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Eva Amaral: "A Coruña es nuestra segunda casa y el lugar donde encontramos la paz"

El grupo Amaral regresa este sábado al Coliseum en la única cita gallega de su gira, con entradas aún disponibles a 45,36 euros

Juan Aguirre y Eva Amaral, miembros de Amaral.

Juan Aguirre y Eva Amaral, miembros de Amaral. / Javier Soto Azpitarte

A Coruña

Amaral actuará este sábado a las 21.00 horas en el Coliseum en la única fecha prevista en Galicia dentro de la gira Dolce Vita. Eva Amaral destaca el vínculo del grupo con A Coruña, una ciudad que la banda asocia a recuerdos personales, amistades y momentos clave de su trayectoria. El concierto incluirá un repaso completo del nuevo disco junto a algunos de los temas más conocidos de su carrera.

Llegan este sábado a A Coruña. ¿Qué siente al ver el nombre de la ciudad en el mapa de la gira?

Pues es una alegría, la verdad es que es uno de esos conciertos que esperas con ansia, con ilusión y con un poquito de nervios. Además, es el único que vamos a hacer en Galicia este año. Para nosotros Galicia significa mucho. Nuestros mejores amigos de la vida están allí, son gallegos, son de A Coruña. Es un concierto especial. Entre el público estarán grandes amigos que son como familia. También tenemos algo de familia política en Galicia. Digamos que ahora mismo Galicia y A Coruña es como nuestra segunda casa después de Zaragoza.

El primer concierto en la ciudad data en 1998, en La Terraza de Juan Flórez. Estrenaban su primer disco. ¿Qué recuerda de aquellos inicios?

Tenemos recuerdos muy bonitos de las primeras visitas a Coruña y a Galicia en general. Creo que el primer concierto en Galicia fue en Santiago. También recuerdo ese de Juan Flórez. Veníamos de Zaragoza, un paisaje muy distinto al gallego, y para nosotros era todo novedoso. El acento, la comida, los paisajes. Lo recuerdo con mucho cariño. El público gallego siempre nos sorprendió. Hay mucha pasión por la música y mucha cultura musical y eso se nota en el público.

En aquellos años también aparece la figura del coruñés Xoel López

Sí, sí, sí, que recuerdos... Yo me acuerdo de estar bailando en el Mardi [Gras] con Xoel y más amigos de A Coruña. Me acuerdo de estar bailoteando allí en el Mardi y haciendo un poco el loco, la verdad es que fueron momentos muy divertidos. Y, con Xoel, aunque nos vemos menos últimamente, siempre están esos años que vivimos ahí de efervescencia musical y es que él es un gran compositor, guitarrista... incluso hubo un intercambio curioso, Juan [Aguirre] se fue a tocar la guitarra con Deluxe en algunos conciertos y Xoel vino a tocar con nosotros. Fue como una especie de Erasmus. Tiempos muy divertidos.

¿Qué queda de aquellos chicos que empezaban?

Yo creo que somos exactamente los mismos. Si piensas en años concretos parece que fue ayer, pero luego ves la cantidad de tiempo que ha pasado y te sorprende. Hemos hecho tantas cosas que el tiempo se ha ido muy deprisa. Siempre lo hemos disfrutado todo mucho, pero no hemos parado.

El videoclip de Toda la noche en la calle arranca en Riazor. ¿Qué le viene a la cabeza al pensar en esa playa?

Aquel videoclip fue increíble. Sí, se grabó en Riazor. Ese día tocaban también Los Piratas, que fue donde nos conocimos y luego Ketama. Fue una noche muy especial. Un cartel muy variado y lo recuerdo con mucho cariño. Decidimos grabar ahí porque sabíamos que iba a ser un concierto multitudinario. Galicia ya era importante para nosotros. El público iba a estar entregado y sabíamos que el resultado iba a ser especial, como luego fue.

También tienen la canción Riazor. Esa frase de "saltar al vacío en Riazor" tiene mucha fuerza.

Sí. Habla de permitirse ser vulnerable y de perder el miedo a dar giros en la vida. A veces parecen saltos al vacío, pero se trata de no tener miedo, y esa costa coruñesa lo explica muy bien.

¿Cómo ha sido el lanzamiento de este nuevo disco, Dolce Vita?

La verdad es que ha sido muy bonito ver el recibimiento del disco. No podemos más que estar agradecidos. Además, se suman nuevas generaciones. No sabemos muy bien cómo sucede, pero es para estar muy contentos. Es especialmente personal. Hemos hablado más en primera persona. Hemos perdido un poco el pudor a mostrar sentimientos. El disco habla de vulnerabilidad, pero también de fortaleza. Es una especie de análisis sobre esa dulzura de vivir y esos momentos donde se hace una burbuja y buscas la felicidad.

¿Dónde encuentra usted su burbuja de felicidad?

Yo la encuentro en Galicia, sin duda. Y la inspiración también, totalmente. Este disco ha estado inspirado en esos paisajes. Las fotografías del arte del disco están hechas en lugares muy mágicos de vuestra tierra. He encontrado muchísima paz allí.

Al ser un disco tan íntimo, ¿siente más vulnerabilidad en el escenario?

Como hemos perdido el miedo, no tenemos miedo a mostrarnos vulnerables. Yo me sigo poniendo muy nerviosa antes de subir. Luego se me va pasando. Disfruto muchísimo. Es lo que más me gusta hacer en el mundo. Si se me traba la lengua, ahora no pasa nada. Lo digo y ya está. Nosotros, al final, seguimos siendo los mismos, aunque imagino que hemos cambiado en cosas. Seguimos siendo cabezotas, somos de Aragón. Pero hemos aprendido mucho a nivel profesional y personal.

Su público abarca varias generaciones. ¿Sienten esa responsabilidad?

Me encanta que la gente conecte con nuestras canciones, pero no queremos ser la voz de ninguna generación. Nos equivocamos mucho y no creo que seamos faro para nadie.

¿Qué esperan que sienta A Coruña este sábado con este nuevo reencuentro?

Que sientan toda la energía y la dulzura de vivir del disco. Vamos a tocarlo entero, pero también habrá muchas canciones anteriores. Nos gustaría que todo se transforme en una celebración de la vida y de la alegría. Y la emoción.

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