Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El bar de A Coruña que rompe 800 huevos al día para cocinar su famosa tortilla de patatas: "Soy el que más docenas compra"

El establecimiento ha conquistado a la urbe con una receta sin cebolla apegada a la tradición familiar

Javier Otero y Loli Castiñeira, propietarios del bar, junto a otro de los cocineros del establecimiento, Andrés Castiñeira.

Javier Otero y Loli Castiñeira, propietarios del bar, junto a otro de los cocineros del establecimiento, Andrés Castiñeira. / Casteleiro

Cuando Javier Otero empezó a hacer tortillas, aún seguía arreglando coches entre semana en el taller de su padre. "Entré a los 14 y estuve allí hasta los 27. Pero luego me puse a cocinar en el bar con mi mujer [Loli Castiñeira] y, como cada vez tenía que hacer más tortillas, dejé los tornillos y me pasé a los huevos", cuenta entre risas el chef de una de las recetas más famosas de la ciudad.

Aunque el ranking siempre se presta al debate -y en la provincia hay grandes rivales como la tortilla de Betanzos o la premiada tortilla del restaurante O Cabo-, las elaboraciones del Pontejos se han ganado una consolidada fama en la urbe a lo largo de las décadas. Ya son más de cinco las que lleva junto al Mercado de San Agustín y 24 años desde que Otero aterrizara en sus fogones para elevar la tortilla de un pedido casual -"dos o tres al día"- a los cientos de tapas diarias que se despachan desde el número 3 de la calle Pío XII.

Allí, el cocinero merma considerablemente las reservas de la zona con una preparación en la que el producto gallego es el rey indiscutible. Cada tortilla -prepara alrededor de 50 en una jornada- lleva cerca de 16 huevos, unos 800 diarios que le han dado el título de ser "el que más docenas compra" incluso a pesar del encarecimiento que ha experimentado el producto.

Advierte que no son huevos cualquiera, sino " de gallinas en libertad", a los que suma un kilo y medio de patatas a base de práctica y "mucha dedicación". Porque el secreto para hacer una de las mejores tortillas de A Coruña, dice el chef, no es tanto el giro de muñeca al voltearla, sino el cariño que se le pone y, sobre todo, "hacerla porque te gusta".

El Pontejos, el bar de medio siglo que conquista A Coruña con sus tortillas de patatas

La tortilla del bar Pontejos.

La tortilla de patatas del bar Pontejos, una de las más afamadas de A Coruña. / Casteleiro

La receta de Otero bebe directamente de la tradición de su familia. "Preparo la tortilla como lo hacía mi madre y mi suegra. Jugosa, pero no al extremo de tener que cogerla con cuchara, y sin cebolla, porque la mayoría de la gente lo prefiere", explica el cocinero, que ha visto cómo ha ido creciendo la popularidad de su plato.

Y es que, de un tiempo a esta parte, no es raro que los influencers se acerquen a las mesas del local para degustar sus elaboraciones, que se han convertido en una de las tortillas de patatas más recomendadas del centro de A Coruña. Incluso llegó a tener una fan de lo más peculiar, una lavandeira que volaba cada día hasta el Pontejos para picotear su tortilla y que se llevó de visita a su descendencia para llenar el estómago.

Para él, que su cocina guste entre los clientes -y, al parecer, entre los pájaros- es una alegría. Especialmente su fidelidad, seguir viéndolos hacer sus pedidos por mucho que el calendario avance. "Algunos de los que conocí a los 22 años ahora vienen con sus niños a comer la tortilla. Eso es un orgullo enorme para mí", dice con la satisfacción del que sabe lo que es poner todo su esfuerzo en los fogones.

Confiesa que ha llegado a estar entre ellos "hasta 18 horas diarias", sobre todo en la primera etapa del bar, cuando el mítico pub Punto 3 todavía estaba en funcionamiento. Por aquel entonces, no había mayor gusto tras una noche de fiesta que acercarse a por una tapa de tortilla al Pontejos, un local familiar que Otero regenta desde hace dos décadas junto a su esposa Loli, la hija de los primeros propietarios.

Después de muchos años tras la barra, cuentan que ya están pasando el relevo para permitirse jornadas un poco más apacibles. "¡Ahora que trabajen los hijos! Y también tengo a mi cuñado, que es un crack. Yo estoy dos o tres horas, voy a empezar a habituarme a la jubilación", dice entre carcajadas Otero, que ya tiene 62 años.

Como el tiempo de colgar el delantal se acerca, se ha asegurado de transmitir su pulido método para hacer tortillas y, también, otras recetas típicas del Pontejos que compiten con este producto estrella de la carta. Sus albóndigas, su cocido y su codillo al horno continuarán saliendo como hasta ahora en este rincón de San Agustín que, parece, seguirá conquistando el paladar de A Coruña durante mucho más tiempo.

Tracking Pixel Contents