Arquitectos de A Coruña defienden el valor del edificio de Citroën en A Gaiteira: "Representa la modernidad en Galicia"
La adquisición del emblemático inmueble por parte de una multinacional tecnológica de Oleiros, abre un debate sobre su futuro uso y la necesidad de proteger su valor patrimonial

Fachada del antiguo edifcio de Citroën en avenida de Oza / Iago López
El histórico edificio de Citroën en A Gaiteira, situado en el cruce entre la avenida de Oza y la ronda de Outeiro, afronta una nueva etapa tras la adquisición del inmueble por parte de la firma inversora Asteriscos, vinculada al empresario tecnológico Luis Fontal, fundador de la multinacional Disashop, con sede en Oleiros. Construido a principios de los años 60, este emblema del barrio estuvo a punto de desaparecer por derribo hace una década, pero «afortunadamente se protegió porque hubo un auténtico clamor para que se protegiera, sobre todo desde la profesión y desde la escuela de arquitectura», recuerda Fernando Agrasar, arquitecto y profesor en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura (ETSAC).
Salvar esta pieza, diseñada por el reconocido arquitecto coruñés Andrés Fernández-Albalat, supuso una victoria para la conservación contemporánea, a menudo denostada frente a épocas más antiguas. Sobre este reto pedagógico, Luz Paz Agra, arquitecta y también docente de la ETSAC, subraya que es una obra que «representa a modernidade de Galicia». Para la arquitecta hay una falta de conocimiento y por eso cree que «ás veces hai que facer un exercicio de concienciación do valor que teñen, porque a sociedade ás veces véos como prescindibles».
Protección del patrimonio moderno
La singularidad del antiguo concesionario radica en "una estructura metálica liviana y su inmensa fachada acristalada", comenta Agrasar. El arquitecto detalla que es un testimonio de una arquitectura industrializada temprana muy infrecuente en la comunidad gallega, diseñada para que se vieran los coches dentro: "la arquitectura se vale de esas nuevas armas modernas para convertir la fachada no en un elemento que oculta, sino en un elemento que lleva al exterior las tripas, la vida interior del edificio».
El legado de Albalat en la ciudad es extenso e innovador. El docente coruñés destaca otras obras como «la fábrica de Coca-Cola, o lo que queda de ella, con Antonio Tenreiro, o el concesionario de Seat en Alfonso Molina», por lo que la pervivencia del concesionario Citroën garantiza que las futuras generaciones comprendan la evolución urbana de la ciudad. Agrasar denuncia que «si seguimos destrozando el patrimonio moderno, tendremos un patrimonio gótico o barroco, pero no tendremos patrimonio moderno del siglo XX».
Futuro uso del edificio
La planta baja y semisótano del edificio tienen un valor de protección II (el segundo más elevado), figuran como uso comercial y de oficinas, mientras que las plantas superiores, cuya protección baja al nivel III, constan como oficinas o vivienda. Paz Agra advierte a los nuevos dueños que «os valores patrimoniais non son privados; neste caso é un valor para toda a cidadanía», esperando que busquen una ocupación coherente que no exija compartimentar en exceso un espacio de estas características.
Agrasar opina sobre la remodelación del edificio: «¿Hay que preservarlo absolutamente todo? Eso habrá que hacerlo en la Catedral de Santiago, pero no en un edificio así. Habrá que respetar la estructura, habrá que respetar la fluidez de los espacios y luego se pueden acondicionar perfectísimamente para usos comerciales, administrativos y en la planta superior para viviendas». Sobre esta cuestión, el arquitecto destaca que «el edificio juega a favor de la empresa que se instale ahí por el prestigio de su arquitecto y la propia presencia que tiene».
Control de la administración
Sin embargo, la inyección de capital privado en el barrio coruñés de Os Castros despierta recelos sobre los modelos de negocio puramente especulativos y los procesos de gentrificación. Ruth Varela, presidenta de la delegación coruñesa del Colexio Oficial de Arquitectos de Galicia (COAG), alerta sobre este punto y señala que «o respecto aos usos do proxecto tamén é moi importante; non todos os usos fan compatible a preservación do valor patrimonial do inmoble».
Para la representante del COAG, el control público es fundamental frente a los intereses privados. «O inversor manéxase coa táboa do Excel e ten unha rendibilidade esperada e acabou; por iso é a administración a que ten que velar para que non se banalice o edificio con determinados usos», enfatiza Varela, recordando malas prácticas ocurridas en otras ciudades españolas.
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