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Desarrollo urbanístico

Tres años del plan de ruinas de A Coruña: seis edificios en proceso de recuperación y dos atascados, sin proyectos de pisos sociales

El Concello anunció en enero de 2023 que subastaría los inmuebles si no se rehabilitaban, y, aunque solo aplicó el mecanismo en uno, otros cinco se vendieron o tienen proyectos de reforma

El solar del número 6 de la calle Herrador, cuyos dueños, según el Concello, están preparando un proyecto para desarrollarlo.

El solar del número 6 de la calle Herrador, cuyos dueños, según el Concello, están preparando un proyecto para desarrollarlo. / CARLOS PARDELLAS

En enero de 2023 el Ayuntamiento anunció un ultimátum a los propietarios de ocho edificios ruinosos y solares que no habían atendido los requerimientos para rehabilitarlos: o se rehabilitaban para cumplir con la normativa municipal, o el Concello los sacaría a subasta forzosa. El Gobierno local anunció que saldrían a subasta en el primer semestre de ese año, pero los plazos se han alargado, y, según admite en respuestas a preguntas escritas presentadas por el grupo municipal del BNG, en dos casos todavía no se ha realizado la venta forzosa. En los otros seis casos, los bienes se vendieron, de forma voluntaria o forzosa, o se pusieron en marcha proyectos. Ninguno de ellos se dedica a equipamientos públicos ni a vivienda municipal, una posibilidad a la que apuntó la alcaldesa, Inés Rey, en 2023.

Ese año se incluyó en el plan de ruinas el 140 de la calle San Andrés, un edificio en mal estado a la altura de la fuente de Neptuno. En 2024 trascendió que el inmueble, declarado en ruina en 2003 y que forma parte del catálogo municipal de bienes protegidos, se reformaría para albergar un hotel.

De los restantes inmuebles, tan solo uno se ha vendido de manera forzosa: el 4 de la calle Damas, en la Ciudad Vieja, que lleva en ruinas desde hace más de 20 años. Salió a subasta a finales del año pasado, después de que, según Rey, hubiese dificultades en el proceso porque «tenía un embargo de la Agencia Tributaria», y la Junta de Gobierno Local adjudicó la venta el pasado 4 de febrero.

La inclusión de este edificio en el programa de ruinas de 2023 vino después de reiteradas comunicaciones al propietario para que lo rehabilitase, y al menos siete multas. Los nuevos dueños, que consiguieron la propiedad por algo más de 141.300 euros, tendrán que presentar un proyecto de recuperación total del edificio. El inmueble es de dimensiones muy reducidas, con tan solo 40 metros cuadrados por planta que se verán reducidos al construir la escalera, lo que complica la rehabilitación.

El año pasado también salió a subasta, en este caso judicial, el número 8 de la calle Santa Lucía, que también había sido incluido en el plan de runas. Antiguamente había en él un edificio ruinoso que causaba caída de cascotes y que el Concello demolió, aunque conservó la fachada, que está protegida. El Gobierno local señala que está «en fase de tramitación de licencia para rehabilitación».

El grueso de los edificios el plan está en Pescadería. Uno de ellos, es el del número 202 de San Andrés, el solar de un edificio derribado del que queda parte del frontal a la altura de la plaza Cormelana, pero «aún no tuvo lugar la venta forzosa». En la misma situación de atasco está el inmueble del número 4 de Pastoriza, un edificio en ruinas cerca de la plaza José Sellier.

En el número 130 de la calle Orzán se encuentra otro edificio incluido en el plan de ruinas, pero sus propietarios presentaron un anteproyecto para rehabilitarlo ante la comisión Pepri, que revisa las iniciativas urbanísticas en Ciudad Vieja y Pescadería. Según responde el Concello ante preguntas del BNG, este organismo dictaminó que el proyecto debe observar la obligación de «manter as envolentes da cuberta», rechazando alegaciones de los promotores.

También en el Orzán, los propietarios del número 72 solicitaron licencia de rehabilitación, y, según señala el BNG, en el cartel instalado en el inmueble indica que la recibieron «en marzo de 2024». Los nacionalistas preguntan «por que non se iniciaron as obras», pero el Gobierno local se limita a responder que en octubre de 2025 los dueños pidieron prórroga de la licencia de obras.

El último inmueble del plan es el solar del número 6 de la vía Herrador, entre Orzán y San Andrés, resultado de la demolición de un edificio que se declaró en ruina en 2005. El Concello afirma que ha detenido el proceso de venta forzosa porque en noviembre de 2025 una empresa le comunicó «a adquisición da propiedade e o inicio de redación do proxecto básico e execución», a la espera de que solicite licencia. En el muro que cierra la propiedad se puede ver aún un cartel de «suelo en venta».

Sin ampliación prevista

El propio Ayuntamiento puso sobre la mesa ampliar el programa de recuperación de ruinas para forzar actuaciones en otros inmuebles. En concreto, planteó incluir en él el edificio modernista de Rubine, 29, pero, en sus respuestas al BNG, el Gobierno local afirma ahora que «a intención é finalizar o proceso dos inmobles que forman parte do plan na actualidade antes de engadir novos».

También ha quedado en el aire la posibilidad de que parte de los edificios ruinosos pasasen a ser de propiedad municipal. En la presentación del plan, la alcaldesa señaló que si los inmuebles salían a subasta pública y nadie pujaba, el Ayuntamiento podría quedarse con la propiedad por el 75% del valor. En ese caso, en palabras de Inés Rey, podrían dedicarse a «dotaciones», esto es, albergar servicios municipales, o a «vivienda en alquiler».

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