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Ecología

El investigador de la Universidade da Coruña que limpia el agua con materiales naturales y luz solar: eficacia del 98%

Saad Slimani acaba de doctorarse con un sistema para eliminar antibióticos contaminantes con un material de bajo coste y radiación solar

Saad Slimani, en un laboratorio de la Universidade da Coruña.

Saad Slimani, en un laboratorio de la Universidade da Coruña. / LOC

La industria no puede vivir sin agua, pero el líquido que sale de las fábricas, en muchas ocasiones, está contaminado. «En las aguas procedentes de las industrias farmacéuticas, alimentarias o químicas suelen encontrarse antibióticos, antiinflamatorios, hormonas» y otros contaminantes, explica el investigador de la Universidade da Coruña (UDC) Saad Slimani. Hay procesos para eliminarlos, pero con «limitaciones» como la gran cantidad de energía que consumen, la necesidad de introducir substancias químicas en el agua o la dificultad para aplicarlas en gran escala, lo que llevó a Slimani a estudiar una alternativa: un material con «bajo coste» que solo necesita unas horas de reposo y luz solar. Acaba de defender una tesis con el resultado: eficacia del 98%.

Los materiales utilizados son dióxido de titanio, cobre y un tipo de arcilla, el caolín, que es «natural, abundante y económico», y Slimani probó su eficacia para limpiar aguas contaminadas con antibióticos exponiéndolas a la luz solar. «En términos prácticos, el método consiste en exponer el agua contaminada junto con el material a la luz, ya sea en un tanque experimental o en un sistema diseñado para aprovechar la radiación», indica el investigador. La luz hace reaccionar al dióxido de titanio, que degrada a los contaminantes, y, en «menos de cuatro horas», los antibióticos se ven reducidos a una cantidad mínima, hasta un 2% del original. Y con la ventaja, añade, de no introducir «químicos adicionales».

Muestras del material.

Muestras del material. / La Opinión

Natural y competitivo

Según explica Slimani, que obtuvo el doctorado el pasado 23 de enero en el programa de Ciencia e Tecnoloxía Ambiental, la tecnología está en una fase avanzada, y el siguiente paso es realizar ensayos de colaboración con empresas del sector. «La intención es continuar desarrollando la investigación, optimizando el material, mejorando su estabilidad a largo plazo y estudiando su escalabilidad industrial», resume, con el objetivo de que pueda salir del laboratorio a las fábricas.

Y, añade el investigador, la legislación europea puede ser un incentivo para adoptarla. La normativa, indica, señala que hay que implantar de manera progresiva tratamientos avanzados en las plantas de tratamiento de aguas, para eliminar los micropoluentes, es decir, contaminantes que resultan problemáticos incluso en pequeñas cantidades. «Nuestro material puede integrarse precisamente como esa etapa avanzada», señala, y, «al utilizar luz solar y un soporte natural, el sistema tiene potencial para ser más competitivo que otras tecnologías».

Calidad para investigar y vivir

Antes de realizar la investigación doctoral en A Coruña, cuenta Slimani, « trabajé en el campo del tratamiento de aguas en Veolia», una multinacional francesa de gestión de residuos, lo que le dio experiencia tanto en el laboratorio como en el mercado: una experiencia, explica, que decidió integrar en su doctorado. «Para mí era clave desarrollar un trabajo que no solo tuviera un enfoque académico, sino que también pudiera tener una proyección real y un impacto práctico», insiste.

El investigador Saad Slimani, en la defensa de su tesis.

El investigador Saad Slimani, en la defensa de su tesis. / La Opinión

Y, en A Coruña, encontró el entorno perfecto para hacerlo. «Escogí la UDC porque cuenta con grupos consolidados en ciencia ambiental, química y materiales avanzados», explica. Realizó la investigación bajo la dirección de Moisés Canle, del grupo REACT!, y la experiencia es «muy positiva». En la Universidad coruñesa, defiende, hay un «entorno serio, exigente y con buena conexión entre investigación y aplicación práctica», y la colaboración entre varios departamentos y grupos «ha enriquecido mucho el trabajo». Y no alaba solo los campus, pues la ciudad también le dejó un buen sabor de boca: «Tamaño manejable, buena calidad de vida y un entorno que favorece la concentración y el trabajo científico».

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