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Francisco Gómez-Ulla, catedrático de Oftalmología: "´Para prevenir la miopía, los niños tienen que jugar dos horas al aire libre"

El aumento de la falta de visión en niños, la importancia de un diagnóstico temprano y tratamientos para retrasar su progresión son algunos de los temas que el oftalmólogo aborda en la Real Academia de Medicina de Galicia, en A Coruña

El profesor Francisco Gómez Ulla en la Real Academia de Medicina

El profesor Francisco Gómez Ulla en la Real Academia de Medicina / Iago López

A Coruña

Los cambios recientes en el estilo de vida están provocando problemas en la vista desde edades cada vez más tempranas. La sobreexposición a las pantallas, entre otros factores como la herencia familiar, resulta en un dato alarmante: actualmente, el 19% de los niños entre 5 y 7 años ya presenta miopía, y todo indica a que en 2030 la cifra podría alcanzar el 30%. Siguiendo esta premisa, el catedrático de Oftalmología de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), Francisco Gómez-Ulla expone este jueves en la Real Academia de Medicina de Galicia, en A Coruña, las recomendaciones para atrasar esta afección, posibles tratamientos y la trascendencia de una detección temprana. "Si no tomamos las medidas adecuadas, desde luego va a seguir aumentando", indica.

¿Qué temas trata en el encuentro?

En esta charla lo que se quiere es abordar un poco la problemática actual de la miopía en el mundo en general, y en España en particular. Porque, realmente, a pesar de que hay un factor hereditario importante, el cual no podemos modificar, evidentemente, sí que estamos observando que la miopía está pasando como una auténtica epidemia. Está implementándose muchísimo en los últimos años, y esto no puede ser solo por el factor genético, sino que también pueden ser otros, como son los cambios en los hábitos de vida de los niños. Y el objetivo es poder detener, frenar, retrasar o disminuir el número de dioptrías finales que va a tener un niño con miopía en la edad adulta.

Teniendo en cuenta que el deterioro visual en niños se debe, entre otras variables, a un aumento del tiempo de pantallas, ¿esta 'epidemia' se está extendiendo de manera uniforme a nivel global, o tiene mayor incidencia en determinados países?

Es curioso, porque hay varios tipos de miopía: la simple, que es la inferior a seis dioptrías; la alta, por encima de seis dioptrías, y la patológica, donde también aparecen lesiones como consecuencia del crecimiento excesivo del ojo y de la patología. Pues hay un estudio poblacional que se ha hecho en muchos países: en Europa, Holanda, Estados Unidos y en Asia, que es donde hay mayor número de miopía patológica. De hecho, es la primera causa de ceguera en Japón, y la segunda en China. Y en la población china se observó un hecho muy curioso: cuando se hacía el estudio en una población urbana, la prevalencia de miopía patológica era del 3%, un poquito superior. Cuando se hacía en una población de origen rural, el porcentaje no llegaba al 1%. De esto se dedujo que, realmente, los hábitos de estilo de vida tienen una influencia importante en el desarrollo y la progresión de la miopía posterior. Ya en el caso concreto de España, hay otro estudio muy reciente en una población escolarizada de Madrid, es muy reciente, de finales de 2025. Y se vio que, en cerca de 2.500 niños escolarizados, la progresión de la miopía aumentaba con la edad de los chavales; es decir, que en los primeros años era menor que en un segundo grados de escolarización. Además, en los niños que pasaban más tiempo al aire libre, el número de dioptrías era menor.

Menciona la importancia de un diagnóstico temprano. ¿Qué beneficios tiene a posteriori?

El diagnóstico precoz es vital, ¿por qué? Porque si nosotros diagnosticamos a un niño que tiene miopía, hoy en día podemos hacer seguimiento de cómo va creciendo el ojo. Es igual que, y yo creo que todo padre lo entiende perfectamente, cuando a su bebé lo llevan al pediatra, empiezan a hablarle de percentiles y cómo va siendo el desarrollo del niño gracias a esos percentiles. Nosotros también utilizamos ahora percentiles para ver cómo es el crecimiento del ojo, lo cual nos permite saber la estimación de si ese niño va a desarrollar más o menos miopía. Y nosotros podemos ir controlando ese crecimiento del ojo y utilizando factores que puedan corregirlo, intentar que se corrija para frenarlo.

¿Qué tratamientos se podrían utilizar?

Como yo digo, el primer tratamiento médico de la miopía es cambiar o adaptar los hábitos del niño en dos sentidos: es importante, en primer lugar, que los niños jueguen un mínimo de dos horas al aire libre, con luz. Y, en la medida de lo posible, intentar reducir el uso de tablets, ordenadores, pantallas... Es decir, que utilicen menos la visión de cerca y, sobre todo, que cuando la usen lo hagan con una luz adecuada. Estos serían cambios conductuales. Ya cuando un niño es miope, tenemos que evaluar si los padres también lo son, para ver si nos valemos solo de medidas conductuales, o tenemos que utilizar otras, como son tratamientos ópticos o farmacológicos. Óptico no quiere decir que a un niño le pongamos una lentilla, como se hacía antiguamente, porque la lente de contacto por sí sola no frena la miopía, lo que tenemos que utilizar son gafas o lentes especiales que se llaman de enfoque periférico. Y luego, ya un tratamiento farmacológico con colirio de atropina diluida al 0,01% o al 0,05%, dependiendo del número de dioptrías y de los antecedentes del niño. Podemos combinar, también los tres tipos de tratamientos: conductuales, ópticos y farmacológicos, lo que frena la progresión de la miopía en un 60% o 70%.

¿Qué cabe esperar de cara al futuro?

Si no tomamos las medidas adecuadas, desde luego va a seguir aumentando. Por eso es tan importante explicarle a la población la situación actual, lo que podemos hacer y lo que podemos esperar de las personas.

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