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Charo se despide de Gadis tras 49 años de trabajo en A Coruña: "Me siento muy querida"

La cajera coruñesa empezó a trabajar en 1977, cuando el supermercado aún era Claudio, y desde entonces ha pasado por varios establecimientos de la ciudad

Charo Blanco, cajera coruñesa desde hace casi cincuenta años, se despide de sus compañeros y clientes.

Iago López

A Coruña

Si alguna vez ha hecho la compra en un Gadis de A Coruña, es posible que la cara de Charo le resulte familiar. Durante décadas ha estado al otro lado de la caja o colocando productos en las estanterías, saludando a los vecinos, ayudando a quienes lo necesitaban y, sobre todo, charlando con clientes que, con el tiempo, se convirtieron en parte de su día a día. "A mí me gusta mucho estar cara el público y hablar con la gente", asegura Charo Blanco, quien después de casi medio siglo de trabajo, se prepara para jubilarse el próximo 31 de marzo.

Su historia en el sector viene de lejos. "Empecé a trabajar en abril del año 77", recuerda. Entonces la cadena aún se llamaba Claudio y su primer destino se encontraba en la zona de la Divina Pastora, un establecimiento que ya no existe. "Estaba por la ronda de Outeiro. Desde allí ya fue una carrera, de un Gadis a otro", explica. A lo largo de los años pasó por distintos supermercados de la ciudad hasta llegar al actual, el Gadis de Orillamar.

"Me encontré con casi toda A Coruña"

Ese recorrido tan amplio le permitió conocer barrios diferentes y tratar con clientes muy variados. "Me encontré con casi toda A Coruña. Clientes hay de todo tipo, claro, pero yo creo que todos son maravillosos", afirma. En el local en el que trabaja ahora predominan las personas mayores, algo que ha marcado también su forma de atender. "Mucha gente es mayor y a veces tienes que echar una mano. Si traen un carrito, les ayudas. Al final todos llegaremos a esa edad y ojalá también tengamos a alguien que nos ayude".

Durante su trayectoria desempeñó sobre todo dos funciones: cajera y reponedora. Pero lo que más valora de todos estos años es el contacto directo con las personas. "Me gusta estar de cara al público y atender bien a la gente. Esa es una base fundamental". Ese trato cercano que da Charo lo recibe de vuelta, muchos de sus clientes más habituales ya se han enterado de la marcha de la reponedora y ya son varios los que se han acercado a preguntarle por sus últimos días de trabajo. "Dicen que antes de que me jubile me quieren ver", comenta. Un gesto que agradece especialmente: "La verdad es que me siento muy querida por clientes y compañeros. No esperaba esto".

Ahora, Charo se prepara para cerrar la caja por última vez y encarar su último mes en el supermercado. Cuando llegue la jubilación tiene claro el primer plan: "Descansar". Después, dice, el tiempo irá marcando el resto. Lo hará con la tranquilidad de quien ha pasado toda una vida en el mismo oficio y con la certeza de haber dejado algo más que compras en la memoria de muchos clientes: "Yo creo que he ayudado a muchas personas y estoy muy agradecida".

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