscaras eran especialmente reseñables. Llegaron a reunir entre sus paredes hasta a 800 personas, que esperaban con expectación el festejo de cada año para lucir sus antifaces de colores.

A Coruña en el siglo XIX. / Fondos del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Así era el desaparecido Teatro de la Franja de A Coruña
Pocos de los que hoy van a a realizar un pago o a consultar un recibo en las oficinas del número 20-22 de la Franja se imaginan que, hace apenas un siglo, el lugar estuviera lleno de coruñeses con sus mejores galas, listos para disfrutar de una obra teatral o una representación lírica.
Pero lo cierto es que, hasta 1889, esa era la realidad diaria de la parcela. Según indica el estudio Arquitectura teatral en La Coruña. El siglo XIX: el Teatro de la Franja o de Variedades (1823-1889) de Jesús Ángel Sánchez, este desaparecido inmueble coruñés resistió en la zona durante 66 años, que comenzaron con una construcción improvisada después de que la ciudad perdiera el que por aquel entonces era su único recinto teatral: el de la Plaza del Humor.
Para compensar la pérdida, se utilizó el Salón Filarmónico de Bernardo del Río, una pequeña sala dedicada a la charla y a las actuaciones musicales. Tras las pertinentes modificaciones, se puso en marcha el nuevo teatro con ciertos fallos, lo que lo convirtió en un recinto algo incómodo.

Anuncio de un baile máscaras en el Teatro de la Franja en 1837. / A.M.C. Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
Los escritos de la época destacan sobre todo "la angostura del local", con palcos que crujían, escaleras "demasiado estrechas" y pasillos por los que "difícilmente pasa una persona de frente". La estructura, hecha con "madera de roble y pino del país", también daba problemas, ya que muchas vigas se pudrían con el paso de los años.
Con todo, los coruñeses no estaban dispuestos a renunciar a sus disfrutes y siguieron asistiendo al recinto, que también tenía sus encantos. Contaba con una sala elíptica 'a la italiana', "dos pequeños salones sobre el vestíbulo" y palcos bajos, principales y galería desde los que gozar de las representaciones que se llevaban a cabo sobre escena.
El templo de la fiesta y la cultura del siglo XIX
Este decadente edificio coruñés del siglo XIX celebró en su interior todo tipo de eventos. Uno de los más populares eran los bailes de máscaras, que se organizaban muchas veces a favor de la beneficiencia.
Por 10 reales para la entrada general o por 30 en los palcos bajos, se podía asistir a esta cita, ya fuera para divertirse en el propio teatro o para charlar con las amistades en el café contiguo. También se representaron títulos importantes como El elixir del amor, El pirata o Norma, que se puso en escena, según el escritor Francisco Tettamancy, "con todo el lujo y decorado" que merecía esta "grandiosa ópera".
El teatro también tenía su sitio, así como los debates sobre feminismo o emigración que ocuparon un pedazo de la historia del inmueble de la mano del Ateneo Coruñés. A lo largo de los años, numerosas entidades lo fueron alquilando para organizar sus citas, atrayendo a todo tipo de públicos hasta su entrada principal.
En 1889, sin embargo, el Teatro de la Franja fue derruído para construir el edificio Simeón. Actualmente, es la sede de los Servicios Económicos del Concello, cuyo pasado artístico solo se conoce gracias a los escritos de quienes pudieron disfrutarlo en piel propia.
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