Los adolescentes de A Coruña, ante la ley gallega contra las bebidas energéticas: "En una tarde me tomé cuatro Monsters"
Galicia estrenó este sábado 7 de marzo la ley autonómica que veta las bebidas estimulantes a menores de edad, que las usan con fines deportivos o para superar temporadas de exámenes. Los comercios coruñeses también se adaptan a la nueva normativa

Un niño ante varias bebidas energéticas / LOC
El consumo de refrescos energizantes está ampliamente extendido entre los más jóvenes: ya sea como método para resistir la alta exigencia de las temporadas de exámenes, para obtener un mejor rendimiento en el deporte, o simplemente por su atractivo sabor. Sin embargo, hay efectos perjudiciales para la salud —cardiovasculares, psicológicos y del sueño— especialmente preocupantes en el caso de las nuevas generaciones. A las puertas del instituto Eusebio da Guarda, en la plaza de Pontevedra de A Coruña, hay división de opiniones sobre su consumo. Hay alumnos que consumen "cuatro en una tarde" y otros que ya han usado a un mayor de edad para poder acceder a él.
Desde el pasado sábado, 7 de marzo, Galicia toma la iniciativa española y europea con la entrada en vigor de la ley autonómica que prohíbe este tipo de productos en los menores de edad: "Lo que vamos a hacer es retirar estas bebidas y ponerlas todas juntas en una neverita aparte", expone una trabajadora del Carrefour Market próximo al centro educativo. Sin dejar ninguna marca atrás —Monster, Red Bull, Burn...—, la normativa no se limita a su consumo, sino que también prohíbe su posesión o transporte por parte de los menores de 18 años, lo que podrá ser sancionable con multas de entre 200 y 3.000 euros, pudiendo aumentar en caso de reincidencia.
'Compañero' para el deporte
Gran parte de los alumnos de bachillerato del IES Eusebio da Guarda, en A Coruña, están al tanto de esta nueva norma. Parece que, en su caso, a la edad acompaña un mayor grado de madurez. "No solemos consumir este tipo de bebidas, aunque a veces sí para exámenes", comenta un alumno de 1º de Bachillerato. "Hace ya tiempo que no tomo nada de eso", dice una amiga de la misma clase, a su lado. "Pensábamos que quedaba prohibida la venta a menores de 16, cosa que veo razonable", añadía un tercero.
Compañeros del último curso, sin embargo, confiesan acudir a estos chutes de energía de vez en cuando. "Me gustaría poder decir que ocasionalmente, pero la verdad es que las bebo bastante a menudo", manifiesta un estudiante. En el mismo grupo se encuentra un joven que combina apuntes con deporte: "Siempre compro una para entrenar. La marca me da igual, la que sea más barata... Me es indiferente".
Parece que la mayoría de los escolares recurre a estas marcas en busca de mayor vigor a la hora de desempeñar sus actividades deportivas: "Las bebo antes o después de ir a jugar al fútbol. A veces sí que noto que me va el corazón un poco más acelerado, pero lo achaco al ejercicio", manifiesta otro pupilo de 4º de la ESO. Un integrante de la misma pandilla, que se considera consumidor habitual de bebidas energéticas, añade que nunca se encontró ninguna traba a la hora de adquirirlas: "Este fin de semana fui a por un Monster, y no me pidieron DNI ni nada, nunca me lo piden. Soy de fuera de A Coruña, aunque vengo a estudiar aquí todos los días, y en ningún súper me dijeron nunca nada".
Sin embargo, su amigo declara que ayer intentó comprar un Monster, y le pidieron la documentación: "Yo creo que depende, como con el alcohol: si te ven cara de menor, te lo piden. En mi caso iba con un mayor de edad, y a él sí se lo vendieron". Los del nivel inferior, 3º de la ESO, tienen desarrollada una jugada: "Mandamos a un mayor de edad a por ellas, por si piden el DNI", revelan. "En una tarde me tomé cuatro Monsters", reconoce otro. El caso de una estudiante de 3º de la ESO es especialmente llamativo: "Un día compré veintipico Monsters para un novio que tenía".
Los comercios se adaptan
También existe, no obstante, la facción de los disidentes responsables, aquellos que no consumen este tipo de refrescos. "Yo no los bebo. A ver, los he probado, pero no es que estén malos, sino que a mí me caen muy pesados", comenta una joven de 2º de la ESO. "A mí la verdad es que me encantan de sabor, pero tampoco solía comprar mucho", completa una amiga. Otra integrante del grupo explica que prefiere el café: "Me espabila igual".
Personal del Carrefour Market próximo al IES Eusebio da Guarda están en proceso de modificar su local para acogerse a la nueva normativa. "Siempre vienen [alumnos del centro educativo], pero los empleados tenemos la orden de estar pendientes", expone una trabajadora del establecimiento.
Ahora siempre piden identificación, en caso de duda: "A veces patinamos, pero tenemos las cámaras y prestamos atención a que se vean bien, por si acaso". La encargada colocará un cartel informativo aclarando la nueva normativa: "Ahora mismo, lo que vamos a hacer es retirar estas bebidas y ponerlas todas juntas en una neverita aparte [tal y como requiere la ley], que ya pedimos hace 15 días", indica. Aunque la tienda suele ser parada recurrente en la pausa para el recreo del alumnado del Eusebio da Guarda, "normalmente no compran eso, llevan otras cosas para comer".
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