Trabajar en Inditex al tiempo que se desarrolla una IA contra el cáncer de páncreas en la Universidade da Coruña: «Es una de las enfermedades de las que menos datos hay»
El informático José Ramón Bobes colaboró con profesionales de la salud y utilizó datos sintéticos para mejorar las técnicas de creación de programas informáticos en la práctica médica

El informático e investigador José Ramón Bobes. / La Opinión
José Ramón Bobes estudió informática en su Asturias natal, antes de trabajar en consultoría, el centro de investigación física CERN de Suiza e Inditex, empresa por la que acabó instalándose en A Coruña, en un edificio en el que tiene como vecino a un investigador en computación de la Universidade da Coruña (UDC). «Me dijo que estaban buscando a una persona para hacer una tesis doctoral; yo había empezado una, que paré cuando me fui para Ginebra, y tenía ese tema pendiente», recuerda. Ahora, tras casi cinco años compatibilizando su trabajo en Inditex con la investigación en el laboratorio Lidia de la UDC, acaba de defender con éxito su investigación doctoral, sobre la aplicación de la inteligencia artificial (IA) a la lucha contra el cáncer de páncreas.
Aunque Bobes siempre ha trabajado como informático, viene de una familia de médicos, y le interesa «todo lo que se pueda hacer» en este campo. En un mundo en el que la IA cada vez tiene más aplicaciones, explica, el cáncer de páncreas resulta especialmente complejo, pues las inteligencias artificiales requieren cuanta más información mejor, y esta es «una de las enfermedades en las que menos datos hay», con mortalidad muy alta y esperanza de vida muy corta.
Así, Bobes, cuya investigación estuvo dirigida por David Alonso y Eduardo Mosqueira y forma parte de un proyecto del Ministerio de Ciencia, trabajó con oncólogos de Santiago de Compostela, para ver cómo se podían mejorar los datos existentes y cómo generar otros que permitiesen entrenar a una IA. «En un primer momento, nos ayudaron a saber en qué consiste este cáncer, cómo afecta y cuáles son los parámetros que hay que tener en cuenta para prescribir un tratamiento», indica.
Bobes accedió a una base de datos sobre pacientes reales, pero era insuficiente para crear entrenar a una inteligencia artificial que pueda ayudar a los médicos. Así que, creó, a través de otro programa informático, nuevas historias de pacientes. «Los médicos tenían que decirnos si era sintético o no y por qué», relata, para establecer los casos que generaba el programa y no se podrían dar en un caso real. A través de este procedimiento, señala, «convertimos una base de datos de 185 pacientes en una de 292: con más datos, la inteligencia artificial es capaz de comportarse mejor».
Los médicos ayudaron a entrenar la IA: los investigadores les enviaban datos, y ellos decidían si había que prescribir tratamiento a los pacientes en base a diferentes parámetros. Y es que, según explica el informático, hasta ahora la expansión de la inteligencia artificial ha sido sobre todo desde el punto de vista tecnológico, y ahora «la siguiente evolución es la que tiene que ver con las personas», y la investigación busca evidenciar el éxito de las técnicas de desarrollo en las que IA y humanos interactúan.
Desarrollo primario
Pero la inteligencia artificial que se ha desarrollado en la investigación, puntualiza Bobes, no se puede aplicar aún en la práctica médica. Ha servido para mostrar cómo se puede «construir un sistema mejor», pero antes de llevarlo a la práctica clínica habría que desarrollarla «con más datos, más pacientes, más médicos y más hospitales». En su laboratorio, indica, siguen trabajando en este asunto, y también en el análisis de señales que emiten personas cuando duermen, como la respiración o los movimientos de los ojos, con finalidad médica.
Y aunque estos años de investigación han sido un «reto» y le han dejado una «deuda» de horas que pasar con su familia, Bobes celebra haber ayudado al estado del arte con un «pequeño paso». Su experiencia en la empresa privada y la logística de Inditex, explica, le han ayudado a saber marcarse metas y ser ágil en la investigación.
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