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Los mariscadores de A Coruña extraen almeja reloj contaminada de los bancos de O Parrote

Este tipo de bivalvo, de crecimiento lento, acumula productos tóxicos y no se puede comercializar, así que se destruirá

Mariscadores trabajando para extraer reloj en O Parrote, este lunes.

Mariscadores trabajando para extraer reloj en O Parrote, este lunes. / CARLOS PARDELLAS

O Parrote, además de ser uno de los lugares de paseo más populares de la ciudad, la fachada al mar de la Ciudad Vieja y la única área de baño de los muelles, es una zona de marisqueo. Los miembros de la Confraría de Pescadores e Mariscadores da Coruña explotan los bancos de molusco entre la Marina y el castillo de San Antón, y este lunes se podía ver a barcas con mariscadores extrayendo producto. Pero no para comercializarlo, sino para destruirlo. Según explica el patrón mayor de la cofradía coruñesa, Javier Mariñas, están arrancando almejas reloj, un bivalvo también conocido en gallego como reló o reloxo, dentro de un proyecto de la Xunta para limpiar los bancos de una especie que no se puede consumir.

Y no porque esta almeja sea tóxica de por sí. De acuerdo con la propia Xunta, el bivalvo se vende en ocho lonjas gallegas, aunque el listado no cita la de A Coruña, y se captura tanto desde botes como con sacho, en la costa, en los lugares en los que los descubre la marea baja. Pero la que crece en los bancos de O Parrote, próximos al puerto, no se puede consumir por los contaminantes que absorbe. «Ten un crecemento máis lento que o resto de ameixas», explica Mariñas, y, como el periodo antes de ser recogida es más largo, también «acumula metales pesados» que podrían ser perniciosos para los consumidores.

Así, el producto «non se pode comercializar» y compite con otros que sí pueden ser remuneradores. Los mariscadores a los que se podía ver este viernes en O Parrote seguirán probablemente algunos días, indica el patrón mayor, pero el reloj que extraigan «irá para destruir, e non para vender». La extracción, explica Mariñas, forma parte de un «proxecto da Xunta».

Liberar espacio

Destruir el producto, además de liberar espacio para otras especies de moluscos, también asegura que remesas de reloj contaminado no acabe en el mercado a través de mecanismos irregulares. El furtivismo, según ha denunciado reiteradamente la cofradía coruñesa, perjudica a los mariscadores legales, y ha causado problemas para los bancos de extracción en la costa del municipio.

A lo largo del año pasado, las autoridades intervinieron en la porción de costa en la que se encuentra A Coruña un total de 2.472 kilos de pescado y marisco extraídos ilegalmente. La especie más frecuente es el erizo, con 641 kilos comisados, seguido de variedades de crustáceos como la centolla, con 488, la cigala, con 282, la vieira, con 186, o el percebe, con 123 kilos. Entre los cefalópodos destaca el pulpo, con 183 kilos, y entre los pescados la lubina, que suma 66.

O Portiño, esquilmado

Estas extracciones castigan a las especies. Según declaró en enero Mariñas a este diario, los furtivos «estánse metendo co percebe, o ourizo e o polbo, sobre todo. No Portiño está case esquilmado. A lexislación, tal e como está concebida, non facilita que deixen de facelo».

Y es que, aunque el furtivismo comporta multas, «case todos os furtivos son insolventes» y no pagan las sanciones. La actividad, denuncia el patrón mayor de A Coruña, se está profesionalizando, y «non collen un par de kilos para sobrevivir, son cantidades inxentes de producto para vender». Mariñas defendió que, para desalentarlos, además de las multas habría que realizar requisas de los coches de los furtivos o sus trajes de bucear.

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