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Las pruebas de la policía contra Remedios Sánchez en A Coruña: huellas, ropa, cámaras y heridas

El informe de la Policía Nacional sobre el crimen de Monelos, al que ha tenido acceso LA OPINIÓN, detalla las evidencias que llevan a los investigadores a concluir que Remedios Sánchez, condenada por asesinar a tres ancianas en Cataluña en 2006, mató a la vecina de A Coruña de 91 años hallada muerta en su vivienda de Monelos en octubre

Remedios Sánchez, durante el juicio que la condenó en 2008.

Remedios Sánchez, durante el juicio que la condenó en 2008. / Guillermo Moliner

A Coruña

La muerte de la mujer de 91 años hallada en su vivienda de Monelos el 3 de octubre de 2025 se produjo de forma violenta y fue causada por Remedios Sánchez Sánchez durante un permiso en el que salió de la prisión de Teixeiro, en la que cumplía una condena de 30 años por asesinar a tres ancianas en Cataluña en 2006. En un primer momento, la muerte se trató como un caso de fallecimiento por causas naturales, ya que su cadáver fue hallado en el baño de su casa, pero la autopsia reveló indicios de criminalidad, por lo que se abrió una investigación.

Así lo manifiesta el informe elaborado por el Cuerpo Nacional de Policía para el juzgado número 6, que investiga los hechos a raíz del registro efectuado el domicilio de la víctima y en la celda de la acusada, a la que también examinaron los agentes en busca de pruebas. La investigación, según figura en el informe al que ha tenido acceso LA OPINIÓN, refleja que las huellas dactilares halladas en el cuarto de baño de la vivienda de la fallecida corresponden a Remedios Sánchez y que la ropa hallada en su dependencia del centro penitenciario es la misma que viste en las imágenes captadas por las cámaras instaladas por su hijo en la cocina y un dormitorio.

Juntas en el cuarto de baño de la vivienda

La víctima fue hallada en el suelo del cuarto de baño con la cabeza mojada y el rostro cubierto por un gorro de ducha de plástico, mientras que en el suelo había toallas mojadas y un líquido azul vertido por el suelo y muebles que la policía identifica como champú. Para los agentes, esto lleva a deducir como «principal hipótesis que en los momentos inmediatamente previos a la ejecución de la acción violenta sobre la víctima, la misma estaría en el proceso de aplicación del mencionado champú en el cuarto de baño de su dormitorio, con la participación en dicha tarea de Remedios Sánchez».

La causa de la muerte de la mujer tiene una especial relevancia porque inicialmente fue calificada como accidental, aspecto que puso en duda la autopsia y que rebate el informe policial. Para fundamentar esta tesis, los policías mencionan una de las imágenes tomadas por las cámaras en las que se ve a la sospechosa «entrando en la cocina con una toalla con manchas de color azul».

También se apoyan en la autopsia practicada a la anciana, que refleja la existencia de «algunos golpes o hematomas», así como «una serie de lesiones compatibles con una acción violenta como son la fractura de diversas costillas, así como golpes en el cráneo y otros golpes/hematomas por diversas partes del cuerpo» que los forenses identifican como una muerte «violenta/homicida» y causada por «asfixia por sofocación».

A esto se añade que al examinar a la sospechosa en la prisión se observaron en su cuerpo «una serie de lesiones» que para el autor del informe «pudieran tener relación con un episodio violento». Se trata de «pequeñas heridas incisas con costra en el dorso de su mano derecha», además de «un hematoma circular de 5x5 cm aproximadamente en la cara externa de su bíceps izquierdo» y de «otro más pequeño y difuso en su bíceps derecho».

Las cámaras de la vivienda la ubican en ella

Las cámaras de la vivienda muestran la presencia de la víctima y de Remedios Sánchez entre las 13.00 y las 15.15 horas, en unas ocasiones juntas y en otras con la segunda en solitario. El hijo de la anciana destacó en su declaración que a partir de la última imagen en la que aparece la acompañante de su madre, a esta última no se la vuelve a ver. Las dos mujeres se sentaron en la cocina y tomaron una manzanilla, ya que sobre la mesa aparecieron los útiles necesarios para hacerlo. A pesar de que la policía tomó muestras en busca de huellas dactilares o biológicas de la persona que hubiera cometido el crimen, en el informe no se menciona el resultado de esa indagación.

En las grabaciones de las cámaras del piso se observa a la víctima con otra mujer que viste zapatillas, chaqueta y camiseta, y que porta un pendiente, reloj, pulsera, gafas y cordón de sujeción de las mismas «con evidentes similitudes» con las halladas en la celda de Remedios Sánchez.

Huellas dactilares en el baño

También revelan esas imágenes que la anciana y la sospechosa «se dirigen en diversas ocasiones hacia el área de la vivienda donde se sitúa el dormitorio de la víctima» en cuyo baño fue hallado el cadáver. En ese lugar se localizaron huellas dactilares en el asiento y la tapa del inodoro que la investigación atribuye a la sospechosa. En esa misma estancia se hallaron dos toallas manchadas con champú azul y un guante de plástico desechable.

Al examinar en la cárcel de Teixeiro las gafas de Remedios Sánchez se vio que estaban sujetas por un cordel al cuello unido con una arandela metálica en el lado derecho. La policía considera «significativo», que en el lado izquierdo estaba asido con un nudo al haber perdido la arandela.

La policía también cita que la sospechosa «solamente lleva un pendiente de perla blanco en su oreja derecha, mientras que en su oreja izquierda no lleva ninguno». En el registro de la vivienda se localizó un pendiente desemparejado dentro del joyero del dormitorio de la víctima, pero no se detalla si se trata de la pareja del que llevaba la reclusa en el momento del registro. Las imágenes de las cámaras muestran que al entrar en la vivienda Remedios lucía los dos pendientes, pero que al salir de ella solo tenía uno puesto.

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