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Entrevista | Samantha Ballentines Drag queen

La drag queen Samantha Ballentines aterriza en A Coruña: "Hace falta llegar a más gente para que dejen de vernos como unos circos"

La travesti, reconocida por su paso en 'Drag Race España' o 'Top Chef: Dulces y Famosos', llega al Fórum Metropolitano este viernes a las 20.00 horas para presentar su número 'Aerolíneas SB: De repente a Kagar'. Caracterizada de azafata, Ballentines hace gala de su humor absurdo, que el sábado llevará al Claro Boba con un show diferente a las 22.00 horas

Samantha Ballentines en una foto promocional del espectáculo.

Samantha Ballentines en una foto promocional del espectáculo. / Gonza Gallego

A Coruña

¿Qué viaje le propone a los espectadores en Aerolíneas SB: De repente a Kagar?

El viaje a la risa, que es un lugar muy bonito y lo puedes tener en cualquier lado. Lo puedes tener en un teatro conmigo, lo puedes tener en una reunión con tus amigos en la calle, lo puedes tener con tu pareja, lo puedes tener con tus abuelos. Un viaje a que desconecten del mundo, que es un poco feo a veces, y un viaje a un lugar en comunidad, vas a estar acompañado de más espectadores o más pasajeros, depende de cómo lo quieras mirar.

¿Y en quién se inspira para las bromas de número?

El humor absurdo. Me he criado viendo Martes y 13, Jim Carrey, Robin Williams. Cuando tengo la idea de una azafata de vuelo, pienso: "Vale, azafata de vuelo, pero le tienen que pasar cosas absurdas". Es un personaje totalmente nuevo. He hecho de vidente, de una borracha en una peluquería, de una niñata.

¿Hay mucho de cine en este espectáculo?

Quería que tuviese una estética alegre, divertida y pop, obviamente, y Almodóvar es muy pop. Luego el vestido está casi calcado de Britney Spears en el videoclip de Toxic. Una travesti tiene que ser alegría. Para ver cosas oscuras vete a un mitin de ultraderecha.

"Me encantaría viajar con Lola Flores. Sería muy divertido. Supongo que en otra vida, cuando me la encuentre"

Realiza un espectáculo con ambientación de viajar, pero, ¿con quién le encantaría viajar?

Ya no está en este mundo, pero me encantaría con Lola Flores. Sería muy divertido. Supongo que en otra vida, cuando me la encuentre.

Y si la montasen en un avión sin saber la dirección del vuelo, ¿en qué destino le encantaría aterrizar?

En Las Vegas, es un sueño que tengo desde la infancia. Casarme allí con una amiga cualquiera por el hecho de casarme y jugar a las tragaperras. De todo lo que se hace allí, lo haría todo.

Para el gran público, ¿de dónde viene Samantha Ballentines?

Viene de un pueblecito de Cádiz que se llama Alcalá de los Gazules. Un día va a Torremolinos y ve su primer show de travestis y se maravilla. Dice: "Yo quiero hacer esto, quiero hacerlo y puedo hacerlo". ¡Qué importante es tener un referente! Nunca pensé ser una artista drag. Poquito a poco autodidacta, llamando a muchas puertas y cobrando desde una miseria hasta ahora, que me llamen y me pongan de todo por delante. Después de casi 20 años actuando, me veo en un sueño.

Samantha Ballentines en una foto promocional del espectáculo.

Samantha Ballentines en una foto promocional del espectáculo. / Gonza Gallego

¿Cuáles diría que son sus sellos identitarios?

El humor absurdísimo, la energía fuerte y tener mucho cariño. Y un pollo asado, pero eso me lo dan los fans. Me dan pollo asado, nuggets, cosas de su tierra.

Actualmente es una de las drags españolas más reconocidas.

Y estoy consiguiendo público nuevo. Me hablan muchas señoras mayores y madres gracias a la televisión. Muchos fans me dicen que sus padres están enganchados a mí. Tenía ganas de estar en un programa con un personaje LGTB+ que es una travesti. La gente que va al orgullo ya sabe el discurso que tenemos. Hace falta llegar a más gente para que dejen de vernos como unos circos que actúan de noche, en un mundo oscuro, y que no podemos hacer nada más. Gente mala y chunga hay en todos lados, de día y de noche.

Una drag es un personaje capaz de mucho.

Una drag puede presentar, puede cantar, puede bailar. Puede tener una charla interesante y también una charla absurda, que la tiene cualquiera. Una drag es cultura.

¿Siente este espectáculo como un salto en su carrera?

Estoy muy feliz. Era un capricho que tenía desde hace tiempo. Pensé que nunca iba a soñar con verme en un teatro, pero desde que hicimos la gira de Drag Race por muchos teatros de España eso cambió. Ahí dije: "¿por qué no un día yo sola con mi propio monólogo?". Aparte, la gente me lo pedía.

¿Se le multiplicaron con Drag Race las tablas que ya tenía?

Eso fue todo otro nivel. Para empezar, porque tenía que repetir en cada función lo mismo, aunque intentaba siempre que pareciese natural y yo me divirtiera. Si me divertía, la gente se iba a divertir. Cogí muchas tablas al viajar y adaptarme a un espectáculo que tenía precisión. Estaba acostumbrada a improvisar en todos los aspectos del mundo. Fue evolución, la verdad.

"No puedo dejar ya de hacer esto. Incluso cuando estoy de bajón o en una mala época, el drag me ayuda como una terapia"

En el mundo del espectáculo, ¿puede sobrevivirse solo con talento?

Llevo viviendo del arte prácticamente desde que soy adolescente. Samantha Ballentines ha sido mi mayor ingreso siempre. Cobrando más o cobrando menos. Hay compañeras que tienen que tener un trabajo normal de humanoide. No puedo dejar ya de hacer esto, es como una droga. Incluso cuando estoy mal, de bajón o en una mala época, el drag me ayuda como una terapia.

Después de 20 años de trayectoria en todo tipo de escenarios, ¿qué le responde a quién dice que en el humor ya no se puede decir nada?

He hecho humor de todo: sexo, comida, cosas escatológicas, viajes, personajes de la cultura popular... Estamos en una democracia y podemos hablar libremente, pero también puedes recibir todo tipo de respuesta. Hay que tener ojo en cómo decir las cosas, en qué tono, en qué contexto.

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