Los vecinos de los núcleos rurales de A Coruña contradicen a los números del INE: "¿Que creció en población? Pues no sé dónde"
El último balance demográfico sitúa a San Vicente de Elviña como la aldea que más crece en la ciudad, mientras Nostián aparece de las que más pierde en habitantes. En ambos lugares, la percepción vecinal dibuja otro mapa

María y Lolita, sobrina y tía, vecinas de Nostián / Iago Lopez / LCO
Los números hablan de subidas y bajadas. Los vecinos de otra cosa muy diferente. El último balance demográfico del Instituto Nacional de Estadística (INE) abrió un debate silencioso en varias aldeas de A Coruña. El informe ordena el mapa según la evolución del padrón. Qué núcleos ganan habitantes y cuáles los pierden. Las cifras permiten detectar tendencias, medir transformaciones y comparar dinámicas. Sin embargo, cuando el foco se traslada a la calle, la lectura no siempre coincide con la estadística.
El caso más llamativo se encuentra en San Vicente de Elviña. Según las cifras oficiales, la aldea registró el mayor crecimiento. En 2015 constaban 189 empadronados. Diez años más tarde, 797. El aumento alcanza el 321% en una década. Desde 2022, el salto ronda el 62%. La estadística describe una expansión intensa. El vecindario, en cambio, duda de estas cifras.
"¿Que creció en población? Pues no sé dónde", repiten varios residentes. La frase se escucha más de una vez. Trinidad, vecina de toda la vida, lo resume con naturalidad. "Esto no creció. Aquí seguimos los mismos de siempre y llega poquita gente. Se va perdiendo población porque la gente mayor fallece y no llegan nuevos", lamenta.

Francisco Javier Díaz, vecino de San Vicente de Elviña / Iago Lopez
El "truco" de las cifras reside en la delimitación administrativa. "Debe de englobar dentro de San Vicente zonas nuevas como Xuxán, Someso o Castro de Elviña", razona Francisco Javier Díaz, vecino de la zona. "Echaron Someso aquí, pero eso es falso. En la aldea en sí yo noto lo contrario: la gente se hace mayor o se marcha. No hay vida social, cuando se cierran las puertas ya no ves a nadie", añade mientras señala que el movimiento real lo generan la universidad que se encuentra a escasos metros, pero no un aumento de residentes fijos en las casas de piedra que no han crecido en números. "No hay más casas que antes, son las que son", explica.
El mercado inmobiliario también juega sus cartas en esta transformación. Iván, que reside en la zona desde hace 24 años, califica los precios de "prohibitivos" para cualquiera que quiera asentarse de verdad. "¿Quién compra algo aquí? Una finca para edificar igual vale 300.000 euros", comenta con sorna, destacando que la identidad del pueblo se ha desdibujado. "Antiguamente, esto era el consello más grande de A Coruña, todos venían a bautizarse y estábamos aquí de fiesta todo el día, ahora somos el 5% y los que vienen son estudiantes que no hacen vida aquí", reflexiona sobre un pasado donde la comunidad era el motor del barrio.

Alsira Arcas, vecina de San Vicente de Elviña / Iago Lopez
A esta situación se suma la metamorfosis física de las viviendas. Alsira Arcas relata cómo durante décadas las restricciones impidieron reformar las casas, lo que empujó a muchos a marcharse. "Antes no dejaban arreglar nada, tenías que dejarlo como estaba y por eso el pueblo quedó vacío", explica. Aunque ahora se ven más obras, el perfil del habitante ha cambiado hacia un modelo de rotación. "Vienen alquilados por casas muy pequeñitas y luego, en las que arreglaron no vive nadie", apunta Alsira, subrayando que aunque el bar esté a tope por las tardes, es gracias a los niños y la nueva pista. "La aldea tradicional no recupera su población de hace unos años, cada vez vamos a menos", asegura.
A pesar de la pérdida de antiguos vecinos, el ambiente sigue siendo el mismo al de sus mejores años según explica Alsira: "Todos nos conocemos y nos saludamos". "Para mí no hay nada mejor que vivir aquí, tenemos tranquilidad de aldea y el Carrefour ahí al lado. Es como estar en medio de la ciudad, pero con vida de aldea", argumenta.
"Unos marchan, otros llegan"
En el otro extremo de la balanza se encuentra Nostián, que figura en los informes como una de las zonas que más habitantes pierde, con un descenso del 38% en la última década hasta caer a los 46 vecinos de los 75 que tenían en 2015. Sobre el papel, la pérdida resulta evidente. Sobre el terreno, la lectura cambia.
Jesús Suárez, vecino de varios años de Nostián, matiza: "Casas vacías habrá dos o tres. Lo demás está lleno. Unos marchan. Otros llegan". Para él nada ha cambiado, y si tuviera que decir algo "hay más gente que hace veinte años". Sin embargo, la vida que se vive en la zona es la misma. "Es una aldea, cada uno va a lo suyo y hay mucha tranquilidad, estamos muy bien", asegura. "Yo no sé como hacen los números, pero Nostián no está vacío ni mucho menos. Aquí lo que pasa es que es muy tranquilo, nadie molesta", asegura mientras trabaja una finca de la zona.

Jesús Suárez, vecino de Nostián / Iago Lopez
María comparte impresión: "Las que estaban vacías hace años, ahora están alquiladas. No notamos disminución ninguna. Desde hace unos 5 años atrás es todo lo contrario, vienen más vecinos nuevos". El relato insiste en la continuidad. Las viviendas mantienen ocupación y "los vecinos que se fueron dejaron herederos". Sin embargo, el INE confirma que el empadronamiento en la aldea pegada a la refinería disminuyó un 11,5% respecto a 2022.
Lolita es una vecina "fiel a Nostián" y tía de María. Ella espera que siga la "tendencia positiva" que lleva teniendo la aldea desde hace un par de años. "Cuanta más gente venga mejor, aquí queremos vida, pero casas vacías ya no quedan", indica. La vecina no llega a creerse lo que dicen los datos: "No sé de donde los sacarían, pero lo que vemos nosotras es otra cosa bien distinta".
La posible explicación vuelve a girar en torno al padrón. No todos los residentes formalizan su empadronamiento en la aldea. Algunos pueden mantener el registro en otros puntos por razones laborales o administrativas y por eso el número oficial desciende. La ocupación efectiva se mantiene y la estadística refleja domicilio vacíos.
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