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Julia Varela, en A Coruña: "El duelo por una madre nunca se supera del todo, pero uno aprende a transformarlo en otras cosas"

La escritora presenta su libro 'Todo por hacer' este viernes a las 19.00 horas en la librería Lume

La escritora Julia Varela

La escritora Julia Varela / LOC

A Coruña

La presentadora de Eurovisión y periodista de RTVE, Julia Varela, habla de la vida, el amor, la pérdida y la familia en su libro Todo por hacer. La vida de Blanca, su protagonista, se detiene tras la repentina muerte de su madre, algo que ella ha vivido en primera persona. Un duelo que le ha dejado muchas enseñanzas. Lo presenta este viernes (19.00 horas) en la librería Lume, en A Coruña.

¿De qué forma ha llevado su duelo a este libro?

Yo quería escribir una ficción contemporánea, pero no tenía esa premisa en la cabeza de escribir sobre el duelo. Pero es verdad que, al final, uno escribe sobre lo que vive y lo que ve, y en los cuatro años pasados me sucedieron muchas cosas, una de las más grandes fue la pérdida de mi madre. Así que, al final, me vi abocada a volcar toda esa experiencia que pasé con el duelo de mi madre en esta novela. Ese es el punto de partida, pero creo que también es un libro que da pistas para atravesar el duelo y para seguir persiguiendo la luz a pesar de que en la vida hay muchas sombras.

Nadie quiere enfrentarse a dejar de ver y oler a una madre.

Eso es. No es que haya mucha crítica, pero un poco sí, a cómo la sociedad actual trata el tema del duelo y, en general, el tema de la muerte. Vivimos pensando en que no va a ocurrir, que nunca vamos a morir y por eso aplazamos planes o a lo mejor no decimos las cosas cuando las tenemos que decir o no abrazamos cuando tenemos que abrazar. Son temas que metemos debajo de la alfombra. No sé si hay una exigencia hoy en día con las redes sociales, que parece que todos tenemos que ser perfectos y alegres todo el tiempo. Pero la realidad no es esa. La muerte forma parte de la vida y cuando llega de manera imprevista, que es lo que me ocurrió a mí, a veces no tenemos las herramientas suficientes para afrontar el duelo. Y creo el duelo por la muerte de una madre es de los más duros. Creo que tenemos que reflexionar más sobre eso. Yo no digo que tengamos que estar pensando siempre en el tema de la muerte, pero sí que debemos tratarlo de otra manera o, al menos, no estigmatizarlo.

También habla en el libro de cómo sigue girando el mundo cuando uno se enfrenta a la muerte. ¿Es difícil continuar?

Sí, a ver, el duelo tiene una serie de fases que son comunes en casi todas las personas. Hay una fase como de irrealidad o de incredulidad. Es lo que llaman ese pensamiento mágico, de pensar que no es verdad, de pensar que la persona puede volver a aparecer por ahí en cualquier momento. El duelo luego evoluciona en muchas cosas. Por mi experiencia, y creo que es lo que le pasa a la protagonista Blanca, el duelo por una madre nunca se supera del todo, pero uno aprende a transformarlo en otras cosas. Es un despertar a otra manera de vivir, a vivir conviviendo con una ausencia, a vivir conviviendo con el hecho de echar de menos siempre a una persona. También hay una invitación a reincorporarse a la vida. Ese primer momento en el que uno dice "ya el mundo no va a volver a ser igual porque esta persona ya no está", pero, sin embargo, las cosas siguen sucediendo. Uno tiene que pagar facturas, trabajar o cuidar a sus hijos y conocer a personas nuevas. Entonces es como que la vida invita a seguir, a rehabilitarte y a reincorporarte, pero de otra manera. Cuando pasas un duelo así, tan importante, aprendes a vivir de otra manera.

En todas esas preguntas que se hace su protagonista, ¿lo que queda claro es que el pasado siempre termina por salir a flote?

Sí, que es lo que dice uno de los personajes. Yo creo que de alguna manera siempre hay un regreso al pasado. Lo que hace Blanca, además de emprender ese camino y atravesar el duelo por su madre, es hacerse preguntas a raíz de esos objetos que aparecen, que ahí está el misterio familiar. Esto me interesaba mucho porque cuando las personas se van dejan sus objetos y, a veces, encontrarlos nos da pistas de partes de esa persona que desconocíamos. Leí muchas historias acerca de cuadernos que descubren los familiares de una persona que ya no está y de repente descubren cosas que nunca sospechaban. También me interesaba mucho el tema de lo que callan las familias, de los silencios, a veces buscados y otras veces no. A veces los silencios son necesarios o son el pegamento de la familia.

En esos silencios también entran los hijos.

Sí. Creo que de la maternidad también he aprendido mucho. Pienso que hacemos algo muy mal los padres y madres que es que los protegemos demasiado. También en el tema de la muerte. Cuando llegan esas primeras preguntas de los niños acerca de la muerte, solemos mentir. Creo que hay que intentar buscar explicaciones más adecuadas para cada edad. A veces ellos, como ocurre en el libro, nos dan ciertas lecciones de madurez. Mi padre, que es de un pueblo pequeño de Lugo, siempre me cuenta que de niño lo llevaban de la mano a los velatorios de las casas. Yo tampoco digo que tengamos que volver a eso, pero sí que creo que tenemos que primar la verdad y dar cierta naturalidad al tema.

¿A veces pensamos que nos queda mucho por hacer y dejamos de disfrutar el momento?

El título de la novela tiene que ver con la frase que dice uno de los personajes principales, que es también una frase muy de madre: "Me queda tanto por hacer". Y es verdad que encierra un poco de crítica a aplazar los planes en vez de hacerlos cuanto antes. Pero también creo que esos planes por hacer los tenemos que tener ahí. La vida es ilusión. Esos planes son motivadores y nunca pueden faltar. Que los cumplamos cuanto antes, sí, pero que siempre tengamos algo ahí hacia lo que caminar.

¿Por qué ha querido volver a su tierra, Galicia, en este libro?

Uno escribe, como te decía antes, un poco de lo que vive, de lo que ve, de lo que le cuentan, de lo que sufre, de lo que disfruta... Al menos eso me ocurre a mí. Así que, en este caso que la historia de la novela es, digamos, intimista, busqué escenarios cercanos, que son gallegos. A mí me arrastra mi tierra pero, al margen de todo, creo que Galicia tiene un paisaje que invita mucho a hablar de misterios. Por parte de mi padre soy de toda esa zona de la Ribeira Sacra y quería llegar hasta allí. Me parece que es un paisaje muy mágico, que guarda muchos silencios y que te hace formularte muchas preguntas. Y luego también está la zona de la que soy, de Pontevedra, de Vigo, que linda más con mi parte materna. Ese paisaje marinero está muy presente.

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