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La Coruña que no fue y el plan que preveía 500.000 habitantes: "La ciudad sería más ordenada y con más zonas verdes"

Francisco Dinís Díaz Gallego sale de su rol como concejal de Urbanismo, Rehabilitación e Vivenda para seguir hablando de arquitectura. Acaba de publicar el libro 'A Coruña y el Plan General de 1967', que presenta este lunes, sobre el proyecto de metrópoli que no se logró

El concejal de Urbanismo de A Coruña, Francisco Dinis Díaz Gallego, posa en la plaza de Lugo con su libro 'A Coruña y el plan general de 1967'.

El concejal de Urbanismo de A Coruña, Francisco Dinis Díaz Gallego, posa en la plaza de Lugo con su libro 'A Coruña y el plan general de 1967'. / LOC

A Coruña

Los mapas urbanos revelan el pasado y el presente de las ciudades. Las calles estrechas y grandes avenidas son antónimos porque sus tiempos son diferentes. Caminar por A Coruña supone atravesar varias épocas con sus arquitecturas propias. Cada una de ellas explican el contexto que les dio vida. Solo ciertas miradas logran proyectar también el futuro en esos espacios.

Francisco Dinís Díaz Gallego ejerce como concejal de Urbanismo, Rehabilitación e Vivenda, pero acaba de publicar el libro A Coruña y el Plan General de 1967, que presenta hoy en la librería Hoboken (Médico Durán, 15) a las 19.00 horas. En él, disecciona y analiza el proyecto elaborado por los arquitectos Corrales, Vázquez Molezún y Pagola, muy moderno para el momento y con intención transformar el urbanismo para construir una metrópoli regional.

"A Coruña no acaba en Ponte da Pasaxe y verlo así es reduccionista, de tener pocas miras. La ciudad va más allá. El Plan General de 1967 fue el primero en definir y proyectar fuera de su propio término municipal, aunque sabían que no podían ordenar ahí. Proponen las ubicaciones industriales y las zonas vecinales. Esto sucede en paralelo con el proyecto de Ciudad de las rías, un plan que abarcaba de A Coruña hasta Ferrol", explica Díaz Gallego.

El entorno metropolitano funciona completamente integrado en la actualidad. Las fronteras parecen haberse desdibujado entre municipios de manera natural, pese a que esto es el resultado de infraestructuras e interconexión. La visión de esta posibilidad hace seis décadas sienta un precedente. El actual desarrollo de la industria en la ciudad debe al Plan General de 1967 la división de la geografía y las ubicaciones para sus actividades. El texto recogía tres áreas y para conseguirlas proponía dejar A Coruña en la península, llevar la industria al Oeste y asentar la zona residencial en el Este. "La consecuencia hoy es que Oleiros, Cambre y Sada, por ejemplo, son una cosa y Arteixo o A Laracha son otra", ejemplifica el concejal.

El primer documento completo del Plan General de 1967

"Hasta esta tesis no existía un documento que contuviese el plan de 1967 al completo. Es decir, ni el Concello ni el Ministerio de Fomento guardan una copia. Tampoco encontré algún documento en archivos de A Coruña o Galicia, ni siquiera en los de los arquitectos Vázquez Molezún o Corrales, que lo crearon. Fue un trabajo de recolección y ensamblaje de mapas, informaciones, ilustraciones y otros materiales. Es un plan urbanístico que nadie tiene en valor y, sin embargo, es el que más tiempo pasó aprobado", expone Díaz Gallego.

Después de esa labor de montaje y recuperación, aquel proyecto urbano para A Coruña se presenta más claro. La transformación de la ciudad funcionaría combinando varios ejes, como la ordenación demográfica o el control residencial. El autor explica que el gobierno de la Dictadura solicita desde Madrid un nuevo plan porque decide que habrá un polo de desarrollo en el área. En los despachos determinan que A Coruña debe saltar de nivel para convertirse en una metrópoli regional, más administrativa y enfocada al tercer sector.

Varios informes adelantaban un gran crecimiento, de los más extraordinarios de España, según explica el autor. "Se hablaba de 500.000 habitantes en el municipio para el año 2000 y un millón en el área. Las crisis sucesivas impidieron llegar al objetivo. Si se hubiese desarrollado el plan de 1967 al completo estaríamos hablando de otro escenario", afirma.

Los cambios reales en A Coruña segun el Plan

Sobre el terreno, dejar atrás la imagen de ciudad pequeña pasaba por construir y actualizar. En el Plan General de 1967, los arquitectos Corrales, Vázquez Molezún y Pagola proyectaron núcleos empresariales en polos, nuevas sedes institucionales en edificios modernos, un gran campus universitario en Riazor e infraestructuras al nivel de una ciudad metropolitana.

"El proyecto que me dejó alucinado fue el centro de negocios de Cuatro Caminos, de Rey Pedreira. Este edificio sería tipo Azca de Madrid con oficina, comercios y transportes. Todo peatonal, con torres, muchos pisos de altura y tráfico subterráneo de coches, un enfoque muy visionario. La experimentación la trajeron arquitectos jóvenes que venían de fuera de A Coruña y cargados de libertad. Lo podemos ver en Franco Taboada, que hace la Torre Hercón con una estructura muy estudiada, o Carlos Meijide con el edificio Trébol, puramente brutalista. Ellos bebían de revistas europeas y de Estados Unidos, trabajaban fuera de corsés", reconoce Díaz Gallego.

Barrios sin control y capital del Noroeste

Para el concejal, el peor plan de urbanismo de A Coruña fue el de 1948. En él proponían menos zonas verdes porque la ciudad ya cuenta con salida al mar y mucha naturaleza alrededor. De aquel momento se hereda la sobrepoblación en barrios como Agra del Orzán, con calles trazadas sin planificación. La introducción de la Ley del Suelo de 1956 permite controlar ese crecimiento. Según el autor, este texto se sirve de legislaciones comunistas en materia de vivienda.

Para Díaz Gallego, el Plan General de 1967 llegó tarde. "Monte Alto o el Agra del Orzán, entre otros, crecieron sin patrón, a distinta altura, ocupando parcelas vacías y a veces sin tener en cuenta la salida a la propia calle", puntualiza. Cree que de haberse ejecutado al completo, A Coruña sería más ordenada y contaría con muchas más zonas verdes que ahora. El trazado también se distribuiría diferente fuera de la ciudad y con barrios configurados de mejor modo. "Entraríamos a compararnos con ciudades de otra escala. Vernos como un Oporto sería más realista", señala.

"Somos una ciudad pequeña y una gran ciudad al mismo tiempo. Es lo que siempre buscó el arquitecto Vazquez Molezún, un coruñés de pura cepa. Las cifras nos dejan como una ciudad de menor población, pero los coruñeses tenemos en la cabeza que somos una metrópolis no cumplida. Sin embargo, bien pensado, somos la capital del Noroeste peninsular sin debate", remata el concejal y autor.

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