Las 'sorpresas' de la reforma de la Orden Tercera de A Coruña: «Nos encontramos madera de poca calidad y podrida»
Las previsiones indican que la rehabilitación del templo se terminará en tiempo, con agosto como objetivo. Los servicios religiosos se mantienen abiertos y la Semana Santa no será interrumpida, pero tampoco las intervenciones. Mientras tanto, los andamios se extienden en un intenso proceso de puesta apunto contra el agua y los errores pasados.

ORDEN TERCERA RESTAURACION CUPULA / Casteleiro
No quedan figuras religiosas ni santas cruces en la sacristía de la iglesia de la Venerable Orden Tercera de San Francisco en A Coruña. Aquel lugar, que solía recoger parte de las valiosas obras del templo, se vació para evitar cualquier daño durante las obras de rehabilitación. Ahora son andamios lo que ocupan el espacio y dividen el hueco en secciones rectangulares. Llegar al fondo de la sala es un desafío. En donde en otro momento pudo destacar una reliquia o un tesoro, ahora reposa un extintor reluciente por la luz de una ventana.
Han pasado seis meses desde el inicio de las reformas, cuando la Consellería de Cultura, Lingua e Xuventude dio luz verde a las mejoras en seguridad estructural y desagüe en las cubiertas. "Prevén una finalización de la obra en agosto, en verano. De momento vamos bien y en tiempo, aunque la meteorología no ha jugado a favor estas últimas semanas. Esperemos que se mantengan las previsiones", expone Antonio Pernas, redactor del plan básico de ejecución y director de la obra.
"Preservar esta iglesia es importante a nivel patrimonial. Fue diseñada por Simón Rodríguez y es la única muestra del barroco de placas en A Coruña. El altar es una joya de Domingo Antonio de Paredes, con influencia portuguesa. El conjunto en sí de este Bien de Interés Cultural (BIC) justifica la obra y el esfuerzo por su conservación", detalla Pernas. A su criterio, la situación era grave. Las humedades y las filtraciones de agua, como lluvia por el tejado, se habían convertido en un serio problema. Los reformas previas en los edificios anexos, como la sacristía y las viviendas que forman parte del complejo, habían logrado afectar directamente a la iglesia. Ante esa situación, resultó necesario actuar.
"La Iglesia de la Venerable Tercera Orden de A Coruña fue un proyecto con buena base, por eso continúa entre nosotros. Hubo un interés por preservar y cuidar, dentro de los posibles y los conocimientos. Con todo, el tiempo afecta a los espacios y los transforma. La intervención debe ser poco invasiva, pero cumplir su función. En este tipo de obra, la virtud es pasar desapercibido. Mejorar sin estruendos, respetar la esencia del espacio. Además, en este caso son una reparación y una rehabilitación de unos daños concretos", expone Pernas.
Renacer desde el interior
Al acceder al área donde se realiza la restauración, sorprende la cantidad de cubos distribuidos por el andamiaje que sirve de suelo. Las herramientas y puntales se alternan con baldes, que paulatinamente se llenan de agua debido a la gran cantidad que cae. Las goteras habían tomado el tejado. El ambiente del espacio es húmedo y en la paredes quedan las marcas de sucesivos cercos. La actuación de esta obra incluye lucir de nuevo los muros con materiales adecuados, como mortero de cal. También emplean mantas aislantes y adaptadas para que la humedad no ataque de nuevo a la estructura.
"En cada momento aplicaron las mejores soluciones que podían costearse y que eran conocidas; nosotros, también. No quita que en el futuro vean nuestra tecnología como rudimentaria", responde Pernas al ser preguntado por las intervenciones previas. Una de las incorporaciones añadidas son los huecos y las cabezas metálicas en las cabezas de los maderos.

ORDEN TERCERA RESTAURACION CUPULA / Casteleiro
"Realizamos catas en las vigas para comprobar su estado y confirmamos su mal estado. Encontramos que eran de madera de poca calidad, con muchos nudos y estaba podrida, generalmente en las puntas. Esto se debe a que circula humedad en los muros donde se encastran. La madera mojada también atrae a insectos, después se descompone tras tanto tiempo. Además, bajo el tejado encontramos vigas con refuerzos. Los problemas ya estaban ahí, lo sabían", aclara el director de obra.
Sobre el suelo descansan parejas de vigas en X, que se soportan a sí mismas. Todavía conservan las puntas y varias muescas. Antes figuraban en el piso, pero, a criterio de Pernas, no son las adecuadas para continuar ahí. Sin embargo, serán recuperadas para el techo, donde pueden cumplir otra función de manera idónea. Con la perspectiva actual en materia de construcción, este aprovechamiento es sostenibilidad por recuperar y reutilizar. Por su parte, las nuevas vigas son cuadradas y hechas con madera de calidad, castaño laminado, ya que es difícil encontrar una pieza única de ese material y esas dimensiones. El resultado puede ya puede verse en el techo del zaguán de la iglesia.
Las 'divinas' sorpresas de esta obra
En la parte trasera de la iglesia, en uno de los anexos, Antonio Pernas y el equipo encontraron un canalón sin documentar ni definir en la documentación. A su criterio, este era el causante de importantes infiltraciones de agua y humedad en el área. Visto dese el exterior, un andamio cubre parte de la pared, pero la mancha verde es muy notable. "Hemos decidido mantener el canalón, pero arreglándolo, tapándolo y dejando constancia de que ahí sigue", explica el director.
"Nos encontramos con unos lucernarios añadidos posteriormente. Su función era introducir más luz al espacio, pero al mismo tiempo también resultaban puntos problemáticos para desaguar. La caída original del tejado quedaba por debajo de estas ventanas. Nuestra idea es regresar a alturas más bajas porque guardan concordancia con el edificio original", señalaba Pernas frente al vidrio. La claridad fue fundamental para cierta era del edificio, ya que llegó a contar con viviendas para los miembros de la orden o salas de juntas en esos anexos al tempo.
Por encima del zagúan, llama la atención un hueco abierto con caída de varios metros. Se conserva una puerta y la escalera de acceso. En la barandilla reposa una tabla con tres cubos, tres más. "La escalera frontal fue otro punto conflicto. Encontramos el suelo podrido y retirar esas maderas ha dado lugar a un importante vacío. Los daños provienen, en líneas general, de recovecos mal plegados y la humedad que acumulan", argumenta Pernas.
Servicios de fe y bodas entre andamios
Pese al avanzado estado de las obras y el amplio espacio al que afectan, los servicios religiosos sirven abiertos en la Orden Tercera. El acceso a la capilla tuvo que realizarse pasando por debajo de andamios y el retablo, mientras tanto, se había protegido. Esto no desanimó ni a fieles ni a miembros de la orden. Según el director de obra, un templo de esta importancia no puede permanecer cerrado, tanto por el número de feligreses como por los ingresos monetarios. "Al inicio de las obras había bodas y no se detuvieron ni las obras ni las bodas", comentó Pernas.
"Semana Santa es una fecha clave para esta iglesia y queremos afectar lo mínimo posible. Se mantendrán las celebraciones, intentaremos no interferir aunque las obras no se detendrán", aclaró al ser preguntado por el punto más difícil en el calendario del proyecto.
La repercusión económica de la orden se convirtió en un factor relevante al plantear el proyecto. La Tercera Orden de San Francisco es seglar, por lo que se compone de civiles que asumen los principios religiosos pero no los votos. Así, sin castidad ni pobreza, pudieron formar sociedad y manejar su patrimonio. Entre los ilustres miembros de la orden contaron con personalidades como Emilia Pardo Bazán. Su particular estructura significó no perder el control sobre las propiedades después de la desamortizaciones del siglo XVIII. El templo no fue expropiado, tampoco vandalizado ni destruido.
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