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Grupo Castro factura 35 millones y se expande desde A Coruña: “La farmacia de Cuatro Caminos vende más que nuestras ocho ópticas juntas”

La segunda generación impulsa el negocio con tres farmacias, ocho ópticas, una parafarmacia y una página web, que factura siete millones, y da el salto a Lugo tras consolidar su liderazgo desde Cuatro Caminos

Abel Castro, en la óptica del grupo en Cuatro Caminos.

Abel Castro, en la óptica del grupo en Cuatro Caminos. / Carlos Pardellas

Manolo Rodríguez

Manolo Rodríguez

A Coruña

La historia del grupo Castro es la historia de cómo un negocio sanitario familiar puede escalar sin perder anclaje local. Fundada en 1959 por Agustín Castro en Cuatro Caminos, la farmacia que dio origen al grupo nació con una decisión diferencial: “abrir 24 horas”, recuerda Abel Castro, que junto a su hermano Ignacio, lideran ahora la empresa que fundó su padre.

Ese posicionamiento como servicio permanente construyó una marca asociada a cercanía y disponibilidad, un activo intangible que hoy sigue marcando su ventaja competitiva.

Cuando la segunda generación —Abel e Ignacio— se incorporó en torno a 1990, el negocio contaba con cuatro empleados. “Era una farmacia pequeñita”, rememora. Tres décadas después, el grupo suma 140 trabajadores y una facturación de 35 millones de euros, con tres farmacias en A Coruña, una parafarmacia en A Grela, cinco ópticas en A Coruña, una en O Burgo y dos en Lugo.

La escala, sin embargo, no ha alterado la lógica que reivindican como diferencial: “Es un negocio muy cercano… hay clientes que entran aquí como en su casa”. Y subraya una idea que repite varias veces durante la conversación: “Lo principal es el cliente. Dejar todo y atender al cliente. Que si suena el teléfono, que el teléfono se coja”. “Mi obsesión es la buena atención”, insiste.

Interior de la farmacia Castro en Cuatro Caminos

Interior de la farmacia Castro en Cuatro Caminos / Víctor Echave

El corazón económico sigue siendo la farmacia de Cuatro Caminos, considerada la más grande de Galicia, con más de 800 metros cuadrados y actividad ininterrumpida. Según Abel Castro, esta botica “factura más que las ocho ópticas juntas. Es algo normal. Puede ser la farmacia más grande de Galicia y la que más vende”. Esa concentración de volumen no solo aporta rentabilidad, sino también poder de negociación y capacidad de inversión.

El punto de inflexión llegó con la adquisición de una nave de 4.000 metros cuadrados en el polígono de A Grela poco antes de la pandemia. La decisión cambió la dimensión del grupo. “Pasamos de ser una farmacia pequeña a una grande. Nos metimos en otra liga”, reconoce. Allí trabajan 30 personas y opera una parafarmacia y una tienda online de farmacia y parafarmacia, que factura siete millones de euros. “Allí entran tráileres de mercancía todos los días”, ilustra.

La estructura logística permitió ganar escala y trasladar condiciones más competitivas al mostrador. “Este cambio dio oxígeno a la farmacia de Cuatro Caminos y al resto… conseguimos unos precios y un volumen altísimo”, reconoce.

La diversificación hacia la óptica se gestó en paralelo a la llegada de los dos hermanos al grupo. “Mi padre era farmacéutico y óptico, y yo soy farmacéutico y óptico, y mi hermano es farmacéutico y óptico”, recuerda. Desde 1990, la compañía ha consolidado ocho ópticas y una distribuidora nacional de gafas, con fabricación propia de cristales y colecciones diseñadas internamente. “Si hacemos farmacia, queremos ser el mejor. Si hacemos óptica, queremos ser el mejor”, asegura Abel Castro.

Marca de gafas

El grupo también ha desarrollado su marca propia de gafas y está diseñando una colección para la firma coruñesa de ropa el Pulpo. “Ya no dependemos de gafas de otras firmas, las hacemos nosotros”, recuerda orgulloso.

Frente a las grandes cadenas, la apuesta es la independencia. “Ya hemos pertenecido a grupos y nos hemos ido… aportaba más nuestro nombre, Castro, que un grupo generalista de España”, esgrime. El crecimiento del negocio se apoya en adquisiciones selectivas, no en nuevas aperturas. “Muchas veces no las buscas. Te llegan, las analizas. A ocho hay que decirle que no y acertar con las dos que dices que sí. Aperturas de cero no, porque supone una gran inversión”, reconoce.

La reciente compra de dos ópticas en Lugo marca el primer paso fuera de la provincia. “Nunca habíamos salido de A Coruña, siempre habíamos querido”, afirma. Su proyecto más próximo es el salto digital del área visual. “En óptica queremos salir y vender a través de nuestra página web, pero haciéndolo muy bien”, insiste.

La tercera generación ya se ha incorpora al negocio. “Dejar el poder, estamos deseando”, afirma con una sonrisa tras más de 30 años de gestión. Pese al tamaño alcanzado, descarta por ahora la entrada de fondos en el capital del grupo. “No nos interesa por ahora. Preferimos mantenerlo en modo familiar todavía”, asegura.

Después de más de sesenta años, el grupo Castro ha transformado una farmacia de guardia en una estructura empresarial integrada. Su desafío no es solo crecer, sino sostener calidad y cercanía en un mercado cada vez más exigente.

Dispensador de medicamentos de la farmacia Castro en Cuatro Caminos.

Dispensador de medicamentos de la farmacia Castro en Cuatro Caminos. / Víctor Echave

La botica que nunca duerme

En la calle Fernández Latorre, en pleno entorno de Cuatro Caminos, la farmacia Castro se ha convertido en algo más que un establecimiento sanitario. Fundada en 1959 por Agustín Castro, nació con una singularidad que marcó su identidad: abrir 24 horas. “En aquella época, farmacia que trabajase toda la noche… yo creo que en A Coruña había una o así”, recuerda su hijo Abel Castro. Aquella decisión la vinculó desde el inicio al concepto de urgencia y servicio permanente. “Se fue haciendo con un nombre de mucho servicio, mucha urgencia”, insiste.

Durante décadas funcionó como una farmacia de tamaño reducido. El salto de escala llegó con la segunda generación y, especialmente, con el traslado en 2019 al local actual, de más de 800 metros cuadrados repartidos en dos plantas, y la adquisición de una nave de 4.000 metros cuadrados en Agrela que sirve de almacén. “El cambio de farmacia pequeña a farmacia grande fue un punto de inflexión”, subraya.

Hoy es la mayor de Galicia por superficie y, según sus responsables, también por facturación. El establecimiento opera con el mayor robot dispensador de fármacos de la comunidad y mantiene actividad ininterrumpida. “Toda A Coruña pasa por esta farmacia”, afirma orgulloso Abel Castro. Esa combinación de volumen, logística y presencia constante ha convertido a la botica de Cuatro Caminos en el eje económico y simbólico del grupo.

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