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La Casa de las Zapatillas de A Coruña se rinde ante el disfraz más entrañable del Carnaval: "Captó la esencia familiar del negocio"

El pequeño Martín quedó segundo en el concurso infantil con su bonito homenaje al famoso negocio de Monte Alto

El pequeño Martín durante el concurso y en su visita a La Casa de las Zapatillas

El pequeño Martín durante el concurso y en su visita a La Casa de las Zapatillas / Casteleiro/Cedida

A Coruña

La celebración del Carnaval de A Coruña dejó la imagen de unos de los disfraces con más encanto de los últimos años durante el concurso infantil en el Campo da Leña. El protagonista fue Martín, un pequeño que hizo con su disfraz un homenaje a La Casa de las Zapatillas, uno de los negocios más veteranos y queridos de la ciudad quedando segundo en el certamen.

La recreación no escatimó en detalles, incorporando calzado real y, de forma muy especial, los emblemáticos carteles manuscritos que han dado fama al establecimiento durante décadas. Además, el pequeño completó su caracterización emulando la figura de los propietarios, "logrando captar no solo la estética del negocio, sino también la cercanía y el espíritu familiar que lo caracteriza desde hace más de un siglo", dijeron desde La Casa de las Zapatillas.

Con más de cien años de historia a sus espaldas, La Casa de las Zapatillas es mucho más que un punto de venta en la Rúa Panaderas, 57; es un símbolo del imaginario colectivo de Monte Alto. Fundada como un negocio familiar, la tienda ha sabido sobrevivir al relevo generacional y a la era digital sin perder su seña de identidad.

Un homenaje al comercio de proximidad

El impacto del disfraz de Martín trascendió la pasarela del concurso, llegando rápidamente a oídos de los responsables del establecimiento. Conmovidos por el detalle, la familia propietaria no quiso dejar pasar la oportunidad de agradecer personalmente el gesto. Javier Fernández, actual responsable del comercio, recibió en la tienda a Martín y a su madre, Estela, para compartir un encuentro lleno de afecto. Durante la visita, el pequeño fue obsequiado con un detalle en reconocimiento a su creatividad y al cariño mostrado hacia el negocio familiar.

Para los responsables de La Casa de las Zapatillas, este reconocimiento por parte de un niño del barrio supone un hito emocional que supera cualquier estrategia comercial. "Ver que, después de más de cien años, seguimos formando parte del día a día y de los recuerdos de la ciudad es el verdadero premio", señalan desde el establecimiento.

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