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El hostelero de 26 años que triunfa en la Franja de A Coruña con tapas y raciones a buen precio: "Quería hacer algo al estilo de bar de toda la vida"

El joven se lanzó a abrir su propio negocio tras aprender el oficio en establecimientos de prestigio como Culuca o Jaleo

Daniel Álvarez, dueño de dCote Bar

Daniel Álvarez, dueño de dCote Bar / Casteleiro

A Coruña

Con solo 26 años, Daniel Álvarez García ya sabe lo que es estar al frente de su propio negocio. Hace un año abrió las puertas de dCote bar, un local que desafía la zona en la que se ubica, la Franja, a pocos metros de María PIta, dejando a un lado lo turístico para apostar por un concepto de toda la vida.

La historia del hostelero comenzó casi por accidente. "Empecé con 17 o 18 años, no era un buen estudiante y me fui a Laxe a trabajar en verano. Fue como un castigo, pero me terminó gustando", confiesa. Aunque llegó a terminar la carera de Educación Infantil, se dio cuenta que su camino era otro: "Es un oficio complicado, tengo horarios difíciles, pero es una cosa que me gusta, el poder tratar con la gente".

De la 'batalla' a la excelencia

La escuela hostelera del joven fueron los locales en los que se formó. Tras los intensos veranos en Laxe, dio el salto a dos referentes de la ciudad. "Yo no estudié hostelería, aprendí en los locales por lo que pasé", cuenta con orgullo. En esta etapa perfeccionó el oficio entre dos mundos distintos. "Aprendí mucho en ambos, pero Laxe es más de batalla, de correr, mientras que en Culuca y Jaleo son más de mesa y mantel, más servicial", explica.

En este tiempo se cruzó con figuras clave para él como Chisco Jiménez, dueño de Culuca, o Marco Tirado, copropietario de Jaleo [junto a la chef Ángeles Marzoa] y responsable de sala, o compañeros como Fani en Culuca, la cual recuerda como "una mentora en la gestión de un establecimiento".

Bueno, bonito y barato

Hace poco más de un año, tras quedar libre el antiguo Mesón Agustín, Daniel no lo dudó. "Fue una aventura el lanzarme a mi propio negocio, no tuvo un porqué", relata el hostelero. Con la ayuda de familiares y amigos, el joven transformó el espacio. "Buscaba una decoración que mezclara lo tradicional y lo moderno", detalla. Así dCote destaca por una decoración confortable que evoca a esas tabernas de toda la vida. Aunque al principio el mismo preparaba los pinchos mientras un camarero atendía las mesas, pronto decidió incorporar una cocinera para afianzar la parte gastronómica con una oferta puramente casera protagonizada por tapas y raciones. Tortilla, croquetas, oreja o torreznos son algunos de los platos que se pueden pedir en ambos formatos en tickets que no suelen sobrepasar los 20 euros por comensal, algo cada vez menos habitual en el centro de la ciudad.

De esta forma ha conseguido una clientela de todas las edades, con caras habituales y que no necesita apoyarse en el turismo. Hace unos días el presidente de Coruña Cociña, Álvaro Victoriano, señalaba una tendencia hacia la cocina tradicional a precios ajustados, algo que Daniel tiene muy claro: "Yo lo que tenía claro que quería hacer algo al estilo de bar de toda la vida, que es lo que me gusta". De esta forma, el hostelero buscaba ofrecer una propuesta que fuera "asequible todo el año", consiguiendo seducir incluso a sus mentores. "Chisco y Marco suelen venir por aquí y me apoyan. No apunté ninguna receta de sus locales, pero algunas veces les pregunto alguna duda", concluye entre risas.

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