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Lluvia, viento y fuego para despedir al Entroido de A Coruña

El Dios Momo perdió este miércoles su trono y los deudos de la Sardina recorrieron las calles de A Coruña lamentando el fin del Carnaval, que se despidió por un año en las arenas de San Amaro

El cortejo fúnebre marcha desde el Circo de Artesanos para el entierro de la sardina en San Amaro

Iago López

Marcha fúnebre, plañideras de negro y lamentos para los dioses del Carnaval coruñés, muertos por un año pero nunca olvidados. Una multitud de un luto tan riguroso como es posible en el Entroido despidió este Miércoles de Ceniza a los espíritus del desenfreno con una última explosión de fuego e ironía. La ceremonia empezó en el Circo de Artesáns de San Andrés, transformado durante este Carnaval en un velatorio para que los deudos acudieran a velar a la Sardina: recuerdo implacable de que sobre todas las fiestas llega el final.

En torno a las 20.00 horas, desafiando al clima que se empeñaba en aguar las últimas puntadas carnavalescas, al granizo que caía feroz, al viento que se llevaba los lamentos fúnebres, salió el desfile que la llevó hacia su lugar de reposo, en la playa de San Amaro.

Y perdió también su puesto el Dios Momo, breve monarca que hace apenas unos días ocupó su trono, emplazando a los coruñeses, desde su púlpito de As Atochas, a que se embriagasen «de vida e de amor» y desbordasen de alegría las calles de la «cidade máis divertida e libertaria do planeta». Se reía, la efímera deidad del Carnaval, de los políticos nacionales e internacionales, del «tendeiro matón» que gobierna en la Casa Blanca y del envenenador «Rasputinputin», mas estos siguen gobernando cuando él ha abandonado su solio.

Carroza en el último acto del Carnaval.

Carroza en el último acto del Carnaval. / Iago Lopez

Pero no importa: sus acólitos, que este miércoles recibieron la lluvia sobre sombreros negros de enterradores, trajes blancos de monaguillo, velos de viuda o mitras de sacerdotes, lo resucitarán el año que viene. Con plañidos, gimoteos y clamores despidieron este año al Carnaval, en la larga procesión desde San Amaro hasta el mar, y con risas, cantos y resonar de tambores lo recibirán el año que viene. Y las bacantes de A Coruña venerarán, de nuevo, a los que este miércoles entregaron a las llamas.

Incendio del Dios Momo y de la sardina en San Amaro.

Incendio del Dios Momo y de la sardina en San Amaro. / Iago Lopez

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