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El miedo se instala en A Zapateira, en A Coruña, tras una oleada de robos en viviendas: "Una persona estaba durmiendo y se despertó cuando le entraron unos encapuchados"

Los asaltantes, que actúan en la oscuridad y conocen las rutinas vecinales, emplean inhibidores de alarmas para sustraer joyas y dinero en efectivo, según relatan los residentes de la zona

Vecinos afectados por los robos posan de espaldas en la zona para preservar su identidad ante los delincuentes

Vecinos afectados por los robos posan de espaldas en la zona para preservar su identidad ante los delincuentes / Casteleiro

A Coruña

La tranquilidad residencial de la zona baja de A Zapateira, en el entorno del Hospital Quirón y los colegios British y Andaina, se ha quebrado en este arranque de año. Lo que comenzó como incidentes aislados en 2025 se ha transformado, desde el inicio de 2026, en una crisis de seguridad que quita el sueño a decenas de familias. Según los residentes, el incremento de la actividad delictiva ha sido exponencial en los últimos dos meses, creando un clima de desprotección que ha obligado a los vecinos a organizarse por su cuenta ante la falta de respuestas institucionales. "Lo fuerte empezó este año, en enero y febrero; llevamos ya unos nueve incidentes entre los que lo consiguieron entrar y los que intentaron forzar las puertas sin éxito", explica una de las portavoces del colectivo vecinal, que prefiere mantener el anonimato por temor a represalias de los ladrones que merodean la zona. La Policía Nacional confirma a este medio que investiga varias denuncias por robos en la zona.

Los asaltantes han demostrado un conocimiento preciso de las rutinas de los vecinos y de los puntos débiles de las viviendas. El modus operandi se repite con precisión. Actúan en la franja horaria en la que cae el sol, pero todavía hay movimiento para camuflarse. "Lo que tienen en común es que suele ser siempre en torno a las ocho o nueve de la noche; es decir, está oscuro, pero aún hay movimiento de coches por la zona y pueden pasar más desapercibidos", relata la afectada. Esta ventana de tiempo les permite entrar y salir con rapidez, utilizando a menudo las fincas colindantes que se encuentran vacías como vía de acceso y escape, aprovechando las zonas despobladas de esta parte de la ciudad.

Inhibidores de alarmas

La sofisticación de los robos preocupa especialmente a los propietarios, ya que las medidas de seguridad convencionales parecen no ser un obstáculo para estos ladrones. En varios de los incidentes registrados, los delincuentes utilizaron tecnología para anular los sistemas de protección electrónicos de las casas. "Da igual que la casa tenga alarma o no, tienen un sistema para inhibirla y entrar por las ventanas; a raíz de esto nos informamos y nos dicen que hay alarmas que hackean mejor que otras", lamenta la vecina. El objetivo de los asaltantes es siempre el mismo: botines pequeños, fáciles de transportar y de alto valor, como joyas y dinero en efectivo, ignorando objetos voluminosos como electrodomésticos u ordenadores para facilitar una huida rápida y discreta a través de las carreteras principales que conectan la urbanización.

La tensión alcanzó su punto máximo cuando los asaltantes entraron en una vivienda pensando que estaba vacía por error. A pesar del riesgo físico, los delincuentes no han cesado su actividad, lo que ha generado una psicosis colectiva donde cualquier vehículo desconocido se convierte en sospechoso. "Hubo un caso en el que una persona estaba durmiendo y se despertó cuando le entraron unos encapuchados, aunque lograron escapar". Ante esta situación, los residentes han creado un grupo de WhatsApp denominado 'Patrullas Vecinales', que ya integra a representantes de unas 40 viviendas, funcionando como un sistema de vigilancia ciudadana improvisado ante la escasa presencia de patrullas policiales en la periferia. "La policía a veces parece decir que exageramos", comenta la portavoz con frustración

Vigilancia vecinal

La comunidad se siente abandonada ante esta situación. A pesar de haber comunicado formalmente su preocupación y de haber solicitado medidas disuasorias, la respuesta ha sido hasta ahora "recomendaciones genéricas" que no frenan la sangría de asaltos. "Comunicamos las cosas a la Policía Nacional, pero nos sentimos un poco desamparados porque la realidad es que, desde que entran hasta que avisas, ya no los pillan", denuncia la vecina. Entre sus demandas principales se encuentra la instalación de cámaras de seguridad en las vías de entrada y salida de A Zapateira, una medida que choca con las normativas actuales de privacidad pero que los afectados consideran imprescindible para identificar los vehículos implicados en los robos, algunos de los cuales ya han sido "fichados" por los propios vecinos.

El ambiente en el barrio es de una vigilancia constante que altera la vida cotidiana de niños, adultos y personas mayores. No se descartan movilizaciones o protestas formales si la situación no mejora en las próximas semanas, ya que el sentimiento de inseguridad es insostenible a largo plazo. "Estamos en un estado de alerta diaria; si vemos una furgoneta de reparto a deshoras o alguien sospechoso haciendo fotos, lo compartimos al momento por el grupo porque no vemos otra solución", concluye la portavoz.

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