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Sergio Blanco, creador de 'FUGA': "El arte puede ser más cosas"

El coruñés lanza una aplicación web para geolocalizar obras artísticas fuera del encorsetamiento típico y crear un espacio seguro de intercambio de perspectivas

Sergio Blanco, creador de 'FUGA'

Sergio Blanco, creador de 'FUGA' / Juan Segovia

A Coruña

A Sergio Blanco, coruñés de 27 años, siempre le gustó contar historias, a través de los sonidos o el papel. A raíz de ver un concierto en su pueblo, Outes, se quedó prendado de la batería. "Empecé a imitarla y, a los días siguientes, le dije a mi madre que me gustaría apuntarme a clases", narra. Dentro de la vorágine que es encontrar la personalidad de cada uno en la preadolescencia, su respuesta se materializó en forma de instrumento. "No había sido demasiado buen estudiante hasta ese momento, pero llegó la batería y fue la puerta de entrada al resto del mundo artístico", cuenta. A veces puerta, a veces refugio, los ritmos de la percusión permitieron a Sergio explorar su faceta más sensible. "Y a nivel emocional, la batería es como un espejo bonito", expresa.

En ese espejo, que devolvía el reflejo de Sergio en su paso hacia la madurez, se aparece ahora FUGA, un proyecto nacido de su afán por crear una atmósfera segura donde poder compartir de forma libre, sin juicios ni encorsetamientos. "Ojalá volver a esa sensación infantil donde no es que todo esté bien, pero todo es. Y con eso basta. Es decir, tú le llevas un dibujito a tu mamá y no te dice: 'eso está bien, eso está mal'. Lo ideal sería eso, que tenga valor en sí mismo, sea lo que sea. Entonces pensé: 'cómo molaría un espacio al que poder acudir de esa forma'", declara.

De ritmos y lugares

Pablo Pumares, Miguel Cabana, L.A.R. Legido o Tom Risco son algunos de los nombres que lo fueron guiando con sus enseñanzas desde la primera toma de contacto con las baquetas, a los 11 años. "Me enseñaron el lenguaje baterístico, y más bien me educaron en su visión artística y en qué cosas tiene que tener un batería profesional; y no solo un batería, una persona, realmente", cuenta. En lo referente a los conciertos, le transmitieron que es necesario ser la persona con la que te gustaría viajar, "porque los bolos son lejos, normalmente, y convivir es importante también". Añade a Ramón Ángel Rey, su profesor actual, como persona de gran influencia para él.

En la actualidad reside en Barcelona, cursando cuarto de Interpretación de Batería y Jazz en el Taller de Músics. "Vine aquí hace tres años, después de estudiar el Conservatorio Superior en A Coruña. Antes estuve en el Conservatorio Clásico de Percusión, también en A Coruña y en Santiago de Compostela, a la par con el grado en Educación Primaria de la UDC", explica. Cuando llegó a la gran ciudad, confiesa que lo recibió "como una especie de centrifugadora emocional".

Pero antes de Barcelona vino Outes, donde el tiempo se dilata y se aísla, jugando con la naturaleza. "Estuve viviendo allí un par de años y era todo montaña. Incluso uno se preguntaba: 'Ostras, ¿la vida puede ser esto y ya está?'", comenta. "Allí paseaba con mi perro Sur día sí, día también. Compaginándolo con estudios musicales y de carrera, pero la vida podría ser más tranquila de lo que parecía. Y llegué a Barcelona y me encontré con un movimiento al que no estaba muy acostumbrado", relata.

Con sus paseos con Sur como batuta, la idea fue tomando forma a lo largo de dos años. "Molaba que algún día, en un camino, me encuentre una escultura, así como mágico. Que de repente, en un espacio que no te esperas, haya un rayito de humanidad. Es decir, voy por ahí y dejo algo. No para que alguien lo encuentre necesariamente, pero si lo encuentra y le hace la mitad de ilusión que me haría a mí encontrarme, por ejemplo, un poemario en este mirador que visito mucho con mi perro, pues bienvenido sea", declara.

Imágenes promocionales de 'FUGA', proyecto de Sergio Blanco

Sergio Blanco, autor de 'FUGA' / Yago López

"Intentar que la otra persona vea el espacio a través de mis ojos, y también me pareció interesante yo poder ver el espacio a través de los ojos de otros", se refiere Sergio a lo atractivo de la propuesta. Sumando este runrún interior a su experiencia en Barcelona, a su "frustración de que el arte puede ser más cosas", decidió contactar con Iria Iglesias, encargada del diseño y desarrollo de la aplicación web. "Era una puerta de entrada a un montón de posibilidades que me empezó a mover", dice Sergio. Tras trabajar "codo con codo durante seis meses", FUGA vio la luz en enero de este año.

La huida

Para el logotipo de la web, elaborado por Marco Segovia y Yago López, se inspiraron en las líneas de Chladni. "Queríamos algo que no fuera fijo, sino que interactuase. Pensamos en que cuando pasaras el cursor cerca del logotipo, hiciera como una especie de líneas, las líneas de Chladni, que surgen con unos patrones cuando en una placa metálica pones una frecuencia, casi parece magia. Nos gustaba incorporar al logo esa especie de cosas que no están y de repente aparecen", expone Sergio.

Con respecto al nombre, FUGA no fue la opción inicial. "Al principio pensé en llamarle 'Lirios', porque es la flor favorita de mi madre, y me gusta la cala gallega como la imagen de la típica madre o la típica abuela que ve esa flor en lugares inhóspitos y la recoge. En cualquier sitio puede crecer una cosa bonita y de forma espontánea", comenta. No obstante, creyó que FUGA reflejaba mejor la esencia de aquello que quería transmitir. "Etimológicamente tiene que ver con huida, y puede ser la huida del autor de un público que encorseta, en cierta forma. Hay cosas que surgen mejor cuando nadie te mira, o que su máximo potencial se manifiesta cuando no hay nada que te encorsete", razona. Encerrando múltiples liberaciones en sus cuatro letras, FUGA también es "la huida de las obras fuera de los ámbitos a los que normalmente están destinadas; es decir, los museos, los escenarios... Es democratizar más los espacios". Huida, fugacidad y refugio, FUGA es, en definitiva, "un espacio seguro donde los artistas puedan expresarse".

El proceso para usar la web es sencilla: las personas interesadas deberán crear un usuario, que podrá ser anónimo, y subir su obra. "Luego le das a un botón que es para geolocalizarlo. Lo puedes meter manualmente, en el caso de que no estés justamente en ese sitio", explica. A continuación vendría un proceso de espera en donde se comprueba que el contenido sea lícito. "Ahora mismo estamos en proceso de que sea automatizado, porque lo que me gustaría es que la gente sintiera como que está sola compartiéndolo. Ese es el objetivo, y estamos trabajando para que no haya mirada externa de ningún tipo que delimite, que no haya ningún tipo de juicio", manifiesta.

El propio Sergio subió cinco propuestas, para dar su "visión del proyecto", consistente en "poder depositar obras para que queden al porvenir, a lo que pase". Otro usuario empezó a sacar fotografías y a geolocalizarlas, idea que Sergio, en un inicio, no contemplaba. "Es decir, para mí era como dejar algo físico, pero de repente vi que lo que hacía este chico tenía valor en cuanto a que podías ir al sitio donde las había hecho y comprobar cómo veía él ciertos ángulos. Eso es muy interesante, también", confiesa el músico. La misma persona fue a un parque y realizó un paisaje sonoro. "Al final, FUGA podía englobar los proyectos que quisiera la gente, y eso me gustó", expresa.

Aunque ya hay gente registrada, Sergio conoce de primera mano lo difícil que puede llegar a ser lanzar las obras al mundo: "Entiendo que puede llegar a ser un proceso lento. Al final, esto es por amor al arte, que cada uno tenga el ritmo que sea, no hay prisa". De todas formas, encuentra atractivo el carácter puro y poco explotado de la web: "Siempre he valorado mucho las cosas que son, en cierta forma, tan desconocidas. La filosofía del proyecto es que fuera un espacio seguro de verdad, y los espacios seguros a veces tienen que estar un poquito más recogidos. Es un poco la dicotomía".

En este sentido, el músico siente que FUGA es "una estructura linda y con mucho potencial", encerrando en sí misma la poesía de las cosas límpidas y escondidas. "Así que mis expectativas son de microcosmos, y no de expansión en sí", añade.

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