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Los deberes de la Zona de Bajas Emisiones en A Coruña: analizar tráfico, congestión y contaminación real

El Consello de Contas indica que solo A Coruña y Pontevedra cumplen con el objetivo de tener un área urbana delimitada donde se restringe el acceso de los vehículos más contaminantes para mejorar la calidad del aire, pero tiene carencias

Señal de Zona de Bajas Emisiones en la Marina

Señal de Zona de Bajas Emisiones en la Marina / Iago López

A Coruña

A Coruña y Pontevedra son las únicas ciudades que, según un informe del Consello de Contas correspondiente al ejercicio 2023, cumplen con la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), un área urbana delimitada que se implantó para controlar el acceso, la circulación y estacionamiento de los vehículos más contaminantes y así mejorar la calidad del aire. El ente fiscalizador de las cuentas y de la gestión económico-financiera del sector público gallego reconoce que A Coruña cumple formalmente con esta obligación, pero le pone deberes, ya que su implantación presenta carencias importantes de diseño, planificación y evaluación. Falta una medición real del impacto.

La ZBE se extiende por la Marina, O Parrote y Ciudad Vieja y calles peatonales de Pescadería. Sin embargo, según el informe, su extensión es de "0,13 kilómetros cuadrados, lo que representa el 0,34% de la superficie municipal". "No calcula la población estimada afectada", indica.

Además, alerta de que el Concello "no incluye en el proyecto técnico el análisis jurídico de la naturaleza de la ZBE, ni la memoria económica ni tampoco el plan de comunicación, participación y sensibilización".

A Coruña tampoco aprobó un procedimiento para realizar el seguimiento y la revisión del cumplimiento de los objetivos establecidos en la ZBE con el fin de evaluar la eficacia de las medidas, aunque sí tiene previsto elaborar un informe con los resultados obtenidos.

El Consello de Contas apunta que "el Ayuntamiento no dispone de inventarios para poder valorar las medidas adoptadas". Tampoco aporta información sobre si los gases de efecto invernadero se han reducido desde su implantación.

Además, "no define objetivos cuantificables ni medidas específicas", si bien establece objetivos relacionados con el cambio modal hacia transportes activos y con la mejora de la movilidad de los peatones mediante la creación de aceras más amplias y zonas peatonales, así como la ampliación del carriles bici. Es necesario, por tanto, que se analice el tráfico, la congestión y la contaminación real para conocer el impacto de la ZBE.

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