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Enrique Iglesias, el músico gallego más antiguo de la Sinfónica de Galicia: "Somos los deportistas del músculo pequeño; tienes que tener un control brutal"

Como miembro de una generación "bisagra", el violinista realiza un balance de la agrupación y su historia a las puertas de su gira por Reino Unido, la primera parada internacional en una década y su debut en tierras británicas

El violinista Enrique Iglesias, durante una de los conciertos de la OSG.

El violinista Enrique Iglesias, durante una de los conciertos de la OSG. / LCO

A Coruña

En tiempos de velocidad y cambios, encontrar una relación duradera se ha convertido en un desafío, incluido en el ámbito laboral. El violinista Enrique Iglesias supera las tres décadas como parte de la Orquesta Sinfónica de Galicia (OSG). Su visión de los cambios es la del propio tiempo sucediendo. Ha vivido el nacimiento, la consolidación, la crisis y el renacer. Fue el primer gallego en esas filas.

Su agrupación regresa a escenarios internacionales una década después de la última cita. Debuta en Reino Unido con una gira "desafiante", que todos toman como si fuese "gasolina". El repertorio incluye ritmos españoles, clásicos y dos piezas gallegas, una de ellas de estreno.

"Llegué en 1995. Soy el primer gallego que accedió a la Orquesta Sinfónica de Galicia. Llevo esa bandera con orgullo. Estuve aquí de titular a los 23 años. Tuvimos la fortuna y el papel de conocer lo que había y lo que hay. Hemos actuado como una especie de puente entre lo que ahora viene y sale en las nuevas generaciones. Somos la bisagra en la historia de la música orquestal en Galicia", expone Iglesias.

La gira se compone de siete plazas en varias ciudades de Reino Unido. Iglesias considera "esencial para la vida de una orquesta" estas citas y llega un momento "que es casi como gasolina". "Afecta al antes, al después y al transcurso de la temporada. Es un estímulo colectivo. Vamos a ofrecer nuestro arte a otros públicos. Estoy feliz de que la música gallega llegue a lugares donde no la conocen", señala.

"El programa fue montado a fragmentos, porque en temporada hemos hecho parte. Me parece muy buena decisión que haya obra de compositores gallegos y de dos referentes de épocas distintas. Una primera más histórica, del fallecido Rogelio Groba, y la música de Fernando Buide del Real. Su hermano, también violinista, falleció hace poco y le ha dedicado Ruada. Vamos a hacerla en la gira y será su estreno", detalla el violinista.

La infancia, fase clave para la música

Enrique Iglesias define su papel como "el más básico" de la OSG en lo que a instrumento se refiere. Es violinista en el grupo de los segundos, en la categoría tutti. Destaca su rol como codirector de la Orquesta Joven, una banda que cumple 16 años y que ha formado a músicos dispersos ahora por todo el mundo. "Eso nos enorgullece muchísimo. Veníamos a cubrir un espacio", celebra.

"Quisimos crear desde la Sinfónica un espacio para niños muy pequeños para hacer música de cuerda en conjunto. Tener una oportunidad de discernimiento de aprender y sacar vocación. Estudiar un instrumento habitualmente es bastante tedioso y duro. Las orquestas jóvenes se nutren de niños que salen de la orquesta infantil; otros se van a estudiar fuera, ha sido el impulso que les hacía falta", explica Iglesias.

La situación de las agrupaciones sinfónicas en Galicia se han transformado radicalmente en las últimas décadas, según el testimonio del violinista. En su época, el conservatorio de A Coruña contaba con "50 alumnos desde el más elemental de preparatorio al que estaba en octavo curso terminando la carrera". Hoy esa cifra es bien diferente y el codirector calcula en "miles" la cantidad de personas que saben tocar violín en la ciudad.

Una carrera de fondo

"Soy un caso muy raro. Empecé a tocar el violín a los doce años. Es tardísimo. Estuve becado en la Xove Orquestra de Galicia que dirigía Joám Trillo. Mi familia es muy humilde y ese proyecto, aparte de darme formación, me capacitó económicamente para dar un salto. Si no hubiera existido ese proyecto, no podría estar aquí hoy", destaca Iglesias.

En su visión como codirector de una agrupación joven, Iglesias reconoce que algunos "talentos se quedan por el camino". La jornada más larga de ensayo conjunto puede durar "sobre cinco horas y media si hay que hacer dos servicios de mañana y tarde, habitualmente cuatro horas".

"Somos los deportistas del músculo pequeño. No estás haciendo un movimiento enorme, pero estás haciendo un movimiento en el cual tienes que tener un control brutal. Un micro movimiento de un microsegundo para la afinación. Cansa. Termino un concierto una hora y media y estoy como si estuviera 8 horas dándole. Entregas un grado de concentración altísimo", resuelve Iglesias sobre el oficio.

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