Una multinacional tecnológica de Oleiros se hace con la propiedad del histórico edificio Citroën de A Coruña
La empresa inmobiliaria Asteriscos, vinculada a la tecnológica Disashop, ha adquirido el 75% de la finca del barrio de A Gaiteira, y sobre la parte restante figura una hipoteca a su favor
Hacienda tiene un embargo previo sobre el 15% del inmueble, construido hace seis décadas a partir de los diseños del arquitecto coruñés Fernández-Albalat y con protección patrimonial

Fachada del antiguo concesionario de Citröen en la avenida de Oza. / Iago Lopez
El futuro del edificio del número 43 de la avenida de Oza, situado en el cruce con la avenida de Outeiro y que durante décadas albergó el concesionario de Citroën depende del empresario de las comunicaciones Luis Fontal. El propietario de Asteriscos y la multinacional tecnológica Disashop, con sede en Oleiros, se ha hecho recientemente con el 75% de la propiedad del inmueble, protegido como elemento patrimonial desde 2021 pero actualmente cerrado y sin uso. Sobre la parte restante, que se reparte entre tres particulares, figura una hipoteca en favor de la empresa, si bien el Estado tiene un embargo sobre el 15,5%. Según fuentes municipales, los propietarios no han solicitado, por el momento, ninguna licencia de obra o reforma.
Como publicó este diario, Fontal había adquirido el 50% de la propiedad a través de su empresa Asteriscos Patrimonial, aunque ya en 2024 la empresa poseía una hipoteca sobre otro 25% que se repartía entre varios particulares. Actualmente, Asteriscos ya posee las tres cuartas partes, un 50% por compra y otro 25% por «adjudicación judicial» en 2022. La última adquisición se realizó a finales de 2025, según ha podido saber este diario.
La propiedad que pertenece a Asteriscos está libre de cargas, pero sobre el 25% que se reparten los otros tres dueños pesa una hipoteca sobre un préstamo cedido a principios de siglo. En 2021, el banco Santander cedió la hipoteca a Asteriscos Patrimonial. Además, sobre la parte que tiene uno de los propietarios, que posee algo más del 15% de la finca, figuran otra hipoteca y un embargo a favor de la Hacienda pública. Este fue expedido en 2020, y en 2024 se prorrogó por cuatro años.
Proceso de derribo
El concesionario, un gran edificio de 1.378 metros cuadrados que tiene fachada también hacia la calle Posse, estaba gestionado por una compañía, en manos de la familia Rodríguez Amado, que echó el cierre en 2012 tras entrar en concurso de acreedores. El Juzgado llegó a sacar a la venta un 25% de la propiedad, y, aunque la subasta de 2019 quedó desierta, probablemente se trate de la parte de la finca que adquirió Asteriscos por adjudicación judicial.
En aquel entonces, el edificio no contaba con protección. En 2012 el Ayuntamiento lo había incluido en una versión inicial del listado de inmuebles catalogados, pero lo retiró tras una alegación de los dueños. Los propietarios pidieron derribar el edificio, y el Concello les dio permiso en 2013, durante el mandato del regidor Carlos Negreira, del PP. Pero la licencia caducó sin que se realizase la obra, y, cuando los propietarios quisieron renovarla, el Gobierno local de Marea Atlántica, que había sucedido al de los populares en 2015, no la renovó.

Fachada del antiguo concesionario de Citröen en la avenida de Oza. / Iago Lopez
Los propietarios acudieron a la Justicia, que en un principio aceptó que tenían derecho a realizar el derribo por silencio administrativo, pero el Concello recurrió e inició un procedimiento para proteger el edificio. En 2021, ya con el PSOE en la Alcaldía, el pleno municipal aprobó que el antiguo concesionario entrase en el catálogo municipal de protección. Asteriscos compró ese año, unos pocos meses antes de la modificación del catálogo, su primer 25% del edificio.
Autoría de Fernández-Albalat
La modificación señala que el edificio, cuya construcción data entre 1959 y 1970, conforma «una singular imagen urbana en el barrio de A Gaiteira», que configura «el acerbo y la memoria colectiva» de los vecinos. Es la autoría del arquitecto coruñés Andrés Fernández-Albalat, que también firmó en la ciudad edificios como la sede de la Hípica o la fábrica de Coca-Cola, y fue decano fundador del Colexio Oficial de Arquitectos de Galicia.
Siempre según los técnicos municipales, el inmueble es un «testimonio de la tipología de industria-escaparate», que tiene escasos ejemplos en la ciudad, con su característica fachada muro-cortina de metal y vidrio curva. Aparte del valor constructivo de algunas de sus partes, como la estructura de la planta baja, los técnicos municipales insisten en que su singularidad se centra en la «memoria» del barrio.
El edificio está abandonado, aunque en la documentación municipal figura como «en uso». La planta baja y semisótano, que tienen un valor de protección II (el segundo más elevado), figuran como uso comercial y de oficinas, mientras que las plantas superiores, cuya protección baja al nivel III, constan como oficinas o vivienda. El Concello permite, bajo determinadas condiciones, la ampliación en altura del edificio.
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