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La guerra de Irán llega al bolsillo del transporte de A Coruña: los costes suben un 14% y los taxis piden ayuda al Estado

Los camioneros de la ciudad están trasladando los aumentos de precio del conflicto a sus clientes, mientras que los taxistas reclaman apoyo de las Administraciones para no dejar de ser rentables

Camiones en el polígono coruñés de Pocomaco.

Camiones en el polígono coruñés de Pocomaco. / CASTELEIRO / LCO

A Coruña

Drones, bombardeos y muertes en Medio Oriente, líneas de suministro cortadas, caídas de mercados y aumento de precios de los combustibles en el resto del mundo. La guerra desatada contra Irán por Estados Unidos e Israel tiene alcance global, y sus consecuencias se hacen sentir en el bolsillo de los coruñeses. El estallido bélico provocó la semana pasada colas ante las gasolineras de la ciudad de conductores que intentaban adelantarse al aumento de precios, y, con este ya consolidado y sin buenas previsiones para el futuro, el sector del transporte se resiente.

Fuentes de la patronal de camiones apuntan a incrementos de precio del 14% en los portes, que, advierten, se trasladarán al consumidor, mientras que los taxistas, presos de tarifas que no admiten flexibilidad, reclaman intervención del Estado antes de que hacer viajes «no sea rentable».

«Somos los primeros de la cadena de suministro que estamos padeciendo esta subida sin sentido», resume Lucía Loureiro, presidenta de la Asociación Coruñesa de Transportes Discrecionales y Especiales (Acotrades), pues para el sector «el gasoil supone ya casi el 40% de los costes». Pero, advierte, no serán los últimos, ya que los propietarios de camiones están cargando el aumento del gasóil en los portes, incluso si se habían contratado hace meses.

El gasóleo subió más de un 25% en las estaciones de la ciudad desde el 27 de febrero

De acuerdo con un Real Decreto emitido en 2022 cuando haya variaciones de más del 5% en el coste del combustible entre el día de la firma del contrato de transporte de carretera y la fecha en la que este se realice, el precio se ajusta. Y la escalada actual multiplica este porcentaje: según los datos del Ministerio de Transportes, el gasóleo subió en promedio un 26% en las estaciones de servicio de la ciudad entre el 27 de febrero y este lunes, hasta los 1,78 euros el litro. La gasolina de 95 E95 un 12,7%, de 1,45 euros a 1,64.

Y, con la escalada actual de precios, las cuantías son importantes. Según explica Acotrades, un transporte de 700 euros que se hubiese pactado el 1 de enero costaría ahora 800, «aplicando la cláusula de indexación del gasoil». Es decir, una subida de más del 14%. Los precios suben para sus clientes, y, «por supuesto», añade Loureiro, los costes se acabarán trasladando a los consumidores en forma de productos más caros.

El sector del taxi ni siquiera puede trasladar el impacto de los precios a los consumidores, pues las subidas de tarifa tienen que ser aprobadas por el Concello y tener el visto bueno de la Xunta antes de aplicarse. «No tenemos capacidad de adaptarnos con rapidez, y ahora hay una tensión entre las tarifas y nuestros costes», señala Ricardo Villamisar, presidente de Tele Taxi, que añade que «cada tres o cuatro días tenemos que ir a surtir combustible, y ha subido en torno a un 20%».

Un incremento «inasumible»

Entre los vehículos de Tele Taxi ya hay mayoría de híbridos, indica Villamisar, pero el 90% aún consumen combustible fósil, con lo que los costes se disparan. «Lo paliamos haciendo más horas o reduciendo beneficios», indica, pero el fuerte incremento es «inasumible» y las ganancias se reducen en los servicios con viajes largos en los que hay que volver sin facturar. «Esperamos algún movimiento por parte del Gobierno», pide el presidente de Teletaxi.

Lo mismo reclama el presidente de Radio Taxi, Antonio Vázquez, que espera que el Estado «nos pueda echar una mano» si el conflicto se prolonga, pues, «si no, llegará un momento en el que no sea rentable» circular. La asociación no tiene cifras sobre cómo se ha reducido la rentabilidad, pues el cambio es todavía reciente, pero «se está notando muchísimo». Un vehículo que antes dejaba 50 o 55 euros en cada visita a la gasolinera, explica Vázquez, abona ahora doce o quince euros más. «Nos asusta», confiesa, en un sector en el que «nuestra tarifa es regulada y pedir cualquier cambio conlleva una tramitación».

Antecedentes en 2022

Repsol no ha querido hacer declaraciones a este diario acerca de cómo la guerra podría afectar al suministro de su refinería coruñesa, mientras que la Autoridad Portuaria no ha respondido a las preguntas que le ha planteado LA OPINIÓN sobre el impacto del conflicto en las rutas con las que enlaza el puerto de la ciudad. Esta infraestructura ya quedó paralizada en 2022, junto con la mayoría de la actividad, por una huelga de transportes desencadenada por otra guerra, la de Ucrania.

El paro, convocado a nivel nacional, empezó en marzo, y llevó a la detención casi absoluta de la actividad en los polígonos industriales e incluso a algunos problemas de suministro en establecimientos de venta al público como los supermercados. Inditex anunció «retrasos» en la entrega de pedidos a consecuencia del paro, hubo camiones de Hijos de Rivera con escolta policial, y la fábrica de Ferroatlántica en Arteixo llegó a cerrar. La flota pesquera se detuvo, acuciada por el aumento de precios del gasoil, y la actividad de la lonja se redujo a mínimos.

Los precios de la energía acabaron estabilizándose mientras la invasión rusa de Ucrania se convertía en una larga guerra de posiciones, pero el conflicto de Irán, sin horizonte ni objetivos claros, mantiene la indeterminación. El barril Brent, medida de referencia del petróleo, se disparó y llegó a estar por encima de los 110 dólares en la mañana de este lunes, si bien a las 15.00 horas de este martes cayó por debajo de la barrera psicológica de los 90 dólares ante señales de una posible desescalada. La petrolera saudí Aramco anunció que en cuestión de días tendrá listo el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, lo que, de acuerdo con la compañía, permitirá sortear el estrecho de Ormuz que bordea Irán y exportar cinco millones de barriles diarios por el canal de Suez.

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