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Sucesos

El atropello múltiple de Juana de Vega, en A Coruña, fruto de una «intencionalidad homicida» según el atestado policial

La Policía considera que el autor, que profirió frases incoherentes sobre sus motivaciones, esperó hasta que aumentó la presencia de peatones en el cruce antes de acelerar y provocar ocho lesionados

El autor buscó causar «el mayor número de víctimas»

Intervención en el atropello múltiple de Juana de Vega.

Intervención en el atropello múltiple de Juana de Vega. / Carlos Pardellas

A Coruña

En agosto del año pasado, un hombre arrolló a las personas que cruzaban el paso de cebra de Juana de Vega a la altura de la plaza de Mina, causando al menos seis heridos, varios de ellos graves. El autor, que dio explicaciones incoherentes sobre sus motivos como que lo había hecho para llamar la atención de la Policía o que había sido gaseado, fue internado en una unidad de psiquiatría, pero el atestado policial remitido al juzgado, al que ha tenido acceso a este diario, descarta que fuese un accidente: aunque el hombre pudiera sufrir algún tipo de trastorno, considera que actuó con «intencionalidad homicida» e intentó causar el máximo daño posible.

El informe del 091 estima que hay «planificación previa», y no una pérdida de control del vehículo ni fallo mecánico. Siempre según la Policía Nacional, el hombre paró en la zona reservada de un hotel a pocos metros del paso de cebra mientras estaba en luz verde para los vehículos. Cuando se abrió el cruce a los peatones, siguió parado un instante, para luego arrancar y embestir «justo en el momento que aumenta la presencia de peatones y en el momento que podía causar mayor número de víctimas». El 091 señala en una parte del atestado ocho lesionados, aunque solo imputa seis delitos de tentativa de homicidio, pero indica que el paso de cebra era de «gran afluencia» y pudo haber afectado a otros viandantes.

El hombre, de acuerdo con agentes de la Policía Local que intervinieron en el atropello, dijo en un primer momento que no estaba borracho, pero que tenía el cerebro «controlado por una mafia de Coruña» y que no había acelerado el coche porque estaba «teledirigido». Luego afirmó que estaba muy alterado porque sufría acoso por homofobia y que lo estaban gaseando «por el hueco de los halógenos». Afirmó que cuando se detuvo en Juana de Vega, antes de embestir a la gente, se puso nervioso por este supuesto acoso, cerró los ojos y pensó «lo hago o no lo hago». Concluyó que «antes yo que los demás» y, siempre según la versión de los policías, dijo: «Me puse delante del paso de peatones y decidí atropellar a la gente para llamar la atención y que viniese la policía».

Poco antes de ser detenido, el hombre envió un mensaje de voz a una persona que dio a entender que era su abogada y que afirmó que «tuve que hacerlo para llamar la atención para que viniese la policía». Pidió ser atendido por la letrada, pero esta afirmó que «no quería asistirlo, por desavenencias e imposibilidad física».

La suma de estas declaraciones, según las diligencias del 091, suponen una admisión de que actuó de forma «consciente y voluntaria», aunque señalan que empleó «frases incoherentes». De acuerdo con fuentes conocedoras, el asunto continúa en instrucción, que está pendiente de informes de estabilización de los lesionados.

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