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Del art nouveau al art déco: la originalidad de Lalique arriba a A Coruña

La Fundación Barrié acoge una amplia muestra de cerca de 300 piezas elaboradas por el artista francés, en una colaboración con el Museo Lalique y el Museo Calouste Gulbenkian: "Su filosofía consistía en hacer que lo bonito fuera accesible para todos; es decir, democratizar el acceso al arte"

Acto de presentación de la muestra 'Lalique. La belleza en el art nouveau y el art déco' en la Fundación Barrié de A Coruña

Acto de presentación de la muestra 'Lalique. La belleza en el art nouveau y el art déco' en la Fundación Barrié de A Coruña / CARLOS PARDELLAS

A Coruña

Un creador que vivió dos vidas artísticas en una sola. Desde joyas hasta piezas automovilísticas, e incluso un elemento de la fuente de los Campos Elíseos de París, René Lalique escogió la originalidad sobre el estatus. "A finales del siglo XIX, la alta joyería europea seguía un estilo clasicista, donde la nobleza de los materiales primaba sobre la creatividad", explicó la directora de la Fundación Barrié, Carmen Arias, en el acto de presentación de Lalique. La belleza en el art nouveau y el art déco, la muestra que la sede de la institución acoge en A Coruña gracias a la colaboración con el Museo Lalique y el Museo Calouste Gulbenkian.

La comisaria de la exposición y directora del Museo Lalique, Véronique Brumm-Schaich, puso de manifiesto la gran actualidad de la obra de Lalique, recogida en la colección de casi 300 piezas que estará disponible en la sede de la Fundación Barrié, en A Coruña, desde el 26 de marzo hasta el 12 de julio. El director del Museo Calouste Gulbenkian, Xavier F. Salomon, reveló la relación de amistad que unía al artista francés con el empresario Gulbenkian, y puso de manifiesto la oportunidad que ofrece la exhibición de ver en un mismo espacio piezas del museo de París y del de Lisboa.

Un paseo por la historia

En un recorrido guiado, la comisaria de la muestra, Véronique Brumm-Schaich, mostró sus diferentes secciones, empezando el viaje a finales del siglo XIX y rematando a mediados del siglo XX. Destacando el talento de Lalique como empresario desde edades tempranas, Brumm-Schaich manifestó que los primeros bocetos del francés nacen en los paseos por la naturaleza con su abuelo.

Broches de finales del siglo XIX abren la exposición, para dar paso a un baile de piezas y paneles explicativos que ilustran el salto a la fama internacional de Lalique, gracias a la Exposición Universal de París, en 1900. "Su filosofía consistía en hacer que lo bonito fuera accesible para todos; es decir, democratizar el acceso al arte", relata la comisaria mientras mostraba frascos de perfume diseñados por el francés y un retrato de su segunda mujer, su gran musa.

Bocetos que evidencian el nivel de detalle en su trabajo sirven como transición a un segundo espacio, donde más esbozos comparten vitrina con las joyas en las que se acabarían convirtiendo. La siguiente sección demuestra que, cuando Lalique tenía una idea, la materializaba a través de diferentes soportes y materiales. La disposición de las piezas es lo innovador, ya que sus reversos están perfectamente visibles.

En los siguientes sectores queda clara la amplitud de creación del artista: joyas, peinetas, gemelos, espejos de mano, bastones, bolsos, tazas, encuadernaciones, apliques y textiles deslumbran con su impecable atención al detalle. Se exponen, asimismo, las grandes fuentes de inspiración de Lalique, como elementos medievales y de la antigua Roma, motivos florales y la figura de la mujer.

Gran versatilidad

En un contexto donde la riqueza era más significativa que la imaginación, Lalique irrumpe con una propuesta "radicalmente distinta", expone Arias. "Su filosofía era buscar la belleza, más que la ostentación o el lujo", añade. Con eso en mente, el francés concibió joyas "totalmente originales", desde el punto de vista del diseño —sus grandes inspiraciones eran la naturaleza y la figura femenina—, pero también de los materiales: "Si tradicionalmente se usaban piedras preciosas, donde la nobleza del material era muy importante, él escogía los materiales por otra razón. Él los seleccionaba porque le daban muchas más posibilidades creativas", comenta Arias. Esto se comprueba en las piezas expuestas, que viajan desde el vidrio hasta el marfil, pasando por el esmalte, textiles, maderas o piedras semi preciosas.

No es casual que su trabajo tuviera "un enorme éxito" en la sociedad parisina de finales del siglo XIX y principios del XX. "Vivió dos vidas artísticas en una sola, porque ese enorme éxito que tuvo en la joyería lo abandonó relativamente temprano para centrarse en otra de sus grandes pasiones: la de crear objetos decorativos en vidrio", declara Arias. Se puede apreciar ese cambio en el estilo a lo largo de la trayectoria de Lalique, partiendo del art nouveau en sus joyas, para acabar transicionando al art déco propio de sus piezas decorativas. "Es por eso que hemos titulado esta exposición La belleza en el art nouveau y el art déco", dice Arias.

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