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Entrevista | Andrés Suárez Cantautor gallego

Andrés Suárez: "No tolero que se hable mal del público del norte"

El cantautor gallego presenta su décimo álbum, 'Lúa', una obra íntima de doce canciones concebida para una escucha atenta de principio a fin

El cantautor gallego, Andrés Suárez, posa con su guitarra

El cantautor gallego, Andrés Suárez, posa con su guitarra / CASTELEIRO / LCO

A Coruña

Andrés Suárez acaba de publicar Lúa y el pasado sábado 28 de febrerp lo presentó en la Fnac de A Coruña con cuatro horas de firma y un público entregado. El cantautor gallego, con más de dos décadas de carrera, reflexiona sobre el momento que vive, la presión de los números y la necesidad de volver a la raíz.

¿Esperaba este recibimiento en A Coruña?

Para nada, fue un sueño. No sabía que hubiera tantos románticos y románticas defendiendo el formato físico como yo. Me parece esperanzador. Critico mucho la era digital, pero soy el primero que escucha música en el móvil. Nos estamos acostumbrando al clic. Pero detrás de un vinilo que huele como un libro hay dos años y medio de trabajo. Hay fotógrafos, diseñadoras, cuarenta músicos, tres productores... Cuando publicas algo que te ha llevado tanto tiempo no sabes qué va a haber al otro lado. Yo sabía que vendría gente porque me siento muy gallego y aquí tengo muchos amigos. Lo que no esperaba eran cuatro horas firmando. Fue un sueño. Dicen que nadie es profeta en su tierra, pero aquí me quieren bien. Y lo agradezco.

¿Siempre ha sentido ese cariño en la ciudad?

Siempre. Y hay algo que no tolero: que se hable mal del público del norte. Se dice que somos fríos y distantes. Yo no lo perdono. Entiendo la alegría del sur, el invierno al sol, pero como ferrolano de Pantín, cuyo único sol era escuchar a Juan Luis Guerra en el coche, puedo decir que el público gallego es el más cálido que conozco. Toco en Cuba, en Miami, en Cádiz, en Sevilla… y aquí he vivido aplausos de tres minutos. Te miran con un calor impresionante. No sé por qué sucede, pero sucede. Y lo único que hago es devolverlo presumiendo de gallego más que de cantautor.

"Estamos confundiendo arte con métricas"

La industria musical dio un vuelco drástico. ¿Cómo ve este nuevo panorama?

La industria ya no sabe qué es la industria. Antes un disco llevaba tiempo, giras largas y un descanso real. Ahora los jóvenes nacen con ese tumor llamado algoritmo. Solo conocen la realidad de los números. Hace poco conocí a una chica de 19 años con un talento inmenso a quien una multinacional echó por falta de números. Aniquilamos nosotros mismos el arte por culpa de esa rueda constante. Hoy se publican miles de canciones cada día. ¿Quién escucha todo eso? ¿Cuánto talento se queda fuera por no entrar en la rueda del algoritmo? Estamos confundiendo arte con métricas.

¿A usted le obsesionaron alguna vez los números?

En cierto modo sí. En el pasado quise agradar a todos. Ahora, a mis 43 años y tras la terapia, me importa lo que diga mi madre. Lo grave es la impunidad actual. A mí me amenazaron de muerte en Twitter por dar mi opinión frente al racismo o la homofobia, y no pasa nada. Me abruma que menores de edad estén tan desprotegidos frente al ciberacoso. Urge regular esto.

Usted se posiciona públicamente en temas sociales, ante tanto odio virtual, ¿le compensa esa exposición mediática?

Sin ninguna duda. En un escenario nadie inventa cosas. O gustas o no. Hoy en día hay mucho miedo a opinar por si pierdes seguidores. Duermo mejor por la noche. Soy nieto e hijo de gente que luchó por la libertad de expresión. No voy a callarme por perder un retuit. Desde el respeto digo lo que pienso. No insulto a nadie. Simplemente, me posiciono contra la homofobia o el racismo. Si alguien deja de escucharme por eso, no pasa nada. Prefiero que mis padres no sientan vergüenza de mí. El público de verdad, el que me sigue hace años, tiene ética; no se dedica a insultar con cuentas falsas.

"He visto en mi estudio cómo se compone un éxito en dos minutos con una base automática, una letra generada y una voz sintética"

¿Qué le diría a quienes usan el odio en redes para desahogarse a diario?

Yo solo les ofrezco el abrazo que no le dieron de niño. Jugar con ellos en el recreo. No tenemos la culpa de lo que le hicieron. Les recomendaría amor, caricias y abrazos. Seguramente les faltó todo eso en la infancia. Y al resto del mundo, le diría que se aferre a la música y a la emoción genuina, justo como hicimos en los momentos más oscuros.

¿Ve algo positivo en las redes?

Claro. Bien utilizadas son maravillosas. Gracias a internet puedo llenar un teatro en México porque alguien me escuchó gratis en Perú o en Chile. Antes tenías que viajar con una maleta llena de CDs. El problema es el mal uso. El odio. Las amenazas. A mí me pueden insultar, no pasa nada. Pero estamos normalizando que a menores les digan que saben dónde vive su madre y que la van a matar. Es importante proteger a los más jóvenes.

¿Y la inteligencia artificial?

Como herramienta puede ayudar. Pero ya he visto en mi propio estudio cómo se compone un éxito en dos minutos con una base automática, una letra generada y una voz sintética. Yo al ver que se fueron tan pronto del estudio llamé para preguntar si había pasado algo a lo que me respondieron: 'No, acaban de hacer un éxito en 2 minutos'. Y es una canción que todos conocemos. Y eso está pasando.

¿Usted ha probado alguna vez la IA para su disco?

Yo sigo defendiendo el conservatorio, leer libros, tocar instrumentos. Defender el oficio. Me llamarán antiguo, pero me da igual.

¿Cómo nace su nuevo disco?

Un disco es cómo estás. Hice uno luminoso cuando estaba feliz, enamorado y tranquilo. Ahora llegó una etapa de tristeza y depresión. Y de ahí sale Lúa. Siempre he admirado al artista que escribe desde la herida. Sabina, Serrat… cuando están rotos hacen discos enormes. Yo publico mi tristeza porque es lo que soy en ese momento. Vengo de una etapa de mucho dolor. En 2024 pasé por un proceso personal durísimo y la gente conecta con esa vulnerabilidad. Escribir me cura. Me fui a México en mitad de la depresión y me enamoré de nuevo. Por eso el disco viaja desde la tristeza más cruda hasta la alegría total.

¿Debe escucharse seguido, como una historia con final feliz?

Absolutamente. Lo imploro. Lúa dura 33 minutos. Doce canciones. Defiendo el disco como un viaje. Me preocupa que compañeros de oficio me digan que no tienen 33 minutos libres. Nos acotaron el tiempo con TikTok con canciones rápidas de 30 segundos. Lúa empieza con una voz rota en la primera pista y termina con una bachata enamorada. Todo el mundo se sentirá identificado si se adentra en esa travesía completa.

Para esta gira, ¿deja atrás los grandes montajes y los efectos visuales?

Tal cual. Quien espere fuego frío y pantallas gigantes, que no venga. Mi montaje son cuatro alfombras, dos lámparas de madera, una banda increíble y yo al frente con mi guitarra. La gente actual necesita a un tipo humano y sincero sobre las tablas con su guitarra rota y nada más. Mi espectáculo son las canciones y las historias.

¿Prefiere un bar pequeño o un estadio lleno?

El que diga que no quiere llenar estadios miente. Claro que quieres que te escuchen. Pero la esencia está en el bar. Yo he llenado un WiZink y al día siguiente un bar con ochenta personas, ochenta personas a un metro de ti. Ahí no puedes engañar. Si emocionas a esa gente, has ganado. Los grandes recintos son la suma de muchos bares pequeños.

¿Y usted qué disfrutas más: crear o mostrarlo al público?

Escribir me salva. Rompí quinientos folios para llegar aquí. La palabra me cura. Pero después de dos años y medio trabajando, también me apetece presumir del disco. Defenderlo y creer en él.

¿Se considera perfeccionista?

Muy maniático. Escribí más de setenta canciones para este disco. Solo entraron doce. Si no emocionan, no están. Las borro directamente.

"No compongo para entrar en las novedades efímeras de un viernes, compongo para vivir de la música dentro de veinte años"

Después de diez discos, ¿cómo logra mantener la chispa en el proceso creativo?

Con los años te haces más conservador y necesitas más tiempo para no repetirte. Terminé unas 70 canciones para este proyecto y descarté muchísimas. Las que no están, por algo será. No compongo para entrar en las novedades efímeras de un viernes, compongo para vivir de la música dentro de veinte años.

También tiene pendiente un documental. ¿Qué veremos en él?

Tiene dos caras, como el disco. Muestra mi vida en España: el estudio, los músicos, las risas con mi equipo... Y luego el viaje a México, que es mi segunda casa. Allí hay un amor inmenso por la trova y la palabra española. Verán a Andrés, el tipo de pantín, Ferrol que hace canciones, sin personajes ni filtros de ningún tipo. No tengo nada que esconder.

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