La oposición a auxiliar administrativo en A Coruña atrae a casi 1.700 aspirantes: "La alta cantidad de candidatos eleva la presión"
Los 1.693 opositores admitidos se disputarán 24 plazas en el Concello. El primer examen se celebrará el 23 de marzo en el Coliseum. "El ambiente entre los opositores cambia en cuanto aparece una fecha concreta", exponen las academias de formación

Opositores en una clase de la academia Nós Oposiciones, este miércoles. / Iago Lopez
Casi 1.700 aspirantes participarán en las pruebas de acceso para cubrir 24 plazas de auxiliar administrativo del Concello. "Sin preparación no existe suerte posible". La frase se repite en las academias de oposiciones cada vez que una convocatoria masiva sacude la rutina. Alfonso Villares, responsable de Nós Oposiciones, no duda cuando analiza la publicación de la lista definitiva para estas 24 plazas, recogida este miércoles en el Boletín Oficial de la Provincia. "Llevábamos más de un año con el grupo de administración local. Esperábamos noticias para perfilar los últimos pasos. Ahora todo se reactiva".
El anuncio del proceso selectivo, oficial desde este miércoles, actúa como un disparo de salida. "El alumnado percibe que el examen resulta inminente. La dinámica cambia. Se intensifican ritmos, repasos y simulacros", explica. El temario, recuerda, combina parte común e informática. No admite improvisaciones. "Preparar una oposición con tanta competencia exige tiempo, método y rutina. El compromiso individual no admite sustitutos", explica.
La cifra de aspirantes no sorprende dentro del sector. Casi 1.700 personas para 24 plazas. Una proporción cercana a 70 opositores por cada puesto. Son, en total,1.693 aspirantes. De este volumen, 1.595 concurren por el turno libre ordinario y optan a 19 plazas: una ratio de 83 por plaza. El cupo de reserva para personas con discapacidad suma 98 candidatos, quienes optan a cinco de los puestos ofertados: casi veinte por puesto.
Ante esta avalancha de opositores, el Concello habilitará de nuevo el Coliseum para realizar el primer examen, el 23 de merzo a las cinco de la tarde. En el multiusos de Someso se ha celebrado este mes otra oposición multitudinaria, en la que 1.370 opositores se lanzaron a por una plaza de administrativo en el Concello de A Coruña en la que se ha situado como una de las tres convocatorias de empleo público con más aspirantes de los últimos años en el Ayuntamiento, según indicaron fuentes municipales, con más de cien para cada plaza.
"Es una ratio bastante habitual en categorías genéricas. El requisito académico permite un acceso amplio y es por eso que la competencia siempre resulta elevada", sostiene Villares. Durante años, la administración local perdió atractivo frente a otras vías. El motivo aparece con claridad. "Las convocatorias eran escasas, y muy pocas plazas. Ahora la tendencia cambia tras varias jubilaciones. Los grandes concellos amplían ofertas y el interés regresa", aclara. Esta convocatoria en 2026 unifica las vacantes correspondientes a las Ofertas de Empleo Público (OEP) de 2022, 2023 y 2024, sumando un total de 24 plazas con cinco de ellas reservadas a personas con discapacidad.
"Nunca he conocido a nadie que aprobase una oposición por suerte"
Antonio Reyes, con dos décadas de experiencia en la preparación de opositores en la Academia oposiciones Premir Coruña, refuerza la misma idea. "Nunca he conocido a nadie que aprobase una oposición por suerte. La suerte influye en matices, nunca en el resultado". El perfil del aspirante a auxiliar administrativo, señala, destaca por su diversidad: "Es el más heterogéneo. Conviven jóvenes recién titulados, profesionales de la empresa privada y personas que buscan estabilidad o cambio vital".
El nivel de dificultad, matiza, no reside únicamente en el contenido. "No son oposiciones intrínsecamente duras. La exigencia la marca la competencia y la alta cantidad de aspirantes eleva la presión". Aun así, el clima en el aula rara vez deriva en rivalidad abierta. "Predomina el compañerismo. La tensión aparece en momentos concretos, no en la dinámica diaria", explica.
Belén Varela, tutora y preparadora en la academia Forbe A Coruña, detecta el mismo movimiento. "La demanda creció en los últimos años. No es una avalancha, pero sí un incremento claro. Donde antes había dos alumnos, ahora hay cinco, seis o más". El factor geográfico adquiere peso decisivo en este tipo de preparatorios. "Muchos opositores priorizan trabajar cerca de casa. Las plazas locales permiten elegir destino. Ese detalle compensa ratios muy altos", asegura la docente.
La estrategia del alumnado se adapta a esa realidad. "No conviene jugar todas las cartas a un único ayuntamiento. Lo habitual consiste en matricularse en varios procesos. Diversificar reduce presión y amplía opciones", aconseja Varela. El matiz específico de cada temario obliga a un esfuerzo adicional. "Cada administración introduce particularidades. La constancia marca diferencias entre quienes lo consiguen y quienes no. Con seis meses intensos y disciplina, una persona puede llegar en condiciones muy competitivas".
La gestión emocional ocupa otro espacio clave. "La frustración forma parte del camino. Las academias evitan promesas irreales. Preparar una oposición es un proceso largo y exigente", subraya. El acompañamiento, añade, sostiene la motivación en fases de desgaste. "Muchos abandonos nacen del desborde y no tanto de la falta de capacidad", indica.
La mirada desde el aula
La publicación de listas y la fecha oficial del primer examen se vive con una mezcla de tensión y calma calculada. Los profesores observan el impacto directo en el alumnado. "El ambiente cambia en cuanto aparece una fecha concreta. Antes hay constancia. Después surge un punto extra de concentración. El examen deja de ser una idea lejana", explica una de las profesoras de la academia Nós Oposiciones.
En su aula no percibe rivalidad abierta al igual que en el resto de academias. Describe otra escena. "Predomina el compañerismo. Comparten dudas, materiales y rutinas. Todos entienden que el proceso resulta largo. La competencia puede llegar a existir fuera. Dentro del aula se respira apoyo y por eso siempre intentamos que vengan presencialmente a las clases, para que estén juntos y se apoyen", insiste. En un aspecto menos visible del camino opositor se encuentra la resistencia mental: "No basta con estudiar. Hay que aprender a sostener la motivación en semanas de cansancio. Ese desgaste forma parte del proceso y más con tan pocas plazas".
El papel del docente, afirma, va más allá del temario. "Siempre intentamos ordenar el estudio, marcar fases realistas y evitar expectativas imposibles. Muchos llegan tras años sin tocar un libro. Necesitan recuperar hábitos, seguridad, métodos....". La ansiedad previa al examen aparece como otro elemento recurrente. "Siempre aflora. Forma parte del trayecto. La clave consiste en normalizarla y convertirla en energía útil", asegura.