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Novo Mesoiro, lejos del ruido y, a veces, demasiado: "Aquí no hay prisas, hay parques y familias"

Aunque este barrio de A Coruña ofrece una vida sencilla y tranquila, sus residentes echan en falta más tiendas de alimentación y servicios, además de mejoras en seguridad y transporte

Los vecinos de Novo Mesoiro opinan del barrio

Inés Vicente Garrido / Carlos Pardellas

A Coruña

Su mayor ventaja es también, para muchos vecinos, su mayor desventaja. Novo Mesoiro está apartado del centro, sí, pero precisamente por eso ofrece algo cada vez más difícil de encontrar en la ciudad: tranquilidad. "Aquí no hay prisas, ni tráfico constante, ni ruido. Hay parques, familias jóvenes y una rutina totalmente normal", apunta Tomás García, un vecino que lleva casi 20 años en el barrio.

Eva González lo tiene claro después de cinco años y medio viviendo en la zona: "Lo mejor es que es muy tranquilo. Puedes hacer una vida normal, familiar y tranquila". Ella llegó cuando nació su hija y desde entonces ha encontrado en Novo Mesoiro un lugar cómodo para el día a día. "Como vida familiar, muy bien. Es de los mejores barrios para los niños", resume, hablando de la cercanía del colegio y de los espacios pensados para los más pequeños. Esa misma idea la comparte María Montero, que lleva dos años y define el barrio como "súper juvenil" y "pensado para los niños". Las tardes, cuenta, se reparten entre parques, actividades y planes que muchas veces surgen entre los propios padres y vecinos.

Eva González, vecina de Novo Mesoiro

Eva González, vecina de Novo Mesoiro / CARLOS PARDELLAS

Porque si algo repiten quienes viven aquí es ese ambiente de comunidad que se ha ido creando casi sin darse cuenta. "Es un barrio súper unido, con cualquier problema tienes a los vecinos pendientes", dice María, destacando cómo se organizan actividades y cómo la gente responde cuando hay algún problema. Incluso quienes no participan tanto lo notan. Fátima Díaz, una vecina reciente, reconoce que no hace mucha vida social, asegura que aun así "es muy agradable vivir aquí" y que se siente cómoda en un entorno "familiar".

"Tenemos muchos parques y zonas para estar en la calle", asegura Eva, quien agradece estos espacios para familias como la suya. "Yo ahora justo voy a ir a andar, hay paseos muy bonitos por aquí", explica Fátima asegura estar "encantada con todas las posibilidades que tiene el barrio". Tomás valora las zonas verdes como "muy buenas" mientras pasea a su perro en ellas: "Yo estoy muy cómodo en Novo Mesoiro, no lo cambio eh".

Tomás García, vecino de Novo Mesoiro

Tomás García, vecino de Novo Mesoiro / CARLOS PARDELLAS

Pero esa calma tiene un precio. Estar lejos del bullicio implica también estar lejos de muchas cosas. Y ahí aparece la principal queja de los vecinos: el transporte público. Eva lo explica de forma muy directa: "Aquí sin coche estás bastante perdido". Habla de trayectos largos, de combinaciones de bus y de la sensación de que cualquier desplazamiento puede complicarse más de la cuenta. "Ahora mismo ir al hospital es toda una epopeya. Tienes que hacer transbordo y tardas una eternidad", añade. María coincide: "Nos faltan más buses, más comunicación con el centro, no tanto de periodicidad pero sí más líneas distintas". Aunque no todos lo ven igual. Tomás, considera que la conexión con el resto de la ciudad es "bastante buena", aunque reconoce que siempre se puede mejorar.

Mientras tanto, el barrio sigue creciendo poco a poco. Cada vez hay más bares, más cafeterías y nuevos servicios que hacen más fácil quedarse sin salir. "Se puede hacer vida de barrio sin ningún problema", dice Eva. Aun así, no todo está cubierto. Fátima echa en falta algo tan básico como más tiendas cerca: "De alimentación no hay mucho. Solo supermercados grandes, pero faltan tiendas de barrio de siempre", comenta, señalando que depende bastante de la zona en la que vivas del barrio.

El paso del tiempo también empieza a dejar huella en los edificios. Aunque Novo Mesoiro sigue teniendo ese aspecto de barrio nuevo, algunos problemas ya son visibles. "La mayor parte de los pisos han tenido problemas de humedad", explica Eva, señalando que varias fachadas han tenido que reformarse y otros aún están en proceso.

Fátima Díaz, vecina de Novo Mesoiro

Fátima Díaz, vecina de Novo Mesoiro / CARLOS PARDELLAS

En lo cotidiano, sin embargo, la sensación general es buena. "No hay queja, todo está muy cuidado por la calle, no se ve basura ni mal estado de las calles", asegura María sobre la limpieza y el mantenimiento, destacando que los problemas suelen solucionarse rápido.

En los últimos meses, la seguridad, ha empezado a colarse en la lista de preocupaciones vecinales. Sin grandes alarmas, pero con comentarios que se repiten. "Hemos tenido varios problemas de vandalismo y robos en coches en los últimos meses", cuenta Eva. María también habla de "bastantes robos", sobre todo en garajes, aunque cree que es algo que pasa en otros barrios. Fátima lo ha vivido de cerca, pero insiste en que se puede "pasear tranquila por la zona". Tomás, en cambio, asegura no haber notado nada en su entorno: "Sí que se escuchan cosas, pero yo por ahora no he visto ningún problema".

Lo que más ha cambiado en la zona es el precio de vivir en ella. Lo que empezó siendo una opción asequible para familias jóvenes hace unos veinte años, ya no lo es tanto. María recuerda alquileres de unos 400 euros que ahora se mueven entre los 850 y los 1.500. "Es una burrada, los pisos están bien, hay de dos, tres o cuatro habitaciones, pero aun así es demasiado. Imagino que como en el resto de la ciudad", resume, reflejando una realidad de alquileres que empieza a preocupar.

María Montero, vecina de Novo Mesoiro

María Montero, vecina de Novo Mesoiro / CARLOS PARDELLAS

A pesar de todo, la sensación general es clara. Novo Mesoiro gusta. Quizá porque ofrece algo que muchos buscan: espacio, calma, mucho verde, parques y una vida sencilla y familiar. "Yo vivo muy tranquilamente, salgo a pasear, hago la compra y sin mayor problema. Me gusta vivir aquí", dice Fátima. Tomás lo define como un lugar "entre lo rural y la ciudad". "Yo diría que tenemos la mezcla perfecta, porque con el coche, el centro esta relativamente cerca, pero aquí hay mucha tranquilidad", asegura el residente. Y Eva vuelve al principio, a esa idea que lo resume todo: estar lejos del ruido es, al mismo tiempo, lo mejor y lo más complicado. "No poder ir a trabajar sin tener que salir una hora antes es terrible. Hay que mejorar las líneas de bus, pero luego la tranquilidad que hay aquí en pocos lados la encuentras", apunta Eva.

El barrio sigue creciendo y sus vecinos empiezan a mirar al futuro, las madres piden "más buses, un instituto, quizá una piscina o un gimnasio". Pequeñas mejoras que no cambiarían su esencia, pero sí harían más fácil el día a día en un lugar que, poco a poco, ya no es solo nuevo, sino hogar de muchos jóvenes y residentes.

"Un pequeño pueblo dentro de la ciudad"

Novo Mesoiro funciona como "un pequeño pueblo dentro de la ciudad", o así lo define Víctor Lámela, presidente de la asociación de vecinos, donde la cercanía entre residentes marca el día a día. "Nos conocemos todos, nos llevamos bien y hay mucha comunicación en redes, así que nos enteramos de todo lo que pasa", explica. Destaca además el carácter joven de la zona: "Somos el barrio con más niños y perros de A Coruña".

Novo Mesoiro

Novo Mesoiro / CARLOS PARDELLAS

Cuentan con los servicios básicos, pero siguen pendientes de varias demandas. "Echamos de menos la biblioteca que nos prometieron y llevamos años luchando por el instituto", señala. También critica el transporte público: "Tenemos una línea, la 21, pero no nos conecta ni con Marineda ni con los hospitales. Es un desastre".

Sobre la convivencia, Lámela subraya que la seguridad no suele ser un problema: "Podemos estar años sin robos, aunque hace un mes tuvimos un par de semanas complicadas". Y pone en valor la limpieza general, aunque apunta carencias: "La basura está bien, pero falta mantenimiento en aceras y jardines".

Como principal fortaleza, insiste en la unión vecinal: "Estamos súper unidos, hacemos eventos y tenemos grupos muy grandes donde compartimos información, incluso sobre vivienda, que vuela en cuanto sale". De cara al futuro, lo tiene claro: "Nos gustaría conseguir el instituto y la biblioteca para ser un barrio completo y que la gente se quede a vivir aquí siempre".

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